Monterrey, con golazo del Mago Pineda, echa fuera de la Leagues Cup a Chicago Fire
Rayados venció a Chicago Fire con un golazo agónico de Orbelín Pineda y el Monterrey de Matías Almeyda ya está en las semifinales de la Leagues Cup
Los Rayados de Monterrey se convirtieron en semifinalistas de la Leagues Cup. Crédito: David Arzamendi | Imago7
La Pandilla del Monterrey volvió a sacar el orgullo en territorio estadounidense y, con puro oficio y corazón, firmó su boleto para las semifinales de la Leagues Cup. Los pupilos de Matías Almeyda se plantaron con personalidad en un partido que estuvo bravo, ríspido y lleno de drama, resolviendo la eliminatoria de forma agónica en los últimos suspiros.
Al final, el 2-1 definitivo mandó a las regaderas al Chicago Fire, un equipo que llegó con paso perfecto y que presumió en su ataque al histórico ariete polaco Robert Lewandowski, quien esta vez terminó completamente maniatado por la zaga regiomontana.
Las cosas no empezaron tranquilas para la causa mexicana. Apenas al minuto 13, el Chicago Fire dio el primer aviso de peligro y tuvo que aparecer la figura de Esteban “Sabandija” Andrada para vestirse de héroe. El guardameta argentino aguantó a pie firme un mano a mano electrizante, recostando de manera milagrosa para colgarle el cero a su portería.
Aquella atajada inyectó vida a unos Rayados que, tras sobrevivir al susto, empezaron a asentarse en la cancha, moviendo el balón de lado a lado para adueñarse de las acciones y pisar con mayor fuerza el área defendida por Chris Brady.
Conforme avanzaba la primera mitad, el dominio de los albiazules se hizo más evidente. Al 24’, cayó el primer disparo con dirección a puerta cuando el refuerzo estelar, el belga Hugo Cuypers, conectó un sólido frentazo contra sus excompañeros que el arquero local apenas pudo rechazar, dejando un rebote peligroso que Lucas Ocampos intentó cazar sin fortuna.
En la siguiente jugada, Jesús “Tecatito” Corona levantó a la tribuna con un zapatazo de pierna derecha que pasó zumbando el travesaño. Monterrey ya tocaba la puerta y avisaba que no iba a regalar nada en patio ajeno.
El agobio norteño tuvo su recompensa en una jugada tejida desde tres cuartos de cancha. Tras un centro venenoso enviado hacia el corazón del área chica, Cuypers buscó techar a la defensa y fue atropellado de forma brutal por el portero Brady, quien salió a cortar con los puños, pero terminó impactando directamente el rostro del delantero belga.
Justicia divina tras el trago amargo desde el manchón penal
El colegiado señaló la pena máxima, pero cuando Ocampos ya se relamía los bigotes para cobrar, el silbante cortó el ritmo del partido al ir a revisar una posible tarjeta roja en el VAR. La pausa enfrió por completo al atacante argentino, quien terminó estrellando su disparo en el poste al minuto 40, dejando una amarga sensación por el pésimo manejo de los tiempos por parte del arbitraje.
A pesar del trago amargo, La Pandilla no bajó los brazos y encontró la justicia divina antes de irse al descanso. En tiempo de compensación, Gerardo Arteaga cobró un tiro libre con la precisión de un cirujano, poniendo la pelota en el corazón del área chica.
Ahí apareció Víctor “Toro” Guzmán, quien se elevó por los aires para conectar un frentazo inapelable que dejó estático a Brady. Monterrey pegaba primero justo antes del entreacto y ponía el 1-0 que hacía vibrar a la fanaticada regia en las gradas.
Para el complemento, la escuadra emelesera adelantó líneas y encontró el premio a su insistencia al minuto 60. Ocampos pasó de noche en una salida y quiso apoyarse con Óliver Torres; sin embargo, el pase le quedó larguísimo al español y la ofensiva del Fire interceptó el regalito.
La jugada terminó en los botines de Philip Zinckernagel, quien con un toque de pierna derecha mandó a guardar la de gajos para el 1-1 que volvía a poner a los de Almeyda contra las cuerdas. El nerviosismo se apoderó del encuentro y el propio Ocampos intentó sacarse la espina con un desborde que la delantera no pudo empujar por milímetros.
Cuando el trámite de la eliminatoria se ponía más color de hormiga y el Fire apretaba con todo buscando la remontada, apareció la magia azteca de Orbelín Pineda para frotar la lámpara. En la recta final del cotejo, el “Maguito” cazó un balón botando en la media luna del área y, sin pensarlo dos veces, sacó un zapatazo de antología que se incrustó en el ángulo más lejano del arquero estadounidense.
Un auténtico golazo que valió el 2-1 definitivo y el pase directo a la antesala de la gran final. Ahora, el Monterrey de Matías Almeyda espera con el cuchillo entre los dientes al vencedor del agarrón entre el América y el Columbus Crew para conocer a su próximo rival.
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