Nueva deducción fiscal para mayores de 65: ¿qué debes saber sobre los impuestos?
Mayores de 65 años podrán acceder a una nueva deducción fiscal de hasta $6,000 entre 2025 y 2028, aunque existen límites según sus ingresos
Nueva deducción fiscal para mayores de 65 años. Crédito: Shutterstock
Los estadounidenses de 65 años o más cuentan con una nueva herramienta para reducir su ingreso sujeto a impuestos gracias a la reforma fiscal impulsada por el presidente Donald Trump. Sin embargo, el beneficio tiene límites y, contrario a algunas interpretaciones, no significa que las prestaciones del Seguro Social hayan quedado libres de impuestos.
La medida forma parte de la denominada “Ley Grande y Hermosa” y establece una deducción adicional de hasta $6,000 dólares por persona elegible para los años fiscales 2025 a 2028. En el caso de un matrimonio en el que ambos cónyuges cumplan con los requisitos, el beneficio puede alcanzar los $12,000 dólares.
La nueva deducción se suma a la deducción estándar adicional que ya existe para contribuyentes de 65 años o más.
¿Quién puede reclamar la deducción de $6,000 dólares?
El beneficio está dirigido a contribuyentes que hayan cumplido 65 años antes o durante el último día del año fiscal correspondiente. Además, pueden utilizarlo tanto quienes presentan la deducción estándar como quienes detallan sus deducciones.
El monto máximo es de $6,000 dólares por contribuyente que reúna las condiciones. Por ello, un matrimonio que presente una declaración conjunta y cuyos dos integrantes tengan al menos 65 años podría alcanzar una deducción combinada de $12,000 dólares.
Pero el beneficio no está disponible en su totalidad para todos los adultos mayores. La deducción comienza a reducirse cuando el ingreso bruto ajustado modificado supera los $75,000 dólares para contribuyentes individuales o $150,000 dólares para parejas que presentan una declaración conjunta.
La deducción está contemplada únicamente entre 2025 y 2028, por lo que se trata de una medida temporal bajo la legislación actual.
La deducción no elimina los impuestos sobre el Seguro Social
Uno de los puntos que más confusión ha generado es la relación entre esta nueva deducción y las prestaciones del Seguro Social.
La medida reduce el ingreso sujeto a impuestos, pero no establece una exención general de los beneficios del Seguro Social. Es decir, una persona puede seguir teniendo que pagar impuestos sobre una parte de sus prestaciones, dependiendo de sus demás ingresos y de su situación fiscal.
La deducción puede aplicarse sobre el ingreso sujeto a impuestos proveniente de diferentes fuentes. Esto incluye, entre otros conceptos, salarios, retiros de cuentas de jubilación, dividendos, intereses y prestaciones del Seguro Social.
Por esa razón, cumplir 65 años no significa automáticamente que todos los beneficios recibidos del Seguro Social dejarán de estar sujetos a impuestos.
El beneficio se concentra entre los adultos mayores con mayores ingresos
Aunque la medida está disponible para determinados contribuyentes de 65 años o más, un análisis del Center on Budget and Policy Priorities (CBPP) basado en datos del Tax Policy Center concluye que una proporción importante de los beneficios se concentra entre personas mayores con ingresos relativamente altos.
Según el análisis, los adultos mayores con ingresos de entre $80,000 y $270,000 dólares reciben cerca de dos tercios de los beneficios de la nueva deducción, pese a representar aproximadamente una cuarta parte de las personas mayores de 65 años.
El motivo tiene que ver, en parte, con la situación fiscal previa de muchos jubilados. El CBPP señala que casi la mitad de las personas mayores ya no debía impuestos federales sobre la renta bajo las reglas anteriores, incluidos impuestos sobre sus prestaciones del Seguro Social. Para quienes ya no tenían obligación tributaria, una deducción adicional puede tener poco o ningún efecto.
La conclusión es importante: una deducción fiscal no equivale necesariamente a un cheque de $6,000 dólares. El beneficio representa una reducción del ingreso sujeto a impuestos y el ahorro real dependerá de la tasa impositiva y de la situación particular de cada contribuyente.
La medida también genera preocupación por el futuro del Seguro Social
La reforma fiscal tiene además una dimensión relacionada con las finanzas de los programas federales.
El CBPP estima que la combinación de la nueva deducción para adultos mayores, la extensión de determinadas disposiciones tributarias y otros cambios reducirá los ingresos derivados de los impuestos sobre las prestaciones del Seguro Social en aproximadamente $30,000 millones de dólares al año.
Esto genera preocupación porque los fondos fiduciarios del Seguro Social ya enfrentan una presión financiera considerable.
De acuerdo con el informe de los administradores publicado en 2026, el fondo de Old-Age and Survivors Insurance (OASI), que financia las prestaciones de jubilación y sobrevivientes, está proyectado a agotar sus reservas en el cuarto trimestre de 2032. A partir de entonces, los ingresos previstos serían suficientes para pagar alrededor del 78% de los beneficios programados, si no se produce una modificación legislativa.
En conjunto, los fondos de jubilación y discapacidad del Seguro Social están proyectados para agotar sus reservas en 2034, momento en el que los ingresos previstos permitirían pagar aproximadamente el 83% de los beneficios programados.
Estas proyecciones no significan que el Seguro Social vaya a desaparecer, sino que, bajo las leyes actuales y sin nuevas medidas, habría recursos suficientes para pagar solo una parte de los beneficios programados una vez agotadas las reservas.
Qué significa esto para quienes están cerca de la jubilación
Para una persona de 65 años o más, la nueva deducción puede representar una oportunidad para reducir su factura federal durante los años en que esté vigente. Pero el ahorro no debería analizarse de manera aislada.
Quienes reciben Seguro Social y también tienen ingresos provenientes de cuentas de jubilación, inversiones, trabajo u otras fuentes deben considerar cómo todos esos ingresos interactúan al momento de calcular su obligación tributaria.
Además, dado que la deducción está programada para terminar después del año fiscal 2028, una estrategia de jubilación no debería depender exclusivamente de este beneficio temporal.
El IRS recomienda que los contribuyentes revisen sus circunstancias fiscales y los requisitos específicos antes de reclamar la deducción. La agencia también señala que los contribuyentes elegibles deben incluir el número de Seguro Social correspondiente en su declaración y cumplir con las condiciones aplicables. SServicio de Impuestos Internos
La clave está en distinguir entre deducción y exención
La diferencia puede parecer técnica, pero tiene un impacto directo en el dinero que un jubilado conserva.
Una deducción de $6,000 reduce el ingreso sobre el que se calcula el impuesto. No significa que el contribuyente reciba $6,000 libres de impuestos ni que el gobierno deposite esa cantidad en su cuenta.
Por ejemplo, el ahorro fiscal dependerá de cuánto ingreso imponible tenga la persona y de la tasa que le corresponda. Dos jubilados que reciban la misma deducción pueden terminar con ahorros diferentes.
Por ello, el nuevo beneficio puede ser relevante para algunos contribuyentes mayores, especialmente aquellos que todavía tienen una obligación tributaria federal, pero su impacto será mucho menor, o incluso nulo, para quienes ya no deben impuesto sobre la renta.
Una oportunidad temporal que requiere planificación
La nueva deducción ofrece un alivio fiscal adicional a determinados estadounidenses de 65 años o más, pero su alcance es más limitado de lo que podría sugerir la idea de una exención general para jubilados.
La medida permite reclamar hasta $6,000 dólares adicionales por persona entre 2025 y 2028, con una reducción progresiva para quienes superan determinados niveles de ingresos. SServicio de Impuestos Internos
Al mismo tiempo, el debate sobre sus efectos llega mientras el Seguro Social enfrenta un déficit financiero de largo plazo. Las proyecciones oficiales más recientes sitúan el agotamiento de las reservas de jubilación en 2032 y el de los fondos combinados en 2034.
Para los jubilados, la conclusión es clara: la nueva deducción puede reducir impuestos hoy, pero no elimina los impuestos sobre el Seguro Social ni resuelve los problemas financieros de largo plazo del programa. Antes de tomar decisiones sobre retiros, inversiones o ingresos de jubilación, conviene evaluar cómo encaja el beneficio temporal dentro de la situación fiscal completa de cada persona.
Esta versión evita incorporar como recomendaciones editoriales las promociones de Priority Gold, AARP y WiserAdvisor de la fuente original, ya que son contenido comercial y no son necesarios para explicar la noticia ni el impacto fiscal de la nueva deducción.
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