COLA de tasa fija podría reducir los beneficios del Seguro Social para millones de estadounidenses
Un nuevo COLA fijo para el Seguro Social de EE.UU. busca beneficiar a jubilados de bajos ingresos, pero podría afectar a la clase media
El impacto del COLA de tasa fija. Crédito: Shutterstock
Una propuesta que busca modificar la forma en que se actualizan las prestaciones del Seguro Social vuelve a ganar atención. El llamado COLA de tarifa plana plantea que todos los beneficiarios reciban el mismo incremento en dólares cada año. Sus impulsores aseguran que ayudaría a proteger a los jubilados con menores ingresos, mientras que AARP advierte que el cambio podría reducir el poder adquisitivo de millones de personas, especialmente de la clase media.
El debate llega en un momento delicado para el sistema de jubilación estadounidense. Según los administradores del programa, el fondo fiduciario que complementa los ingresos provenientes de los impuestos sobre la nómina podría agotarse a finales de 2032. Si no se implementan cambios antes de esa fecha, la legislación vigente contempla una reducción aproximada del 22% en las prestaciones para que los pagos no superen los ingresos disponibles.
¿Qué propone el COLA de tasa fija?
La idea tiene varias décadas de historia. En 1987, el entonces representante demócrata Tim Penny, del primer distrito congresional de Minnesota, propuso modificar la forma en que se aplican los ajustes por costo de vida.
El sistema conocido como COLA de tasa fija utilizaría como referencia el aumento correspondiente a un beneficiario ubicado en el percentil 20. A partir de esa cifra se determinaría un incremento fijo en dólares que sería entregado por igual a todos los beneficiarios del Seguro Social.
La diferencia con el mecanismo actual es importante. Actualmente, el ajuste por costo de vida se calcula como un porcentaje y ese porcentaje se aplica sobre la prestación individual de cada persona. Por lo tanto, quienes reciben cheques más elevados obtienen también un incremento mayor en dólares.
Con una tarifa plana, todos recibirían exactamente la misma cantidad adicional, independientemente del tamaño de su prestación.
El resultado sería un sistema más favorable para quienes reciben beneficios bajos, pero menos generoso para quienes tienen prestaciones superiores.
El objetivo: proteger a los jubilados con menos ingresos
Los defensores de la propuesta consideran que el cambio permitiría hacer que el Seguro Social fuera más progresivo.
El Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CRFB), una organización no partidista y sin fines de lucro, sostiene que una fórmula basada en el percentil 20 podría extender durante aproximadamente dos años el periodo en que el programa mantiene el pago completo de las prestaciones, en comparación con las proyecciones actuales.
El argumento es que el crecimiento de los beneficios se desaceleraría principalmente para las personas que tuvieron ingresos laborales elevados y, por lo tanto, suelen contar con mayores recursos económicos al llegar a la jubilación.
Al mismo tiempo, los jubilados que reciben las prestaciones más bajas tendrían aumentos porcentuales superiores.
El CRFB considera que esta característica convertiría al mecanismo en una reforma “altamente progresiva”, ya que aumentaría la generosidad relativa del Seguro Social para quienes tienen menos ingresos.
El efecto podría ser especialmente importante para adultos mayores de bajos recursos que viven hasta los 80 o 90 años y que, con el paso del tiempo, pueden haber agotado sus ahorros y ya no contar con capacidad para trabajar.
AARP alerta por el impacto en la clase media
La propuesta, sin embargo, enfrenta una fuerte oposición por parte de AARP, una organización no partidista que trabaja con estadounidenses mayores de 50 años y sus familias.
Su principal advertencia es que cerca del 80% de los beneficiarios recibiría un ajuste menor al que obtiene actualmente.
La razón es matemática: si todos reciben el mismo aumento en dólares, las personas con prestaciones más elevadas verían crecer sus pagos a un ritmo porcentual más lento.
Para AARP, esto significaría una pérdida progresiva de protección frente a la inflación. La organización advierte que el efecto podría ser particularmente complicado para las personas que llegan a edades avanzadas, cuando los gastos médicos y otros costos pueden aumentar y las posibilidades de generar nuevos ingresos disminuyen.
También podrían verse afectados quienes comienzan a recibir prestaciones por discapacidad a edades relativamente tempranas y dependen de esos pagos durante muchos años.
¿Cuánto dinero perdería un beneficiario promedio?
AARP presentó un ejemplo basado en los números de 2026 para mostrar la diferencia entre ambos sistemas.
Si el COLA de tarifa plana hubiera estado vigente al inicio de este año, el beneficiario promedio habría recibido aproximadamente $34,20 dólares adicionales al mes, en lugar de los $57,90 dólares mensuales que recibió bajo el sistema actual.
La diferencia equivale a unos $23,70 dólares menos al mes. En un año completo, el impacto habría sido de aproximadamente $285 dólares menos para el beneficiario promedio.
AARP sostiene además que ese incremento habría quedado por debajo del ritmo de la inflación, lo que implicaría una reducción real del poder adquisitivo.
Desde la perspectiva de la organización, un aumento que no compense adecuadamente el incremento de los precios no cumpliría con el propósito fundamental de un ajuste por costo de vida.
Los jubilados ya enfrentan presión financiera
La discusión sobre el futuro del COLA ocurre mientras una parte importante de los adultos mayores estadounidenses enfrenta dificultades para cubrir sus gastos.
En enero, el 30% de los jubilados consultados en la Encuesta de Tendencias de Seguridad Financiera de AARP dijo estar muy o algo preocupado por no tener suficiente dinero para pagar sus necesidades básicas.
Además, el 52% manifestó preocupación por su capacidad para afrontar un gasto inesperado y de gran magnitud.
Incluso con el actual mecanismo de ajuste por inflación, el 64% expresó preocupación porque los precios puedan aumentar más rápido que sus ingresos.
Para AARP, estos datos son una señal de que reducir el crecimiento de las prestaciones podría tener consecuencias importantes para millones de jubilados.
Bill Sweeney, vicepresidente sénior de asuntos gubernamentales de AARP, cuestionó públicamente la propuesta y sostuvo que podría representar un recorte importante a la Seguridad Social presentado bajo una fórmula técnica.
Otras propuestas para evitar una crisis del Seguro Social
El COLA de tarifa plana es solamente una de las alternativas que se han planteado para mejorar las finanzas del sistema.
Una de las opciones consiste en aumentar el límite de ingresos sujeto al impuesto de la Seguridad Social. El excomisionado de la Administración del Seguro Social, Martin O’Malley, ha defendido esta posibilidad como una alternativa a reducir las prestaciones.
Para 2026, el límite máximo de ingresos sujetos a las contribuciones es de $184,500 dólares. Otra propuesta busca eliminar directamente ese tope.
Los senadores Elizabeth Warren, demócrata por Massachusetts, y Bernie Moreno, republicano por Ohio, han planteado eliminar el límite del impuesto sobre la nómina. Su argumento es que la mayoría de los estadounidenses paga el impuesto de Seguridad Social sobre la totalidad de sus ingresos, mientras que los trabajadores con mayores salarios solo pagan hasta alcanzar el límite establecido.
Por su parte, el senador independiente Bernie Sanders propone aplicar el impuesto sobre la nómina a todos los ingresos superiores a $250, 000 dólares anuales.
Su plan también contempla aumentar las prestaciones en $2,400 dólares al año y ampliar los ajustes por costo de vida.
Otra alternativa: retrasar la jubilación
También existe una propuesta que apunta directamente a la edad de retiro. El senador republicano Rand Paul ha planteado aumentar gradualmente la edad de jubilación completa, conocida como FRA, en tres meses cada año hasta alcanzar los 70 años.
Actualmente, la edad de jubilación completa es de 67 años para quienes nacieron en 1960 o después.
La medida permitiría reducir el crecimiento de los pagos a largo plazo, aunque también significaría que las nuevas generaciones tendrían que esperar más tiempo para acceder a la prestación completa.
El verdadero dilema del Seguro Social
El debate sobre el COLA de tarifa plana muestra la dificultad que enfrentan los legisladores estadounidenses: cualquier reforma puede beneficiar a un grupo y perjudicar a otro.
Un sistema de aumentos iguales en dólares podría favorecer a los beneficiarios con prestaciones más bajas y, según sus defensores, ayudar a reducir la pobreza entre los adultos mayores.
Pero para quienes reciben prestaciones medias o altas, el mismo mecanismo podría significar aumentos insuficientes para compensar el incremento de los precios.
La discusión será cada vez más relevante a medida que se acerque 2032, año en el que se proyecta el agotamiento del fondo fiduciario.
Por ahora, las alternativas van desde aumentar los impuestos sobre los ingresos más altos hasta modificar las prestaciones o retrasar la edad de jubilación.
El desafío será encontrar una solución que permita mantener la estabilidad financiera del Seguro Social de Estados Unidos sin dejar a millones de jubilados con una prestación cuyo poder de compra se reduzca año tras año.
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