Netanyahu asegura que Irán intenta reconstruir su programa nuclear y promete impedirlo

El primer ministro israelí sostiene que los ataques de 2025 y 2026 dañaron las capacidades atómicas de Teherán, pero advierte que el riesgo no ha desaparecido.

Netanyahu aseguró que Israel volverá a actuar si detecta que Irán reconstruye capacidades para desarrollar armas nucleares.

Netanyahu aseguró que Israel volverá a actuar si detecta que Irán reconstruye capacidades para desarrollar armas nucleares. Crédito: Ohad Zwigenberg | AP

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó este jueves que Irán intenta reconstruir las capacidades nucleares dañadas por las ofensivas israelíes y estadounidenses, y advirtió que su Gobierno actuará para impedir que Teherán llegue a disponer de armas atómicas.

“El presidente Trump anunció esta noche que Irán está intentando armarse nuevamente con armas nucleares. Eso es cierto”, declaró Netanyahu en un mensaje desde el Muro de las Lamentaciones, en Jerusalén, antes de la celebración de Rosh Hashaná. “Mientras yo sea primer ministro, Irán no tendrá armas nucleares”, prometió.

La declaración coincidió con una nueva advertencia del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que Washington detectó actividad iraní en Pickaxe Mountain, una instalación fortificada próxima al complejo nuclear de Natanz. Trump amenazó con nuevos ataques si Teherán intenta recuperar capacidades vinculadas con su programa nuclear.

El señalamiento vuelve a colocar el programa atómico iraní en el centro de la guerra que Estados Unidos e Israel mantienen contra la República Islámica. Sin embargo, la afirmación de que Teherán busca fabricar un arma nuclear procede de los gobiernos israelí y estadounidense y no ha sido corroborada públicamente de manera independiente.

Netanyahu sostuvo que las operaciones militares de junio de 2025 y la ofensiva conjunta iniciada el 28 de febrero de 2026 destruyeron la capacidad inmediata de Irán para fabricar bombas atómicas, aunque reconoció que ese daño no eliminó definitivamente la posibilidad de reconstruir el programa.

“Después de que destruimos su capacidad inmediata para producir bombas nucleares, tanto en la Operación León Ascendente como en la Operación León Rugiente, lo están intentando de nuevo”, afirmó.

Un programa golpeado, pero no necesariamente eliminado

La cuestión sobre cuánto sobrevivió del programa nuclear iraní ha acompañado a las operaciones militares desde los ataques de 2025. Antes de la ofensiva de febrero de este año, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, había señalado que buena parte del uranio enriquecido iraní permanecía intacto después de los bombardeos de 2025 y que, en ese momento, no existían indicios de que Irán estuviera desarrollando una capacidad para fabricar armas nucleares.

Esa diferencia es relevante: disponer de uranio enriquecido y de infraestructura nuclear no equivale por sí mismo a haber tomado la decisión de construir una bomba. Teherán ha sostenido durante años que su programa tiene fines pacíficos, mientras Israel y Estados Unidos consideran que la infraestructura y los niveles de enriquecimiento alcanzados podrían permitirle avanzar rápidamente hacia un arma.

La ofensiva de febrero de 2026 se produjo después de la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio de 2025. Estados Unidos e Israel justificaron entonces los nuevos ataques por la necesidad de impedir la recuperación de los programas nuclear y de misiles balísticos iraníes.

Antes de esa ofensiva todavía existía una vía diplomática. Washington y Teherán habían celebrado conversaciones indirectas mediadas por Omán y, apenas dos días antes de los ataques del 28 de febrero, los mediadores aseguraron que se habían registrado avances importantes.

El primer ministro israelí vinculó la amenaza nuclear con las operaciones contra los aliados regionales de Teherán. “Al mismo tiempo, estamos golpeando al eje iraní, no sólo muy duramente en la Franja de Gaza, sino también en Líbano”, declaró.

Netanyahu mencionó las operaciones israelíes en el sur libanés y, en particular, la cresta de Ali al-Taher. Este jueves, el Ejército israelí informó que destruyó allí un complejo subterráneo de Hezbollah de más de dos kilómetros, que, según las fuerzas israelíes, contenía centros de mando, depósitos de armas, cohetes, drones y explosivos.

El mensaje también tiene un componente político interno. Israel celebrará elecciones nacionales el 27 de octubre, y Netanyahu ha convertido la seguridad y su actuación frente a Irán en elementos centrales de su campaña. El primer ministro ya había asegurado en agosto que, “con acuerdo o sin acuerdo”, impediría que Teherán obtuviera un arma nuclear.

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