Presidenta de México presume estar avanzado rumbo a un buen acuerdo comercial con EE.UU.
Claudia Sheinbaum es consciente de que la relación entre EE.UU. y Canadá se enrareció, ante lo cual pretende cerrar un buen acuerdo comercial para México
Claudia Sheinbaum sabe que a Donald Trump le conviene llegar a las elecciones intermedias uniendo fuerzas con sus aliados comerciales y no cerrándose la puerta como lo hizo con Canadá. Crédito: Presidencia de México | EFE
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, está convencida de que terminará logrando un buen acuerdo comercial con Estados Unidos, pues pregona estar avanzando favorablemente durante las esporádicas charlas entabladas con el mandatario Donald Trump.
Desde principios de julio, el magnate neoyorquino dio a conocer que no renovaría la extensión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), dándolo por concluido en 2036.
Dicho posicionamiento implica llevar a cabo, al menos con México, revisiones anuales para ajustar puntos que no le resultan equitativos a la administración Trump.
A pesar de lo complejo que esto llega a ser para los diplomáticos de ambos países encargados de analizar las operaciones comerciales sector por sector, Claudia Sheinbaum señaló en conferencia de prensa que la delegación mexicana está logrando avanzar favorablemente en los puntos exigidos por Donald Trump para evitar la imposición de aranceles a la producción destinada al mercado consumidor estadounidense.
“Puedo decirles que vamos avanzando bien la posibilidad de un acuerdo con nosotros”, expresó este viernes desde Guanajuato, ciudad ubicada prácticamente en la parte central de México.
El optimismo de la primera mujer que gobierna a la nación azteca se basó en el resultado de una llamada telefónica sostenida durante algunos minutos con Trump.
“Muchas veces hablamos entre el presidente Trump y su servidora sin darlo a conocer porque vamos avanzando en los temas comerciales”, enfatizó.
No obstante, la verdadera ronda de negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos, tendrá lugar en Washington, el 28 y 29 de septiembre, fechas donde habrán de definirse los aranceles estadounidenses dirigidos al acero, al aluminio y los automóviles ensamblados en suelo mexicano.
Una de las mayores exigencias de Washington es disminuir al máximo la participación de la manufactura asiática en la cadena de suministro de lo que se fabrica en México para luego ser enviado a Estados Unidos.
Sin embargo, la tarea para el gobierno dirigido por Sheinbaum es muy complicada, pues una gran mayoría de empresas mexicanas importan materiales, piezas y productos imposibles de fabricar en la zona donde operan.
El punto es que Washington quizá se muestre un poco más condescendiente con su vecino del sur, esto en virtud de la batalla comercial desatada en contra de Canadá, después de que el vecino del norte tocara la puerta de la Unión Europea con le objetivo de abrirle mercado a sus exportaciones en el Viejo Continente como alternativa para no negociar con Estados Unidos.
Consciente de la bofetada con guante blanco propinada a Donald Trump por Mark Carney, primer ministro canadiense; Claudia Sheinbaum asume que México podría puede sacarle partido a la situación para cerrar mejores negocios.
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