Guatemala compra armas a EE.UU. tras décadas de embargo por violaciones a derechos humanos
El envío marca la primera adquisición directa de este tipo en casi medio siglo tras el levantamiento de un estricto veto militar impuesto por Washington en 1978
Durante un acto oficial celebrado en las instalaciones de la Fuerza Aérea Guatemalteca, el presidente Bernardo Arévalo encabezó la recepción del equipo defensivo. Crédito: Mariano Macz | EFE
Guatemala recibió este lunes un cargamento de armamento militar adquirido a Estados Unidos, en lo que representa el primer suministro de este tipo en 47 años, luego de que Washington levantara las restricciones que durante décadas limitaron las ventas de equipo militar al país centroamericano por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante su conflicto armado interno.
El presidente Bernardo Arévalo encabezó la recepción del equipo en la Fuerza Aérea Guatemalteca y presentó la compra como parte de la modernización de las fuerzas armadas para enfrentar al narcotráfico y al crimen organizado. “Este equipamiento nos hace más fuertes, nos hace más efectivos para cumplir nuestra misión de resguardar nuestras fronteras, de preservar nuestra soberanía y de proteger la paz de las y los guatemaltecos”, afirmó Arévalo durante la ceremonia.
El gobierno guatemalteco informó que el primer lote tiene un valor aproximado de $5 millones e incluye fusiles M4, lanzagranadas, ametralladoras y equipo para operaciones especiales nocturnas. Entre el armamento se encuentran más de 2,600 fusiles M4 adquiridos mediante el programa estadounidense de Ventas Militares al Extranjero.
Washington vuelve a vender equipo militar a Guatemala
Estados Unidos impuso en 1978 un embargo a la venta de armas a Guatemala debido a las denuncias sobre abusos cometidos por las fuerzas de seguridad durante la guerra interna, que se prolongó de 1960 a 1996. Los informes de la verdad responsabilizaron al Ejército y a grupos paramilitares de la mayoría de las muertes y desapariciones registradas durante el conflicto, que dejó más de 250,000 víctimas entre personas asesinadas y desaparecidas.
Arévalo reconoció el antecedente y aseguró que el Ejército actual es diferente al de aquella época. “El ejército de hoy es fundamentalmente distinto del ejército de 1978”, dijo el mandatario, quien sostuvo que Guatemala ha atravesado un proceso de “redefinición, reconversión y transformación” de sus fuerzas armadas.
La restricción fue levantada en marzo de 2026, según el gobierno guatemalteco, lo que permitió reanudar las adquisiciones militares bajo una nueva etapa de cooperación con Washington.
Armas para combatir al narcotráfico y crimen organizado
El ministro de Defensa, Henry Sáenz, señaló que la autorización estadounidense refleja la confianza alcanzada por Guatemala y que el equipo será utilizado principalmente contra organizaciones criminales, particularmente en zonas como Petén, fronteriza con México. Arévalo destacó que, desde que asumió la Presidencia en 2024, las autoridades han decomisado más de 34,000 kilos de cocaína, retirado más de 6,000 armas de fuego y desmantelado o inhabilitado 16 pistas clandestinas presuntamente vinculadas con el narcotráfico.
El encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, Jorgan Andrews, indicó que las nuevas armas serán distribuidas entre 16 batallones. “La seguridad también genera prosperidad. Cuando debilitamos a los narcotraficantes y el crimen organizado, fortalecemos el estado de Derecho, protegemos el comercio legítimo y creamos mejores condiciones para la inversión, el empleo y el crecimiento económico”, afirmó Andrews.
La nueva cooperación militar ocurre, sin embargo, mientras persisten cuestionamientos sobre el papel del Ejército en asuntos relacionados con el pasado conflicto armado. En agosto, un grupo de trabajo de Naciones Unidas pidió al gobierno guatemalteco mayor apertura de los archivos militares relacionados con desapariciones forzadas y solicitó evitar construcciones en instalaciones donde víctimas han señalado la posible existencia de fosas clandestinas.
Arévalo pidió a los soldados utilizar el nuevo equipo con “profesionalismo, responsabilidad y respeto a los derechos humanos”, una condición que busca marcar una diferencia con el pasado y definir la nueva relación militar entre Guatemala y Estados Unidos.
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