Qué es un “gatillazo” y cuándo le sucede a los hombres en la cama

Un "gatillazo" puede ocurrir por estrés, cansancio o ansiedad: conoce cuándo es normal y qué señales indican que conviene consultar al médico

El "gatillazo" es una situación que puede causar mucha frustración en los hombres (y mujeres).

El "gatillazo" es una situación que puede causar mucha frustración en los hombres (y mujeres). Crédito: Elnur | Shutterstock

Este curioso término, según la Real Academia Española, es una forma coloquial de referirse a la pérdida transitoria y repentina de una erección. En este caso, se dice que los hombres en la cama pueden sufrir un “gatillazo”.

Aunque también se utiliza para indicar que un hombre no consigue una erección, el escenario más correcto es cuando esta erección se cae, es decir, el “miembro” masculino vuelve a su flacidez.

Originalmente, el término se relaciona con las armas de fuego, en particular con el golpe o acción del gatillo cuando el disparo no se produce correctamente (se engatilló el arma). Pero con el tiempo, indica la RAE, la palabra adquirió su significado sexual actual.

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¿Cuándo los hombres sufren un “gatillazo”?

Puede aparecer incluso cuando un hombre no tiene ningún problema habitual de erección. De hecho, el NHS señala que la mayoría de los hombres experimenta ocasionalmente dificultades para conseguir o mantener una erección y que, cuando sucede de manera aislada, suele estar relacionado con estrés, cansancio o consumo excesivo de alcohol.

La ansiedad por el rendimiento es otro factor relevante. Pensar constantemente en si se conseguirá mantener la erección, preocuparse por satisfacer a la pareja o recordar un episodio anterior puede aumentar la tensión durante el encuentro.

El NIDDK incluye la ansiedad, el estrés, la preocupación, la culpa y la baja autoestima entre los factores emocionales capaces de provocar o empeorar los problemas de erección.

También puede ocurrir después de una interrupción de la excitación, por ejemplo, al detenerse durante el encuentro, cambiar de actividad sexual o ponerse un preservativo. Sin embargo, una pérdida momentánea de estimulación no significa necesariamente que exista una enfermedad.

Aunque no existe una fórmula para garantizar que nunca ocurra, reducir la presión sobre el desempeño puede ayudar. Mantener una comunicación abierta con la pareja, dedicar tiempo suficiente a la excitación y evitar interpretar una pérdida ocasional de erección como un fracaso personal son medidas para evitar el “gatillazo”.

¿Cuándo hay que acudir al médico?

La situación cambia cuando las dificultades se repiten, aparecen durante una parte importante de los encuentros sexuales o empiezan a afectar la vida íntima.

La disfunción eréctil se define como la incapacidad para conseguir o mantener una erección suficientemente firme para mantener relaciones sexuales. Puede estar relacionada con ansiedad y estrés, pero también con diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, obesidad, alteraciones hormonales, problemas neurológicos o determinados medicamentos.

Por eso, si los “gatillazos” se vuelven frecuentes, consultar con un médico o urólogo puede ayudar a determinar qué está ocurriendo. La evaluación puede incluir antecedentes médicos y sexuales, exploración física y, cuando es necesario, análisis u otras pruebas.

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