De millones aprobados por el Congreso de EE.UU. para la prevención del embarazo adolescente, no se ha distribuido ni el 1%

La Organización Mundial de la Salud considera el embarazo en la adolescencia un problema mundial con importantes consecuencias sanitarias, sociales y económicas

De millones aprobados por el Congreso de EE.UU. para la prevención del embarazo adolescente, no se ha distribuido ni el 1%

Joven en estado de gestación avanzada espera por su bebé. Crédito: Natalia Deriabina | Shutterstock

El Congreso de Estados Unidos asignó $101 millones de dólares al Programa de Prevención del Embarazo Adolescente, pero el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) ha entregado apenas unos 500,000 dólares. Esto quiere decir que, a menos de una semana para que finalice el año fiscal 2026, no se ha gastado ni el 1% de la partida.

La denuncia se conoció a través de una carta que miembros del Congreso compartieron con la National Public Radio (NPR). La misma está firmada por 92 legisladores, que exigen explicaciones y acusan al Gobierno de retener fondos destinados por ley a organizaciones que trabajan con adolescentes.

En junio, HHS canceló abruptamente las ayudas de unas 50 organizaciones, universidades y departamentos de salud. La mayoría se encontraba en el tercer año de ciclos de financiación previstos para cinco años. Las entidades afectadas aseguran que no recibieron advertencias previas y que la interrupción obligó a suspender programas y reorganizar equipos.

“Retener estos fondos priva a los adolescentes de todo Estados Unidos de recursos vitales y amenaza con revertir décadas de progreso en la reducción del embarazo adolescente”, reza la carta del Caucus de Mujeres Demócratas dirigida al HHS.

Organizaciones enfrentan despidos y pérdida de servicios

La organización sin fines de lucro Bridgercare, con sede en Bozeman, atendía a jóvenes en 21 condados de Montana. Su directora, Stephanie McDowell, advierte que la falta de fondos podría provocar despidos y dejar a numerosos adolescentes sin educación sexual basada en información médica y habilidades de comunicación, recoge la NPR.

Mientras que EyesOpenIowa, en Des Moines, tuvo que cancelar actividades dirigidas a adolescentes y sus familias. Su directora, Kristin Fairholm, señala que la suspensión dañó la reputación de la organización y debilitó la confianza de las comunidades que participaban en los programas.

Disputa política y batalla judicial por los fondos

Aunque la ley exige financiar programas basados en evidencia, la administración de Donald Trump ha intentado orientar los recursos hacia la educación exclusiva sobre la abstinencia. El presupuesto presidencial para 2027 propone eliminar el programa y lo califica de ideológico e ineficaz.

El juez federal Christopher Cooper determinó en agosto que HHS no podía imponer los nuevos requisitos de financiación. Cuestionó el enfoque de abstinencia, la prohibición de presentar la actividad sexual adolescente como normal y las referencias a estudios científicos inexistentes. Se espera una decisión sobre la posible restitución de las subvenciones canceladas.

Programa en declive

La tasa de embarazos adolescentes en Estados Unidos alcanzó un mínimo histórico en 2025. Legisladores y organizaciones sostienen que los programas integrales y basados en evidencia han contribuido a esa reducción en estados gobernados tanto por demócratas como por republicanos.

La incertidumbre actual, advierten, podría aumentar los embarazos adolescentes y las infecciones de transmisión sexual.

Embarazo adolescente como problema de salud pública

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el embarazo en la adolescencia un problema mundial con importantes consecuencias sanitarias, sociales y económicas, tanto para las adolescentes y sus bebés como para sus familias y comunidades.

  • Cada año, alrededor de 16 millones de adolescentes de 15 a 19 años y aproximadamente 1 millón de niñas menores de 15 años dan a luz; la mayoría vive en países de ingresos bajos y medianos.
  • Las adolescentes embarazadas tienen mayor riesgo de complicaciones como eclampsia, endometritis puerperal e infecciones sistémicas que las mujeres de 20 a 24 años.
  • Los bebés de madres adolescentes presentan mayor riesgo de bajo peso al nacer, nacimiento prematuro y afecciones neonatales graves.
  • La OMS identifica como factores relacionados la pobreza, la desigualdad de género, el matrimonio o las uniones tempranas, la violencia sexual, la falta de educación sexual integral y las dificultades para acceder a anticonceptivos y servicios de salud.

En abril de 2025, la OMS publicó una nueva directriz para prevenir los embarazos adolescentes y mejorar la salud de las niñas, debido a que las complicaciones del embarazo y el parto constituyen una de las principales causas de muerte entre las adolescentes de 15 a 19 años.

Por ello, no se trata únicamente de una situación individual: requiere políticas públicas que garanticen educación, prevención de la violencia, acceso confidencial a servicios de salud sexual y reproductiva, anticoncepción y atención prenatal y obstétrica de calidad.

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