La migraña tiene género: es tres veces más frecuente en mujeres que en hombres
Las hormonas, la genética y hasta el retraso en los diagnósticos de migraña explican una brecha que la ciencia empieza a entender mejor
Mujer sufre ataque de migraña. Crédito: PeopleImages | Shutterstock
Una de cada cinco mujeres en el mundo convive con episodios de migraña, frente a uno de cada quince hombres, aproximadamente. Los estudios epidemiológicos coinciden en que las mujeres sufren migraña entre dos y tres veces más que los hombres. Esa diferencia no es casual ni cultural: tiene una base biológica cada vez más documentada.
Antes de la adolescencia, la migraña afecta a niños y niñas casi por igual, con una leve ventaja masculina. Con la llegada de la primera menstruación, el panorama cambia. La prevalencia femenina se dispara y alcanza su punto máximo entre los 30 y los 40 años, precisamente la etapa de mayor actividad hormonal, laboral y familiar. Después de la menopausia, en muchos casos, las crisis se atenúan.
Este patrón temporal es la primera pista de que las hormonas sexuales, en particular los estrógenos, desempeñan un papel central.
El papel de los estrógenos
Los especialistas apuntan sobre todo a las fluctuaciones de estrógenos, más que a sus niveles absolutos. Desde hace décadas se sabe que la caída brusca de estos ya de por sí cambiantes niveles hormonales, como ocurre justo antes de la menstruación, puede desencadenar una crisis en mujeres predispuestas.
Los estrógenos influyen en sistemas clave para la migraña: modulan la actividad de neurotransmisores como la serotonina, afectan la sensibilidad del sistema trigeminovascular (la red de nervios y vasos que intervienen en el dolor de cabeza) y actúan sobre péptidos como el CGRP, hoy blanco de los tratamientos preventivos más modernos.
Por eso la migraña acompaña a muchas mujeres a lo largo de su vida reproductiva:
- Menstruación: una proporción importante de las mujeres con migraña reporta que sus crisis coinciden con los días previos o iniciales de la regla. En una minoría, la migraña aparece exclusivamente en ese período.
- Embarazo: con frecuencia mejora, sobre todo en el segundo y tercer trimestre, cuando los estrógenos se mantienen altos y estables.
- Posparto: la caída hormonal tras el parto puede provocar un rebrote de las crisis.
- Perimenopausia: los altibajos hormonales previos a la menopausia suelen agravar el cuadro antes de que, con el tiempo, mejore.

No todo son hormonas
Atribuir la brecha únicamente a los estrógenos sería simplificar. Los investigadores estudian otros factores:
Genética y cerebro. Algunos trabajos sugieren que el sistema nervioso de las mujeres podría ser más sensible a ciertos desencadenantes y que la señalización del CGRP presenta diferencias entre sexos, aunque este campo aún está en desarrollo.
Estrés, sueño y carga mental. Las mujeres tienen más probabilidad de sufrir insomnio, ansiedad y depresión, condiciones que se asocian bidireccionalmente con la migraña. La sobrecarga de cuidados y trabajo puede sumar presión a un cerebro ya vulnerable.
Diferencias en la percepción y el reporte del dolor. Las mujeres tienden a consultar más al médico por dolor de cabeza, lo que puede influir en las estadísticas, aunque no basta para explicar una brecha de esta magnitud.
Un dolor subestimado
La migraña no es “un simple dolor de cabeza”. Puede incluir náuseas, sensibilidad a la luz y al ruido, y auras visuales o sensoriales, con crisis que duran desde varias horas hasta tres días. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la ubica entre las enfermedades más incapacitantes del mundo, y es especialmente limitante en mujeres jóvenes.
Aun así, muchas pacientes tardan años en recibir un diagnóstico correcto, y con frecuencia se minimiza su malestar. Esa demora retrasa el acceso a tratamientos eficaces y afecta su desempeño laboral, académico y social.
Qué cambia con los nuevos tratamientos
En los últimos años, los fármacos dirigidos contra el CGRP (anticuerpos monoclonales y antagonistas orales) han ampliado las opciones de prevención y alivio, junto con los triptanes y otros tratamientos ya establecidos. Además, los especialistas recomiendan llevar un diario de síntomas que registre las crisis y su relación con el ciclo menstrual, lo que ayuda a personalizar el tratamiento.
Un dato relevante: en mujeres con migraña con aura, los anticonceptivos que contienen estrógenos deben evaluarse con cautela por un posible aumento del riesgo cardiovascular, por lo que la decisión debe tomarse siempre con un profesional.
En conclusión, la mayor frecuencia de migraña en mujeres es el resultado de una combinación de biología hormonal, predisposición genética y factores del entorno. Comprenderlo no solo ayuda a explicar una desigualdad de salud, sino que abre la puerta a diagnósticos más tempranos y tratamientos más específicos.
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