La excelencia siempre ha vivido aquí
El lugar donde vive un niño nunca debería determinar cuánto creemos que ese niño puede lograr
La escuela Alliance Ted K. Tajima High School, prepara a los estudiantes para ir la universida con un énfasis en el liderazgo, la resiliencia y la defensa de sus intereses. Crédito: (Foto cortesía de Alliance College-Ready Public Schools). | Cortesía
Inglewood. Lennox. Hawthorne. Lawndale.
Estas son comunidades donde generaciones de familias latinas han trabajado arduamente, han soñado en grande para sus hijos y, con demasiada frecuencia se les ha dicho, directa o indirectamente, que deberían esperar menos de sus escuelas públicas.
Pero algo extraordinario está ocurriendo en estas comunidades.
En su más reciente clasificación de las mejores escuelas secundarias del país, U.S. News & World Report reconoció a un grupo de escuelas públicas chárter del área de Los Ángeles entre las de mejor desempeño en California.
Escuelas de Inglewood, Hawthorne, Lennox, Lawndale y Los Ángeles obtuvieron excelentes resultados, con tasas de graduación de hasta el 100 por ciento.
Ese reconocimiento merece celebrarse. Pero las clasificaciones también cuentan una historia mucho más grande.
Nos recuerdan algo que las familias latinas siempre han sabido: nuestros hijos son capaces de lograr cosas extraordinarias cuando reciben oportunidades extraordinarias.

No necesitan que bajemos el nivel de exigencia. Necesitan escuelas que les brinden las oportunidades y el apoyo para alcanzarlo —y que crean que pueden hacerlo.
Ánimo Leadership High School, en Inglewood, es una escuela pública de Green Dot donde el 99 % de los estudiantes se gradúa. Allí, los jóvenes pueden explorar las ciencias biomédicas, tomar cursos universitarios mediante inscripción dual y elegir cursar clases de Advanced Placement mientras aún están en la escuela secundaria.
A solo unas millas de distancia, Ánimo Inglewood Charter High School, también una escuela pública de Green Dot, ha creado una cultura orientada hacia la universidad a través de una formación académica rigurosa, asesoramiento y alianzas que ayudan a los estudiantes a ver la educación superior no como una posibilidad lejana, sino como un siguiente paso alcanzable. Su tasa de graduación es del 97 %.
En Alliance Marc and Eva Stern Math and Science, en Los Ángeles, los estudiantes aprenden en un entorno centrado en una enseñanza rigurosa de las matemáticas y las ciencias, así como en la preparación para la universidad, la carrera profesional y la vida. Alliance Ted K. Tajima High School, también en Los Ángeles, combina una rigurosa preparación universitaria con un énfasis en el liderazgo, la resiliencia y la defensa de los intereses de los estudiantes.
Y en Environmental Charter High School, en Lawndale, los estudiantes experimentan otro enfoque hacia la excelencia. Allí, la sostenibilidad ambiental se convierte en una herramienta para el aprendizaje.
Los estudiantes abordan problemas del mundo real mediante proyectos interdisciplinarios, pasantías, liderazgo ambiental y experiencias prácticas que conectan lo que ocurre en el aula con las comunidades que los rodean.
Diferentes escuelas. Diferentes enfoques. Diferentes oportunidades para que los estudiantes descubran qué los entusiasma y hasta dónde pueden desarrollar sus talentos.
Eso importa.
Una de las grandes fortalezas de las escuelas públicas chárter es que no todas tienen que parecerse. Pero, aunque sus enfoques puedan ser diferentes, la expectativa sigue siendo la misma: cada estudiante merece la oportunidad de alcanzar el más alto nivel posible.
Para las familias latinas, ese mensaje tiene un significado especial.
Durante generaciones, la educación ha estado en el centro de los sacrificios de padres y abuelos que llegaron a este país, o se mudaron a este estado, decididos a crear mayores oportunidades para la siguiente generación. Conocemos las conversaciones que tienen lugar alrededor de las mesas de nuestras cocinas: ‘Trabaja duro. Estudia. Aprovecha las oportunidades que nosotros no tuvimos.’
Detrás de esas palabras existe una profunda convicción en lo que nuestros hijos pueden llegar a ser.
Nuestro sistema de educación pública debería reflejar esa misma convicción.
Por eso estas clasificaciones de U.S. News & World Report merecen nuestra atención. No porque un número o una clasificación nacional puedan decirnos todo lo que hace excelente a una escuela. Son importantes porque nos recuerdan una vez más lo que se puede lograr en comunidades que, con demasiada frecuencia, se han subestimado.

El lugar donde vive un niño nunca debería determinar cuánto creemos que ese niño puede lograr.
Los estudiantes que entran cada mañana a las aulas de Inglewood, Lennox, Hawthorne, Lawndale y de todo Los Ángeles son tan capaces de alcanzar la excelencia como los estudiantes de cualquier otro lugar de California.
Siempre lo han sido.
Nuestra responsabilidad es asegurarnos de que tengan escuelas que también crean en ello.
(*) Myrna Castrejón es la presidenta y directora ejecutiva de la Asociación de escuelas chárter de California (CCSA).