‘Cada paso que hemos dado ha sido una oración’: activistas proinmigrantes
La peregrinación contra los centros de detención de ICE concluye su recorrido de 96 millas en Los Ángeles
La reverenda Tanya López, quien forma parte de CLUE, Clero y laicos unidos por la justicia económica camina en la peregrinación. Crédito: Janette Villafana | Impremedia
Bañados en sudor, con ampollas en los pies, pero con la cabeza en alto, así llegó la peregrinación de más de 18 líderes religiosos, organizaciones y miembros de la comunidad que caminaron 96 millas desde el Centro de Detención de Adelanto, en el condado de San Bernardino, hasta el edificio federal en el centro de Los Ángeles.
La peregrinación que llegó el martes fue organizada por Clergy & Laity United for Economic Justice (CLUE), Nefesh LA, Sacred Resistance, en colaboración con No Camps California, Shut Down Adelanto Coalition y la Inland Coalition for Immigrant Justice y otros grupos defensores de los derechos de los inmigrantes, con el objetivo de llamar la atención sobre las condiciones en los centros de detención y exigir el fin de las deportaciones masivas de la administración de Trump.
“Hemos orado con nuestros pies, paso a paso… Por puertos de montaña, vías de tren, caminos forestales, autopistas, bulevares y paisajes urbanos, paso a paso, hemos orado con nuestros pies, paso a paso”, dijo Rabbi Susan Goldberg, una de las líderes de fe que se unió a la peregrinación. “Cada paso que hemos dado ha sido una oración.”
“La crueldad y la inhumanidad son profundas. Hemos sido testigos a lo largo de esta peregrinación de ocho días, escuchando los testimonios sobre lo que sucede en Adelanto y en los ocho centros de detención de California: negligencia médica, alimentos en mal estado y agua infestada de gusanos que enferman a las personas, así como las numerosas muertes que hoy conmemoramos. Honramos su memoria paso a paso”, agregó.

Para mediodía, más de 40 personas llegaron para recibir a quienes habían hecho el largo viaje en una de las temperaturas más altas registradas en el sur de California. Unos se apoyaban en sus bastones, mientras la gente los recibía con flores blancas, abrazos, lágrimas, aplausos y bebidas frías. Muchos de ellos sostenían fotos de personas, e incluso de niños, que habían muerto en centros de detención de inmigrantes o a manos del sistema migratorio.
Nombres como Geraldo Lunas Campos, de 55 años, quien murió ahorcado en Camp East Montana, en El Paso, Texas, y Alberto Gutiérrez Reyes, quien murió en el centro de detención de Adelanto por complicaciones de salud.



Según la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), al menos 57 personas han muerto bajo custodia de inmigración desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump.
“No merecen ese trato; deben ser tratados con el máximo respeto que merece cualquier ser humano”, dijo Christopher, residente de Simi Valley y miembro de la junta directiva de CLUE. “Deben ser alimentados y cuidados exactamente de la misma manera en que usted desearía que trataran a cualquier vecino, a su padre, a su madre o a sus hijos”.
Christopher y su esposa Marissa fueron de los muchos que hicieron la peregrinación la semana pasada. Ese martes, mientras marchaba con la multitud hacia el Centro de Detención Metropolitano, se le veía cojeando.
“Tengo la pierna izquierda entumecida y siento dolores punzantes, pero mi corazón está lleno porque estoy con mi comunidad”, dijo Christopher a La Opinión. “Y ha sido increíble presenciar cómo la comunidad nos ha sostenido a lo largo del camino. Más importante aún, esto nos recuerda lo que podemos lograr como comunidad. Nos demuestra que podemos crear una realidad diferente si trabajamos juntos”.

El organizador de CLUE y su esposa se conmovieron hasta las lágrimas al llegar por primera vez al edificio federal; relataron que, durante el trayecto, contaron con conductores que les permitían descansar cuando las piernas de los participantes flaqueaban, que las iglesias les ofrecían almuerzo y alojamiento, y que miembros de la comunidad se unían a ellos a lo largo del trayecto.
La pastora Ada Valiente, con Maywoof Church y We Care, caminó cinco días con el grupo y al llegar a Los Ángeles, sostenía una foto de Julián Curo-Churata, quien falleció el 29 de septiembre de este año en un centro de detención. Para ella, los pasos que dieron reflejan los que dieron todas estas personas al llegar a los Estados Unidos, llenos de sueños.



“Fue una bendición caminar y poder recordar lo que mis hermanos y hermanas vivieron al cruzar la frontera, el cansancio, el dolor, la sed y también la falta de energía”, dijo Valiente. “Yo visito Adelanto todos los jueves y esto es para ellos: para representar sus voces y reclamar sus derechos, y que sean tratados de manera humana”.
Al preguntarle qué ha visto y notado en sus visitas cada semana tras lo largo del año pasado y este año, dijo:
“Puedo describir los ojos de cada uno de ellos, llenos de tristeza, ansiedad y desesperación; muchos de ellos están enfermos y viven con un gran dolor”.
La hija de una señora detenida en octubre de 2025, quien estuvo en el centro de detención de California City, también compartió unas palabras por su madre ante el público.
“Durante un mes se le negó atención médica, sufrió emergencias médicas, fue aterrorizada por agentes de ICE y tuvo que comer alimentos con moho”, dijo la joven vestida de amarillo. “Por eso estamos aquí: porque eso no debería sucederle a nadie”.

Organizaciones y activistas hicieron un llamado a no dejar de luchar por los derechos de los inmigrantes.
“El objetivo de esta marcha y de todas las acciones es hacer saber que se están violando los derechos humanos de nuestra gente y que se está ejerciendo violencia contra familias enteras”, aseguró Angélica Salas, directora ejecutiva de CHIRLA. “Las 65,000 personas detenidas tienen nombres y familias; lucharemos en los tribunales, lucharemos en las calles y lucharemos en las urnas para poner fin a esta crueldad”.
Más detenciones en el horizonte
Los organizadores presentes también advirtieron que las redadas de inmigración pueden aumentar en las próximas semanas, señalando que más arrestos significan más personas en los centros de detención.
La Opinión recibió información que desde el lunes se han reportado más de 30 arrestos en ciudades como Fontana, San Diego, Santa Ana, Los Ángeles y Ventura.
El viernes pasado trascendió la noticia de que GEO Group vendió a Estados Unidos su complejo del Centro de Procesamiento de ICE en Adelanto por 950 millones de dólares. La venta incluye el Centro de Procesamiento de ICE Adelanto West y East, y las instalaciones del Desert View Annex.
Los tres centros han estado en el centro de atención debido a casos de muertes, huelgas de hambre de detenidos que protestaban contra las condiciones en las que vivían y la negligencia médica, según una demanda en curso. Los defensores de los inmigrantes se preocupan por lo que esta compra puede significar.