Llega a Los Ángeles la 19ª Feria de los Moles 

Se espera que el domingo asistan unas 30.000 personas al Gloria Molina Park de Los Ángeles. 

Mujeres purépechas traerán corundas y diversos moles de Michoacán a la Feria de los Moles 2026.

Mujeres purépechas traerán corundas y diversos moles de Michoacán a la Feria de los Moles 2026.  Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia

El impacto de la Feria de los Moles ha crecido hasta tal punto que se espera una asistencia de 30,000 a 40,000 personas el domingo en el Gloria Molina Park del centro de Los Ángeles.  

Fundada en 2008 por Pedro Ramos, originario de Tlacotepec de Benito Juárez, Puebla, la Feria de Los Moles ha crecido de manera vertiginosa a lo largo de los años y llega a su 19ª edición.  

Pedro Ramos, originario de Tlacotepec de Benito Juárez, Puebla, fundó la Feria de los Moles.

En el evento competirán por conquistar el paladar de los visitantes los tradicionales moles de Puebla, Oaxaca, y por primera vez, moles de Michoacán: mole de bistec, de hongos, con queso y pollo. Las mujeres representantes de Michoacán prepararán sus moles con ingredientes purépechas y agua fresca de aguacate.  

“Mi abuelita (Micaela Cortez) era la molera del pueblo. Ella murió alos 94 años durante Covid-19, en 2023. Ella hacía las grandes cazuelas de mole para bodas, fiestas de XV años y más”, recordó Pedro Ramos.  

¿Mole de Puebla o mole de Oaxaca?  

Durante una reunión de integrantes de varios estados adscritos al Consejo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), surgió “una pelea” entre Ramos y un miembro de la comunidad oaxaqueña.  

Ambos creían -y siguen creyendo- que el mole de su respectivo estado es el mejor de México.  

“Admiro mucho las bandas de Oaxaca, y también que les enseñan a los niños la cultura de sus pueblos de origen”, dijo Pedro.  

Su interlocutor -un deportista- respondió: “Y yo todo eso que se dice de ustedes, de que tienen el mejor mole, pero el de nosotros es mejor”.  

“No lo creo. A ustedes se les quema porque sale negrito”, replicó Ramos.  

“Sí, pero nosotros tenemos siete moles en Oaxaca (negro, rojo o colorado, coloradito, amarillo, verde y chichilo)”, siguió el oaxaqueño. 

“Es cierto, pero con uno que tenemos en Puebla, ¡le ganamos en sabor a los siete suyos!”, contestó Ramos.  

Aquel amigo de Pedro lo recomendó a restauranteros de la Placita Olvera, donde nació la primera edición de La Feria de los Moles.  

Chiles de diversas variedades y especies para preparar mole.

Fue tal el éxito que, a las 2:00 p.m., los 5,000 visitantes se quedaron sin mole en todos los puestos.  

“El mole de Puebla goleó 7-1 al de Oaxaca”, bromeó Pedro Ramos.  

Además, de la preparación, entre diversas especies, el mole poblano solo se prepara con tres tipos de chile: ancho, mulato y pasilla. El mole oaxaqueño lleva chile chihuacle (negro, rojo o amarillo según la variedad), chile ancho, mulato y pasilla.  

“El mole es una salsa mexicana tradicional y compleja hecha con una mezcla de chiles, especias, semillas y, a veces, un toque de chocolate”, declaró a La Opinión Luis Armando Gaytán Mota, chef internacional de Guadalajara, Jalisco. “Se sirve sobre carnes como pollo o guajolote”.  

Mole oaxaqueño con pata de guajolote.

Históricamente, el mole -una palabra náhuatl, molli o mulli, que significa guiso o salsa- ha sido el platillo típico de México más reconocido en la gastronomía mundial. La palabra evolucionó durante el mestizaje culinario del virreinato (1521-1821) mediante la fusión de ingredientes indígenas y europeos.  

“Puebla es una de las cunas principales del mole”, dijo Noé De la Rosa, propietario del restaurante de cocina tradicional “El Rincon del Sabor Poblano” en la ciudad de Baldwin Park.  

Él, su esposa Dulce y sus empleados sirvieron enchiladas de mole poblano a los asistentes a la rueda de prensa que celebró en Plaza México de Lynwood, donde lanzaron la invitación al público para el evento del domingo.  

Noé de la Rosa sirve un plato de enchiladas con mole poblano y arroz.

De hecho, la versión más popular se atribuye a la monja dominica Sor Andrea de la Asunción, en el Convento de Santa Rosa de Lima, en Puebla. La tradición señala que en ese lugar se le sirvió ese platillo al virrey Tomás Antonio de la Serna y Aragón.  

“Es una alegría venir a Los Ángeles para traerles la sazón desde Michoacán”, subrayó María Ramón, quien describió que el mole michoacano se distingue por un sabor picosito y salado, en contraste con el mole dulce de otras regiones.  

“Las cocineras de la sierra purépecha (en Michoacán) aceptaron el reto de participar por primera vez en la Feria de los Moles, porque la tradicional y verdadera comida mexicana cura la nostalgia de quienes no han podido ir por años o décadas a México; quizás no han probado nuestros moles michoacanos o tampoco las corundas, o no han visto sus hijos a una mujer haciendo tortillas a mano y moliendo el maíz en un metate”.  

“Eso es lo que hacemos nosotras para curar esa nostalgia a la gente que tiene años atrapada en este país”, concluyó.  

Memelas de mole poblano bañadas con queso fresco.

Voladores de Papantla en la Feria de los Moles 

Vidal Pérez de la Cruz, guía espiritual de los Voladores de Papantla, Veracruz, en el Centro Ceremonial precolombino de Tajín, dijo a La Opinión que el grupo ha llevado su cultura a Estados Unidos, Europa y Sudamérica, y que viaja a Estados Unidos por temporadas. 

De origen totonaca, una importante civilización mesoamericana que habitó principalmente en el estado de Veracruz, la sierra norte de Puebla y partes de Hidalgo, De la Cruz también participa en la ceremonia real del temazcal, un baño de vapor tradicional practicado por las culturas azteca, maya y zapoteca. 

Desde los siete años, Vidal practica la danza con tambor y flauta, pero lleva tres décadas participando con los Voladores de Papantla en el ancestral rito en el que cuatro hombres se trepan a un mástil de 18 a 40 metros de altura, mientras el quinto integrante, llamado caporal, se queda en la plataforma superior tocando una flauta para invocar a los cuatro puntos cardinales. 

Voladores de Papantla

Los giros de los voladores representan la caída de las gotas de lluvia, la fertilidad de la tierra y la renovación del ciclo cósmico. 

Cada volador da 13 vueltas que, multiplicadas por cuatro, suman 52 giros, en alusión al ciclo de 52 años del calendario mesoamericano. 

En Los Ángeles instalarán y adaptarán una estructura de madera donde podrán ejecutar los giros como si se montaran en una rueda de la fortuna, vestidos con sus trajes típicos que representan elementos totonacos: el arco iris, el águila real, el conocimiento, la serpiente, el sol, la luna, la sangre totonaca y la fertilidad de la tierra. Los botines que usan producen el sonido del zapateado, son descritos por Vidal Pérez De la Cruz como el latido de la Madre Tierra. 

Voladores de Papantla.

“Para nosotros es un orgullo el llevar nuestra cultura y tradición a varios lugares del mundo”, expresó. “A dondequiera que vamos la gente nos recibe con los brazos abiertos porque saben que hay cultura y tradición a nuestro bello México”. 

19ª edición anual de La Feria de los Moles 2026 

Lugar: Gloria Molina Grand Park (200 N. Grand Ave / 227 N. Spring St, Los Ángeles, CA 90012). 

Fecha: Domingo 11 de octubre de 2026, de 10:00 AM a 6:00 PM 

Entrada General: Gratis 

Oferta Gastronómica: Más de 80 puestos y chefs invitados de México ofrecen una gran variedad de moles tradicionales (incluidos los de Oaxaca y Puebla, como mole negro, rojo, coloradito, amarillo, verde, chichilo y manchamanteles) y, por primera vez, moles de Michoacán. 

Varios restaurantes participarán en el evento.

Actividades y Programa: 

11:00 AM: Charla sobre la historia y origen del mole. 

12:30 PM: Taller de demostración de mole poblano. 

2:00 PM: Sesión de maridaje. En gastronomía, es el proceso de combinar armónicamente un alimento y una bebida para que ambos potencien sus sabores, aromas y texturas, creando una experiencia sensorial superior a la de consumirlos por separado. 

Música en vivo, folclor, danza y artesanos. 

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Comida Mexicana mole
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