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Cuáles son los colores recomendados para recibir el Año Nuevo

Esta costumbre tiene raíces arraigadas en América Latina, siendo una tradición que pasa de generación en generación

Los colores se asocian con diferentes deseos personales.

Los colores se asocian con diferentes deseos personales. Crédito: Pixabay

Con la llegada de un nuevo año, millones de personas en distintos países mantienen una tradición que va mucho más allá de lo estético: la elección del color de la ropa con la que reciben el primer minuto del calendario. Ropa interior, vestidos y accesorios se convierten en símbolos cargados de expectativas personales.

Aunque a menudo se la vincula con supersticiones, esta práctica también expresa estados de ánimo, deseos íntimos y la forma en que cada individuo se enfrenta al cambio de ciclo. Para muchos, seleccionar un tono específico es una manera de proyectar intenciones y visualizar metas para los meses venideros.

La costumbre de vestir determinados colores para Año Nuevo tiene raíces profundas en América Latina, donde se la considera un ritual cultural transmitido de generación en generación. Según la creencia popular, cada tonalidad posee una energía propia capaz de atraer prosperidad, amor, paz o equilibrio emocional.

Desde una mirada psicológica, estos gestos funcionan como anclajes simbólicos que ayudan a ordenar expectativas y generar un sentimiento de control frente a la incertidumbre. La elección del color se transforma así en una herramienta emocional para marcar un comienzo positivo y reforzar la motivación personal.

A lo largo de los años, ciertos colores se repiten entre los favoritos por sus asociaciones con deseos específicos, y se consolidan como protagonistas cada 31 de diciembre. El fenómeno se repite en redes sociales y tiendas, donde se observa un aumento en la demanda de prendas de tonos particulares.

Los tonos más elegidos y lo que representan

El amarillo es uno de los colores más utilizados para despedir el año, por su vínculo con la buena suerte, la alegría y la abundancia. Desde la psicología del color se lo asocia con la creatividad y el pensamiento positivo, lo que lo vuelve ideal para quienes buscan iniciar el ciclo con optimismo.

El rojo, en tanto, suele ser la elección de quienes desean fortalecer vínculos afectivos o atraer nuevas relaciones. Representa pasión, determinación y autoconfianza, y se lo considera un aliado para enfrentar cambios personales con coraje, especialmente en el terreno sentimental.

El verde aparece ligado a la esperanza, la renovación y el crecimiento sostenido. Elegirlo refleja el deseo de estabilidad económica y bienestar general, además de transmitir sensaciones de calma y equilibrio. Es el tono preferido de quienes aspiran a avanzar sin sobresaltos.

El rosado se vincula con el amor propio, la ternura y la armonía emocional. A diferencia del rojo, propone un afecto más suave y empático, por lo que en los últimos años ganó popularidad entre personas que buscan vínculos más sanos o fortalecer la relación consigo mismas.

El blanco, por su parte, simboliza paz, limpieza y nuevos comienzos. Es elegido por quienes desean dejar atrás cargas del pasado y empezar de cero, con una mentalidad ordenada y serena. También se asocia con la simplicidad y la necesidad de un año menos agitado.

Finalmente, el azul evoca tranquilidad, confianza y estabilidad emocional. Se relaciona con la reducción del estrés y la claridad mental, convirtiéndose en una opción habitual para quienes desean atravesar el año con autocontrol, comunicación serena y decisiones más conscientes.

Más allá de la veracidad de sus supuestos efectos, la tradición de los colores para Año Nuevo sigue vigente porque ofrece algo esencial: la posibilidad de expresar, a través de un gesto simple, las esperanzas y propósitos con los que cada persona elige iniciar un nuevo capítulo.

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