Senegal conquista la Copa África tras una final polémica y un penalti fallado por Brahim Díaz
Un gol de Pape Gueye dio a Senegal su segundo título de la Copa de África, en una final marcada por el escándalo, el VAR y un error del madridista Brahim Díaz
El capitán de Senegal Sadio Mane sostiene el trofeo continental junto a sus compañeros. Crédito: Youssef Loulidi | AP
La final de la Copa de África entre Marruecos y Senegal quedará grabada como una de las más polémicas y tensas de la historia reciente del torneo. Un penalti señalado en el tiempo añadido, la amenaza de abandono del campo por parte de Senegal y un fallo decisivo de Brahim Díaz marcaron un partido que terminó coronando a los senegaleses gracias a un gol de Pape Gueye en la prórroga.
El atacante del Villarreal se convirtió en héroe nacional al firmar el tanto que otorgó a Senegal su segundo título continental y prolongó el maleficio de más de medio siglo sin campeonato africano para el combinado marroquí.
El penalti que cambió la historia de la final
El momento clave llegó en una de las últimas acciones del tiempo reglamentario. En el minuto 90+10’, Brahim Díaz reclamó con insistencia un agarrón de El Hadji Malick Diouf dentro del área. El árbitro acudió al VAR y terminó señalando penalti a favor de Marruecos, una decisión que desató la polémica.
La jugada enredó por completo el partido. El lanzamiento fue asumido por Brahim Díaz, máximo goleador del torneo hasta ese momento, pero el jugador del Real Madrid falló su disparo, ejecutado a lo ‘Panenka’. El tiro, suave y centrado, fue detenido sin problemas por Edouard Mendy.
De héroe a villano. El error dejó marcada la final y condenó a Brahim, que pasó de ser la gran esperanza del país anfitrión a simbolizar la frustración de todo un país.
Amenaza de abandono y tensión máxima
La decisión arbitral provocó un final caótico. Senegal llegó a amenazar con abandonar el partido antes de la prórroga. El seleccionador Pape Thiaw incitó a sus futbolistas a retirarse del terreno de juego en señal de protesta. Todos los jugadores visitantes, excepto Sadio Mané, se marcharon al vestuario, mientras Marruecos y el árbitro permanecieron en el campo.
Finalmente, los futbolistas senegaleses regresaron y el penalti fue ejecutado, dando paso a un desenlace que rozó el escándalo.
Pape Gueye castiga a Marruecos en la prórroga
Tras el fallo de Brahim Díaz, el partido se serenó y llegó la prórroga. Apenas iniciado el tiempo extra, Pape Gueye recibió el balón de Idrissa Gueye y sacó un potente disparo que superó a Bono, quien había sido impecable durante todo el encuentro.
Ese gol fue suficiente para que Senegal asegurara el segundo trofeo continental de su historia y frustrara el sueño marroquí en su propio torneo.
Un gol anulado y decisiones clave del arbitraje
Minutos antes del penalti, el árbitro había anulado un gol a Senegal. Abdoulaye Seck había marcado, pero la acción fue invalidada por una falta previa de Abdoulaye Sarr sobre Achraf Hakimi, otra decisión que alimentó la tensión en el estadio.
Un duelo marcado por el miedo a perder
El partido comenzó con ritmo alto, ida y vuelta y ambición ofensiva, pero terminó plagado de interrupciones, faltas y un ritmo lento, dominado más por el miedo a perder que por el atrevimiento. Ambas selecciones, consideradas las mejores de África, construyeron su camino al título con defensas sólidas.
Bono sostiene a Marruecos en los momentos críticos
Durante la primera parte, Senegal fue más osado, pero se topó con un inspirado Bono. El guardameta del Al Hilal, ex del Sevilla, volvió a ser decisivo, como ya lo había sido en la semifinal ante Camerún.
A los seis minutos, tras un córner de Lamine Camara, Pape Gueye remató en el segundo palo, pero Bono apareció de forma milagrosa para evitar el gol. Más tarde, el portero volvió a agigantarse en un mano a mano frente a Iliman Ndiaye, tras un pase preciso de Nicolas Jackson.
Marruecos acusa la presión de ser anfitrión
El descanso le vino bien al conjunto de Walid Regragui, superado por la presión de jugar en casa y por la carga histórica de más de 50 años sin levantar la Copa África.
En la segunda mitad, Bilal El Khannous generó peligro con una gran jugada por la derecha que terminó en un centro para Ayoub El Kaabi, quien, solo frente al arco, disparó fuera y desperdició una ocasión clara.
Interrupciones y un final caótico
Un fuerte choque de cabezas entre Neil El Aynaoui y Hadji Malick Diouf provocó una interrupción de más de diez minutos que terminó por apagar el partido. Solo en el tiempo añadido regresó la emoción, con otra intervención de Bono y un disparo alto de Abde.
Después llegó todo lo demás: el penalti, la amenaza de retirada, el fallo de Brahim Díaz y el gol de Pape Gueye que coronó a Senegal y dejó a Marruecos sumido en la frustración.
Una final histórica, polémica y cargada de tensión que consagró a los Leones de la Teranga y dejó una huella imborrable en la Copa de África.
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