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La Junta de Paz de Trump para Gaza fija cuota de $1,000 millones de dólares como membresía

Donald Trump será el presidente inaugural del organismo y conservará amplios poderes sobre la admisión y permanencia de los miembros

La Junta de Paz de Trump para Gaza fija cuota de $1,000 millones de dólares como membresía

Steve Witkoff (izquierda) y el empresario estadounidense Jared Kushner en el Palacio del Elíseo en París, el martes 6 de enero de 2026. Crédito: Ludovic Marin/ Foto de Pool | AP

En lo que especialistas consideran un giro radical hacia la “diplomacia transaccional”, el gobierno de Donald Trump ha formalizado la creación de una Junta de Paz para Gaza, un organismo internacional cuya entrada no será gratuita, nacerá con una condición inédita: los países que deseen integrarse deberán pagar una membresía de $1,000 millones de dólares, según un borrador de los estatutos fundacionales citado por Bloomberg y The Atlantic.

Este órgano internacional, impulsado por la Casa Blanca para fiscalizar la aplicación del plan de 20 puntos para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás, y otros posibles escenarios de conflicto en la región, cuenta con el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque algunas voces alertan de que pueda convertirse en un cuerpo paralelo a las Naciones Unidas para reforzar los intereses de Washington.

El nuevo organismo internacional estará encabezado por el propio Trump y contará con amplios poderes para definir quién entra, quién permanece y bajo qué condiciones. Los documentos no detallan el destino específico de los recursos que se recauden mediante la cuota de ingreso.

La membresía tendrá una vigencia inicial de tres años, aunque podrá renovarse a discreción del mandatario. Sin embargo, los países que aporten más de $1,000 millones de dólares durante el primer año quedarán exentos de ese límite temporal, una cláusula que ha generado inquietud entre aliados tradicionales de Washington.

Un órgano con figuras clave de la política y los negocios

La Casa Blanca anunció que la Junta Ejecutiva estará integrada por figuras de alto perfil, entre ellas el secretario de Estado, Marco Rubio; el enviado especial para Gaza, Steve Witkoff; el yerno del presidente, Jared Kushner; y el ex primer ministro británico Tony Blair.

A ellos se suman el empresario Marc Rowan, director de Apollo Global Management; el asesor de seguridad Robert Gabriel; y Ajay Banga, presidente del Banco Mundial.

El comunicado oficial señala que cada integrante supervisará áreas estratégicas como gobernanza, reconstrucción, financiamiento a gran escala, atracción de inversiones y desarrollo institucional, con el objetivo de acompañar a Gaza “del conflicto a la paz y al desarrollo”.

Además, Trump designó como asesores principales a Aryeh Lightstone, exembajador de EE.UU. en Israel, y a Josh Gruenbaum, comisionado del Servicio Federal de Adquisiciones, quienes estarán a cargo de la estrategia operativa diaria.

La Junta de Paz de Trump para Gaza fija cuota de $1,000 millones de dólares como membresía
Steve Witkoff, el enviado especial de Estados Unidos para Medio Oriente, y el Secretario de Estado, Marco Rubio, en Washington.
Crédito: Mark Schiefelbein/ Archivo | AP

Países invitados y críticas internacionales

Trump ha enviado invitaciones formales a varios mandatarios para integrarse como miembros fundadores. Entre ellos figuran los presidentes de Argentina, Javier Milei; de Paraguay, Santiago Peña; y de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. También fueron convocados el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sissi, el rey Abdallá II de Jordania y el primer ministro canadiense Mark Carney.

Aunque la iniciativa cuenta con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, ha despertado recelos. La relatora especial de Naciones Unidas para Palestina, Francesca Albanese, cuestionó la legalidad del organismo y advirtió que podría servir para imponer los intereses de Estados Unidos e Israel, debilitando el papel del sistema multilateral.

El anuncio coincide con el inicio de la segunda fase del plan para Gaza, que contempla la creación de un gobierno tecnocrático transitorio y el desarme de Hamás. Para la Casa Blanca, la Junta de Paz representa un “enfoque nuevo y audaz”; para sus críticos, un experimento costoso que podría reconfigurar el equilibrio diplomático en Medio Oriente.

Mientras el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), liderado por el tecnócrata palestino Ali Shaath, se prepara para restaurar servicios básicos en el terreno, la comunidad internacional observa con cautela. El temor de que esta Junta de Paz socave el papel del Consejo de Seguridad de la ONU es latente, posicionándose como una estructura de poder donde la influencia se mide, literalmente, en dólares.

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