Más de 20,000 marineros atrapados en el estrecho de Ormuz: la mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial
Algunos trabajadores aseguran que son obligados a continuar operaciones pese al riesgo, mientras sus solicitudes de evacuación son ignoradas
El pánico no es solo por las bombas. Para muchos marineros, la desesperación tiene rostro de hambre y abandono. Crédito: U.S. Coast Guard/ Archivo | AP
La guerra en Medio Oriente ha detonado una crisis marítima sin precedentes en la era moderna. Más de 20,000 marineros permanecen atrapados en el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico, en medio de ataques, restricciones de navegación y condiciones cada vez más críticas a bordo de sus embarcaciones.
De acuerdo con la Organización Marítima Internacional (OMI), la cifra de tripulantes varados representa la mayor emergencia de este tipo desde la Segunda Guerra Mundial. Los marinos se encuentran distribuidos en aproximadamente 2,000 buques, incluidos petroleros, cargueros y cruceros, que han visto interrumpido su tránsito por una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el paso por el estrecho se redujo drásticamente: de unos 150 barcos diarios a apenas cuatro o cinco. Además, se han registrado al menos 19 ataques contra embarcaciones, con un saldo de muertos, heridos y desaparecidos.
Tripulaciones atrapadas entre bombardeos y escasez
Las condiciones a bordo se han deteriorado rápidamente. Organizaciones como la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF) reportan haber recibido más de 1,000 mensajes de auxilio de marineros que denuncian falta de alimentos, agua potable y atención médica.
En varios testimonios, los tripulantes describen escenas de pánico ante bombardeos cercanos. “Estamos siendo atacados. No queremos morir”, relató uno de ellos en una llamada de emergencia.
La situación ha generado un fuerte impacto psicológico, agravado por semanas de confinamiento sin posibilidad de desembarcar. A esto se suma el aislamiento. En algunos barcos, la falta de conexión a internet ha impedido la comunicación con familiares, lo que incrementa la incertidumbre tanto para las tripulaciones como para sus seres queridos.
Derechos laborales y obstáculos para la repatriación
Aunque organismos internacionales han declarado la zona como área de guerra, lo que en teoría otorga derechos como repatriación y pagos adicionales, muchos marineros denuncian que las empresas navieras no están cumpliendo con estas disposiciones.
Algunos trabajadores aseguran que son obligados a continuar operaciones pese al riesgo, mientras sus solicitudes de evacuación son ignoradas. En otros casos, los bajos salarios reflejan la ausencia de convenios laborales que garanticen condiciones dignas, con pagos que apenas alcanzan los 16 dólares diarios.
La Red Internacional de Bienestar y Asistencia a la Gente de Mar (ISWAN) ha reportado un incremento de hasta 20% en solicitudes de ayuda, muchas relacionadas con la imposibilidad de regresar a sus países.
Ante este panorama, la OMI ha propuesto la creación de un “corredor marítimo seguro” que permita la evacuación de los buques. Sin embargo, especialistas advierten que la solución depende de una desescalada del conflicto.
Mientras tanto, miles de marineros continúan atrapados en una de las rutas más estratégicas del planeta, enfrentando una crisis que no solo amenaza el comercio global, sino también la seguridad y la vida de quienes lo hacen posible.

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