El rey Carlos III alista discurso en el Capitolio, pese a la tensión entre EE.UU. y Gran Bretaña
La visita de Estado, que se realizará del 27 al 30 de abril, incluirá también una cena de gala en la Casa Blanca con Donald Trump y la primera dama
El presidente estadounidense, quien no oculta su fascinación por la liturgia real y sus propias raíces escocesas, ya ha expresado su entusiasmo en Truth Social. Crédito: Yui Mok/ Pool | AP
El rey Carlos III pronunciará un discurso ante el Congreso de Estados Unidos el próximo 28 de abril, en el marco de su visita de Estado a Washington, en un momento marcado por tensiones diplomáticas entre ambos países debido a la guerra en Irán.
La invitación fue anunciada por los líderes del Capitolio, quienes destacaron que la intervención del monarca británico se enmarca en la conmemoración del 250 aniversario de la independencia estadounidense. Con este acto, Carlos III se convertirá en el primer soberano del Reino Unido en dirigirse a una sesión conjunta del Congreso en más de tres décadas, siguiendo el precedente de la reina Isabel II en 1991.
El anuncio ocurre en un contexto complejo para la relación bilateral. La política exterior del presidente Donald Trump, centrada en un enfoque nacionalista, ha generado fricciones con aliados europeos. En particular, el gobierno británico encabezado por el primer ministro Keir Starmer ha evitado respaldar la ofensiva militar de Washington contra Irán, lo que ha provocado críticas directas desde la Casa Blanca.
Diplomacia en medio de la tensión
A pesar de las diferencias, líderes del Congreso estadounidense subrayaron la importancia de mantener la llamada “relación especial” entre ambos países. En una carta conjunta, figuras como Mike Johnson, Hakeem Jeffries, John Thune y Chuck Schumer destacaron los lazos históricos y democráticos compartidos.
En Londres, la visita ha generado debate político. Sectores de la oposición, como los liberales demócratas liderados por Ed Davey, han pedido cancelar el viaje como respuesta a las críticas de Trump hacia el gobierno británico. Sin embargo, Starmer optó por mantener la agenda, en un intento por aliviar las tensiones y preservar la cooperación estratégica y utilizar la “pompa y circunstancia” de la monarquía como una herramienta de seducción diplomática.
El presidente estadounidense, quien no oculta su fascinación por la liturgia real y sus propias raíces escocesas, ya ha expresado su entusiasmo en Truth Social: “Espero con ilusión compartir tiempo con el Rey, a quien respeto profundamente. ¡Será magnífico!”
La visita de Estado, que se realizará del 27 al 30 de abril, incluirá también una cena de gala en la Casa Blanca con Trump y la primera dama, Melania Trump. Será la primera visita oficial de Carlos III a Estados Unidos desde su ascenso al trono en 2022.
El caso Epstein reaparece en la agenda
Además del simbolismo diplomático, el viaje podría verse atravesado por temas sensibles. Algunos legisladores estadounidenses buscan aprovechar la visita para reactivar la atención sobre el caso del financiero Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual.
El congresista Ro Khanna solicitó formalmente al monarca una reunión con sobrevivientes de abusos vinculados a Epstein y su expareja, Ghislaine Maxwell. La petición busca visibilizar los fallos institucionales que permitieron los abusos.

El tema tiene especial resonancia en el Reino Unido debido a los vínculos de Epstein con figuras de alto perfil, incluido el hermano del rey, príncipe Andrés, quien fue despojado de sus títulos reales en medio del escándalo, aunque ha negado cualquier delito.
Mientras que en el Reino Unido el escrutinio sobre las figuras poderosas ligadas a Epstein ha sido implacable, algunos legisladores estadounidenses lamentan que en su propio país el caso no haya tenido las mismas repercusiones institucionales.
Así que, el gobierno británico apuesta a que la diplomacia monárquica contribuya a reducir las tensiones con Washington. En medio de desacuerdos por la guerra en Irán y diferencias estratégicas, la visita de Carlos III busca reafirmar los lazos históricos entre ambas naciones, incluso en uno de los momentos más delicados de su relación reciente.
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