Video: Los 10 mitos más comunes sobre sismos en el sur de California

No creas todo lo que te dicen sobre temblores
Video: Los 10 mitos más comunes sobre sismos en el sur de California
El sismo de 1933 en Long Beach causó la muerte de 120 personas.
Foto: Suministrada

Al menos un sismo a la semana se reporta en el estado de California, y en algunos puntos del sur de California se especula que cada 100 años ocurre un sismo masivo. Lo cierto es que en este estado, el Gran Sismo, ese que sacudirá la tierra y provocará daños severos, sucederá, tarde o temprano.

Pero existen varios puntos inválidos que durante los últimos años se han tornado en creencias verídicas. Este video, compuesto con información detallada de la Universidad de Caltech, el U.S. Geological Survey y la Cruz Roja Americana, detalla varios mitos y sus respuestas reales sobre terremotos.

El texto está en inglés, así que te lo describimos aquí en español:

1. Cúbrete bajo el marco de la puerta.

Falso. Lo cierto es que los hogares modernos ahora están construidos sin brindar esta seguridad que previamente, en casas hechas de adobe, era una realidad. Hoy por hoy, el lugar más seguro para resguardarte durante un sismo es debajo de una mesa.

2. Los sismos más severos ocurren durante la mañana.

Los terremotos golpean en todo momento durante el día. Varios terremotos recientes se han producido en la madrugada, por lo que la gente tiende a creer que todos los grandes terremotos ocurren a estas horas.

3. La tierra puede tragarse a personas durante un sismo.

Es un cuento popular en historias sobre terremotos: la falla se expande lo suficiente para tragarse a una persona. Pero este acontecimiento es justo un tema de ficción. Durante un terremoto, el terreno se mueve a través de una falla, no lejos de ella. Si la falla se pudiera abrir, no habría fricción. Si no hubiera fricción, no habría terremotos.

4. California se hundirá.

El movimiento de las placas no hará que California se hunda, ya que el oeste de California se está moviendo horizontalmente a lo largo de la falla de San Andrés y hacia arriba, alrededor de las cordilleras transversales (montañas al noreste de la cuenca de Los Ángeles). Recuerda que el océano no es un gran agujero, sino también un terreno pero bajo en elevación.

5. Todo edificio será resistente a temblores.

¿Y si los edificios se construyeran antes de que se promulgaran los códigos de vivienda? Los códigos podrán haber sido actualizados, pero los edificios más antiguos no cuentan con los refuerzos necesarios para sobrevivir una sacudida de la tierra. Esta es la razón por la que la rehabilitación de edificios antiguos es una responsabilidad clave del propietario del edificio. Podría salvar vidas.

6. Cuando pegue el sismo, habrá pánico incontrolable.

Investigaciones muestran que en situaciones de desastres naturales las personas son propensas a protegerse y ayudar a otros durante y después.

7. Si está caliente y seco, seguro temblará.

Es una creencia común que los terremotos se dan en ciertos tipos de clima. Sin embargo, estos comienzan muchos metros por debajo de la superficie de la región afectada, sin importar lo caliente o frío de una zona.

8. Los animales sienten cuando pegará un sismo.

No existe evidencia alguna que sugiera que cualquier comportamiento de un animal sea en respuesta a un terremoto futuro. En un terremoto, es posible que los animales puedan sentir las primeras etapas antes de que los seres humanos sean conscientes, pero no es que su comportamiento pueda predecir una sacudida de tierra.

9. Cada vez son más comunes los terremotos.

Debido a los avances tecnológicos, los científicos son capaces de medir los terremotos más pequeños que antes ni siquiera se podían registrar, por lo que hay más información sobre estos, como los dos pequeños que se dieron el lunes en San Bernardino. En realidad, los terremotos con magnitudes superiores a 7.0 han disminuido realmente en los últimos años, después de permanecer bastante consistentes a lo largo del siglo pasado.

10. Se pueden predecir los sismos.

Actualmente no existe una manera científica de determinar cuándo ocurrirán los terremotos. Los científicos pueden hacer declaraciones sobre las tasas de terremotos y dónde los terremotos probablemente ocurrirán en algún punto futuro, pero no pueden calcular cuándo y dónde ocurrirán terremotos de ciertas magnitudes.