Una sinagoga de Santa Rosa se convierte en refugio en medio del fuego

Varias familias buscaron protegerse en la sinagoga del incendio que había destruido sus casas

Una sinagoga de Santa Rosa se convierte en refugio en medio del fuego
Al menos 20 familias de esta congregación religiosa han perdido sus casas
Foto: Ori C. / Yelp

Las puertas de una sinagoga en Bennet Valley, Santa Rosa, se mantuvieron abiertas todo el lunes para cualquiera que buscara refugio de las llamas que desde el lunes devoran los condados de Sonoma, Napa y Yuba, entre otros, y que ya han causado la muerte de al menos 21 personas y la búsqueda incansable de más de 500 desparecidos.

Como las llamas no tardarían en amenazar también la sinagoga, la rabina Stephanie Kramer, de 33 años, contactó durante horas a miembros de su congregación, de acuerdo con The LA Times, con el fin de encontar un refugio para las más de 20 familias de esta comunidad religiosa que habían perdido sus hogares por causa del fuego.

El martes por la noche, cuando Bennet Valley fue finalmente evacuado, según The Times solo quedaban en la sinagoga dos ancianos, reticentes a abandonar el lugar por miedo a que fuera saqueado, y una pareja de Montecito Heights, Susanne and John Bonnet, que habían irrumpido en el lugar el lunes de madrugada tras ser evacuados de la casa de su nuera.

“Aquí está la llave”, dijo Kramer a los Bonnets, “podéis cerrar la puerta por dentro y dejar entrar a quien consideréis [digno de confianza]”, les dio su beneplácito antes de dirigirse con la anciana a la casa de un congregante en Petaluma, quien le daría refugio.

Mientras Kramer estaba de viaje, llegaron a la sinagoga la nuera de los Bonnets con sus dos hijos y su gato. Entonces Kramer les llamó por teléfono, informándoles de que había encontrado una casa en Petaluma donde todos podían quedarse.

“Venid aquí”, les dijo, “cerrad todas las puertas del edificio… y cerrad la puerta principal. Dejad las luces encendidas. Y tomad Petaluma Hill Road, no la autopista”, les pidió.

Según Kramer, no habría dudado en mantener la sinagoga abierta hasta el final si el grupo fuera más numeroso y no tuviera otra forma de protegerlos. “Pero si podía encontrarles una cama cómoda que estuviera en una parte más segura de la ciudad, prefería tenerlos allí que en el templo”, concluyó convencida.