“Hasta los animales saben cómo cuidar a sus crías”: Dictan sentencias en caso de Gabriel Fernández

El niño murió a causa de los abusos que sufrió a manos de su madre y padrastro
“Hasta los animales saben cómo cuidar a sus crías”: Dictan sentencias en caso de Gabriel Fernández
Gabriel Fernández, de 8 años, estudiaba en la Escuela Primaria Summerwind.
Foto: Archivo/La Opinión

Una madre de la ciudad Palmdale y su pareja fueron condenados este jueves por la muerte de su hijo de ocho años.

Isauro Aguirre, de 37, fue condenado a pena de muerte. Pearl Sinthia Fernández, de 34 años, fue condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Ambos fueron declarados culpables de asesinar al pequeño Gabriel Fernández en 2013, a quien golpearon rutinariamente, además de obligarlo a comer heces de gato y a dormir amordazado y amarrado dentro de un pequeño gabinete.

Al emitir las sentencias, el juez George G. Lomeli calificó la conducta de Aguirre y Fernández como “horrenda (e) inhumana”.

“Hasta los animales saben cómo cuidar a sus crías”, aseveró el juez de la Corte Superior de Los Ángeles. “Solo espero que…se despierten en medio de la noche, y que piensen en el daño que le hicieron a ese pobre joven”.

La pareja compareció ante el juez Lomeli en un tribunal del centro de Los Ángeles en relación con el asesinato. Los miembros del jurado recomendaron el pasado 13 de diciembre que Aguirre fuera sentenciado a muerte después de haberlo condenado por homicidio en primer grado y por infligir tortura.

Fernández se declaró culpable de homicidio en primer grado y admitió la tortura de su hijo el 15 de febrero, a cambio de una cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

La muerte de Gabriel provocó indignación sobre el manejo del caso por parte de los trabajadores sociales del condado de Los Ángeles, quienes se contactaron con la familia en varias ocasiones. Una investigación posterior, informó la cadena Telemundo, conllevó cargos penales contra dos ex trabajadoras sociales, Stefanie Rodríguez y Patricia Clement, y sus supervisores, Kevin Bom y Gregory Merritt. Ellos están a la espera de un juicio por un cargo de delito mayor, cada uno de abuso infantil y falsificación de registros públicos en relación con el caso de Gabriel.


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