Un cargamento de “narcogolosinas” que llevó al dulce arresto de dos narcotráficantes

Los envoltorios que parecían ser dulces para niños contenían metanfetamina y heroína
Un cargamento de “narcogolosinas” que llevó al dulce arresto de dos narcotráficantes
"Narcodulces".
Foto: ICE

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Cleveland James McKinney, de 30 años de edad y residente de Atlanta, Georgia, fue sentenciado esta semana a 151 meses (12 años y medio) en una prisión federal por participar en una operación de narcotráfico relacionada con 46.5 kilos de droga que había sido enviada de México y que estaba disfrazada con envoltorios de golosinas.

El cargamento de lo que parecían ser dulces para niños contenía 42 kilos de metanfetamina y 4.5 kilos de heroína, el cual ingresó a Estados Unidos el 16 de abril de 2018 por la frontera de Brownsville, Texas.

Ese día el cargamento de droga fue decomisado por Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), pero el caso fue turnado a Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), cuyos agentes montaron un plan para atrapar a más personas involucradas en la operación de narcotráfico.

McKinney estaba encargado de viajar a Brandon, Mississippi, para recoger el cargamento de “narcogolosinas” y transportarlo de regreso a Atlanta para entregarlo a su cómplice, Evelyn Michelle Hernández.

Sin embargo, McKinney no sabía que la droga ya había sido decomisado en la frontera, por lo que los agentes de HSI reemplazaron lo que había en los envoltorios de dulces por otra sustancia y enviaron el cargamento a donde debía recogerla.

A bordo de un vehículo, McKinney llegó al lugar indicado y recogió los paquetes de dulces que creía contenían la droga para luego emprender su regreso a Atlanta, pero al tener suficiente evidencia que lo inculpaba, los agentes de HSI lo interceptaron en el camino para arrestarlo.

El 21 de noviembre de 2019, a McKinney no le quedó de otra más que declararse culpable para recibir la condena en cárcel, como de igual forma lo hizo Hernández, su cómplice, quien recibió una pena de 168 meses tras las rejas.

“Este criminal puso en peligro no solo a nuestros ciudadanos sino también a nuestros niños, al rebajarse tanto como para disfrazar este veneno como un dulce solo para poder ganar dinero rápido, sin importarle que causaría daños, destrucción y muerte en nuestras comunidades. Gracias al gran trabajo de nuestros policías a nivel federal, estatal y local, así como a nuestros fiscales, este criminal ya no venderá estas toxinas a nuestros hijos ni a ninguna otra persona”, declaró el fiscal federal Mike Hurst.