¿Qué tan peligroso para el organismo es el uso de teléfonos móviles? Kennedy Jr. se involucra
El debate sobre la peligrosidad de los teléfonos móviles se centra principalmente en la radiación de radiofrecuencia que emiten estos dispositivos
Mujer cansada sufre de lluvia visual del teléfono celular durante la noche. Crédito: Antonio Guillem | Shutterstock
Los teléfonos móviles se han convertido en una extensión prácticamente inseparable del ser humano moderno. Desde su masificación en las últimas dos décadas, estos dispositivos han transformado radicalmente la forma en que nos comunicamos, trabajamos y nos relacionamos con el mundo. Sin embargo, esta omnipresencia ha generado también una creciente preocupación entre científicos, profesionales de la salud y el público en general sobre los posibles efectos adversos que la exposición constante a estos aparatos podría tener sobre nuestra salud.
La pregunta que millones de usuarios se hacen diariamente es si ese dispositivo que llevamos en el bolsillo, que consultamos decenas de veces al día y que dormimos junto a nosotros, representa realmente un riesgo para nuestro organismo.
Radiación electromagnética
El debate sobre la peligrosidad de los teléfonos móviles se centra principalmente en la radiación de radiofrecuencia que emiten estos dispositivos. Los móviles funcionan mediante ondas electromagnéticas no ionizantes, un tipo de radiación significativamente menos energética que la radiación ionizante de los rayos X o la radiación nuclear.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estudiado este fenómeno durante décadas, clasificando en 2011 los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como “posiblemente carcinogénicos para los humanos” (Grupo 2B), una categoría que comparten con sustancias tan cotidianas como el café.
Esta clasificación, lejos de zanjar el debate, lo ha intensificado. Diversos estudios epidemiológicos han intentado establecer una relación entre el uso prolongado de teléfonos móviles y el desarrollo de tumores cerebrales, específicamente gliomas y neuromas acústicos. Los resultados, sin embargo, han sido inconsistentes.
Mientras algunos investigadores han encontrado un ligero incremento en el riesgo de estos tumores entre usuarios intensivos de móviles, particularmente aquellos que utilizan el dispositivo durante más de diez años, otros estudios de gran escala no han podido confirmar esta asociación de manera concluyente.
Efectos térmicos más allá del cáncer
La absorción de energía de radiofrecuencia por los tejidos corporales genera un efecto térmico, es decir, un aumento de temperatura localizado. Aunque este calentamiento es mínimo y está muy por debajo de los niveles que causarían daño tisular directo, algunos científicos sugieren que exposiciones prolongadas podrían tener efectos acumulativos aún no completamente comprendidos. El cerebro, los ojos y los testículos son particularmente susceptibles a estos efectos debido a su limitada capacidad de disipar calor.
Más allá de los efectos térmicos, existe una línea de investigación que explora posibles efectos biológicos no térmicos. Estos incluyen alteraciones en la barrera hematoencefálica, cambios en la actividad neuronal, estrés oxidativo celular y posibles efectos sobre la fertilidad masculina. Estudios realizados en laboratorio han mostrado que la exposición a radiofrecuencias puede afectar la motilidad y viabilidad de los espermatozoides, aunque la relevancia de estos hallazgos para el uso real de móviles sigue siendo objeto de debate.
Factor conductual
Paradójicamente, los riesgos más evidentes y documentados del uso de teléfonos móviles no provienen de la radiación, sino del comportamiento humano. El uso de móviles mientras se conduce multiplica el riesgo de accidentes de tráfico de manera alarmante, siendo responsable de miles de muertes anuales en todo el mundo. Incluso con dispositivos de manos libres, la distracción cognitiva que supone mantener una conversación telefónica compromete significativamente la capacidad de reacción del conductor.
En el ámbito de la salud mental, existe evidencia cada vez más sólida sobre la relación entre el uso excesivo de smartphones y diversos trastornos psicológicos. La nomofobia (miedo irracional a estar sin el móvil), trastornos del sueño, ansiedad, depresión y problemas de atención son cada vez más prevalentes, especialmente entre adolescentes y jóvenes adultos. La luz azul emitida por las pantallas suprime la producción de melatonina, alterando los ritmos circadianos y la calidad del sueño.
Kennedy Jr. mete la cuchara
A todo esto, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) retiró discretamente páginas web que afirmaban que los teléfonos celulares no son peligrosos, mientras que el Departamento de Salud y Servicios Humanos, bajo la dirección de Robert F. Kennedy Jr., inicia un estudio sobre la radiación de los teléfonos celulares, observó The Wall Street Journal.
Recordemos que Kennedy y algunos de sus aliados llevan mucho tiempo señalando a los teléfonos celulares como una posible fuente de enfermedades, incluido el cáncer.
Mientras muchas instituciones científicas tradicionales, incluida la misma FDA, concluyeron previamente que no existen pruebas suficientes para vincular los problemas de salud con los teléfonos celulares u otros dispositivos inalámbricos, otro grupo de científicos ha señalado que hay motivos para preocuparse y tomar mayores precauciones; y Kennedy se ha hecho eco de sus preocupaciones.
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