Fernando Mendoza corona una temporada perfecta con el título nacional
Los Hoosiers de Indiana, liderados por el cubano Fernando Mendoza, derrotan a Miami para lograr su primer campeonato nacional del fútbol americano colegial
Fernando Mendoza, quarterback de Indiana, levanta el trofeo de campeón colegial, el primero en la historia de la Universidad de Indiana, luego de vencer a la Universidad de Miami en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens. Crédito: Marta Lavandier | AP
De regreso en la ciudad que lo vio crecer, Fernando Mendoza consagró la temporada más dominante de tiempos recientes en el fútbol americano colegial. El quarterback de sangre cubana guió a los Hoosiers de Indiana al campeonato nacional con un triunfo de 27-21 sobre la Universidad de Miami.
El juego por el título nacional, realizado en la casa de los Huracanes de Miami -el Hard Rock Stadium-, se decidió en el último minuto cuando la última serie de Miami terminó con un pase interceptado. Pero la jugada que se recordará por siempre en Indiana fue la carrera de touchdown del propio Fernando Mendoza en el cuarto periodo, cuando rompió una tacleada y se jugó el físico al lanzarse por todo lo alto para cruzar la línea de gol a pesar de un violento golpe.
Esa anotación de 12 yardas fue en cuarta oportunidad con ventaja de solo tres puntos para Indiana y con Miami apoderándose del partido. Los Hurricanes habían sido el mejor conjunto en la segunda mitad. El coach de los Hoosiers, Curt Cignetti, había enviado al pateador para un posible gol de campo, pero luego cambió de opinión y decidió jugársela con una carrera del ganador del Trofeo Heisman.
La anotación de Mendoza puso el marcador 24-14 restando 9:18 minutos del partido. Aunque Miami respondió enseguida con una anotación para cerrar la pizarra otra vez, el atrevimiento de Cignetti y la ejecución de Mendoza ya son parte de la historia. “No llegamos tan lejos para no dejar todo en el campo”, aseveró Mendoza sobre esa valiente carrera.
Los Hoosiers nunca habían jugado por un título nacional, pero la noche del lunes se convirtieron en el primer equipo en coronarse con un récord de 16-0.
La inspiración familiar de Fernando Mendoza
“Todos mis abuelos emigraron de Cuba y veo a mi mamá ganar la pelea mental contra la esclerosis cada día”, dijo Fernando Mendoza después del triunfo en una charla con ESPN acerca de su motivación familiar. “Es un optimismo que nunca termina y una creencia en uno mismo que nunca termina”.
Mendoza creció viendo a los Hurricanes y haciendo deportes recreativos en sus instalaciones, pero el equipo de fútbol americano no lo reclutó, así que luego de destacarse en la preparatoria Christopher Columbus de Miami él terminó yendo a California en Berkeley y luego se transfirió a Indiana para la temporada que concluyó el lunes.
Para aumentar a las ironías de esta final colegial, el padre de Mendoza, del mismo nombre, fue compañero de equipo en Christopher Columbus High School de Mario Cristóbal, el entrenador en jefe de los Hurricanes que ha levantado dicho programa.

Miami logró contener a Indiana, pero no fue suficiente
Jamari Sharpe interceptó el pase largo de Carson Beck cuando Miami buscaba la voltereta de último minuto, sellando la victoria de Indiana. Los Huracanes (13-3) se quedaron cortos, pero fueron el equipo que más le complicó a los Hoosiers en los playoffs, donde habían arrasado a Alabama en el Rose Bowl y humillado a Oregon en el Peach Bowl, que fue la semifinal.
Mendoza, en realidad, no pudo desplegar el ataque por pase de Indiana y se requirió de algunas atrapadas cruciales en tercera o cuarta oportunidad para sacar el triunfo ante la golpeadora defensa de los Huracanes.
Mendoza, que llegó al partido con 8 pases de touchdown y solo 5 incompletos en estos playoffs, en un dato absurdo que ilustra el dominio de su equipo, completó solo 16 de 27 para 186 yardas y cero anotaciones contra Miami.
Pero Indiana compensó con 131 yardas por carrera y un crucial touchdown en una patada bloqueada por Mikail Kamara que Isaiah Jones recuperó en la zona de anotación en el tercer periodo.
Indiana nunca había ganado el título de la Conferencia Big Ten, ni había sido ranqueado No. 1 de la nación por AP. Tampoco había tenido a un ganador del Heisman y por supuesto jamás había sido campeón nacional. Todo eso lo logró en la campaña.
En cuanto a Miami, su sequía de coronas nacionales se extiende. No han sido monarcas desde 2001.
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