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Varios de los narcos enviados recientemente de México a EE.UU. pueden enfrentar cadena perpetua

Los cargos que enfrentan son por delitos relacionados con narcotráfico, crimen organizado y, en algunos expedientes, narcoterrorismo

Entrega de narcos a EE.UU

Cada caso avanzará hacia un juicio o, eventualmente, hacia acuerdos de culpabilidad. Crédito: U.S. Marshals Service | Cortesía

El traslado de 37 operadores criminales de alto perfil desde México hacia Estados Unidos abrió la puerta a procesos judiciales que, en la mayoría de los casos, podrían terminar en condenas de por vida.

De acuerdo con el Departamento de Justicia estadounidense, varios de los delincuentes enviados enfrentan cargos que permiten la imposición de cadena perpetua en cortes federales, principalmente por delitos relacionados con narcotráfico, crimen organizado y, en algunos expedientes, narcoterrorismo.

Entre los casos que concentran mayor atención está el de Pedro Inzunza Noriega, conocido como “El Sagitario” o “El Señor de la Silla”, identificado por autoridades de México y Estados Unidos como segundo al mando de Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”, líder del Cártel de Guasave.

Inzunza enfrenta cargos por narcoterrorismo y tráfico de cocaína y fentanilo, en lo que se considera uno de los primeros expedientes derivados de la designación de varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras durante la administración del presidente Donald Trump.

La fiscalía estadounidense sostiene que Inzunza y su hijo encabezaron una de las redes de producción de fentanilo más sofisticadas del mundo, responsable del envío de decenas de miles de kilos de esa droga a territorio estadounidense.

Otra imputación inédita es la de María del Rosario Navarro Sánchez, alias “La Chayo”, señalada como la primera persona acusada en Estados Unidos por brindar apoyo material a una organización terrorista extranjera. Es procesada en una corte federal de El Paso, Texas, por presunto tráfico de drogas, armas, dinero en efectivo y personas, en coordinación con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El CJNG figura con al menos dos operadores que podrían enfrentar cadena perpetua. Uno es José Luis Sánchez Valencia, alias “El Chalamán”, identificado como persona de confianza y presunto familiar de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”. El otro es Armando Gómez Núñez, alias “El Delta 1”, señalado como líder de la facción armada conocida como Los Deltas, acusado de tráfico de drogas y portación de armas de fuego con fines criminales.

Entre los perfiles de la llamada “vieja guardia” aparece José Gerardo Álvarez Vázquez, también conocido como “El Indio”, procesado en California por delitos relacionados con el tráfico de metanfetamina y posesión de efedrina desde finales de la década de 1980.

Las autoridades lo identifican como enlace entre los Beltrán Leyva y proveedores de cocaína en Sudamérica, además de supervisor de laboratorios que abastecían al mercado estadounidense.

Desde el ámbito logístico del narcotráfico, Washington acusa a Juan Pablo Bastidas Erenas, alias “El Payo”, de haber operado durante más de dos décadas una extensa red internacional para el tráfico de cocaína desde Colombia y otros países de Sudamérica hacia Estados Unidos, además de fentanilo y metanfetamina.

La fiscalía sostiene que también participó en lavado de millones de dólares, tráfico de armas y actos de violencia como secuestro y asesinato.

La lista incluye también a antiguos mandos regionales de estructuras criminales, como Juan Pedro Saldívar Farías, alias “El Z-27”, excomandante de Los Zetas en estados del noreste de México, quien enfrenta cargos por su papel en el trasiego de marihuana y cocaína hacia Texas.

En un caso similar está Ricardo González Sauceda, “El Ricky”, señalado como comandante regional del Cártel del Noreste y procesado en la Corte de Distrito para el Oeste de Texas.

De acuerdo con el diario Milenio, las autoridades estadounidenses prevén que todos los extraditados comparezcan en breve ante jueces federales para el inicio formal de sus procesos. A partir de ahí, cada caso avanzará hacia un juicio o, eventualmente, hacia acuerdos de culpabilidad.

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