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Greg Abbott dice que la Casa Blanca necesita “reajustar” su política migratoria

“Es necesario que los agentes encargados de las deportaciones hagan su trabajo de una manera más estructurada”, dijo el mandatario texano

Greg Abbott, gobernador de Texas, dice que la Casa Blanca necesita “reajustar” su política migratoria

El gobernador de Texas, Greg Abbott, habla con la prensa frente al Ala Oeste de la Casa Blanca, el 5 de febrero de 2025, en Washington. Crédito: Alex Brandon/ Archivo | AP

En un giro inesperado que marca las primeras fisuras públicas dentro del bloque republicano, el gobernador de Texas, Greg Abbott, hizo un llamado a la administración de Donald Trump para que “reajuste” y “recalibre” su política de redadas migratorias. La petición surge tras la conmoción nacional provocada por la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años que falleció el pasado sábado por disparos de agentes federales en Minneapolis.

Abbott, quien se ha consolidado como un referente de la línea dura contra la inmigración irregular, sorprendió al sugerir que es necesario un cambio de rumbo para restaurar el respeto hacia las agencias federales. Durante una entrevista en el programa radiofónico “The Mark Davis Show”, el mandatario tejano insistió en que, aunque respalda la labor policial, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza deben operar de una manera “más estructurada”.

“Es necesario que los agentes encargados de las deportaciones hagan su trabajo de una manera más estructurada”, para evitar tragedias similares, dijo el mandatario texano, sin dejar de culpar a las autoridades estatales y locales de Minnesota de “incitar a la violencia”.

Según el gobernador, la diferencia entre Texas, el estado con más deportaciones, y Minnesota radica en el liderazgo local. “En Texas no tenemos estas peleas ni protestas porque no intentamos incitar a la violencia”, afirmó.

Primeras grietas en las filas republicanas

Las declaraciones del gobernador se suman a un coro creciente de voces republicanas que, sin romper con la Casa Blanca, han comenzado a expresar inquietud por el impacto político y social de las redadas. Senadores del partido han solicitado abrir investigaciones para esclarecer la actuación de los agentes involucrados en el tiroteo de Pretti y evitar un mayor desprestigio del Departamento de Seguridad Nacional.

El senador Ted Cruz, también de Texas, pidió “prudencia” al describir públicamente el caso, luego de que funcionarios del Gabinete calificaran a la víctima de “asesino” y “terrorista doméstico” sin que concluyeran las pesquisas. “Es trágico, y debemos esperar los resultados de la investigación”, afirmó en su podcast, aunque responsabilizó a líderes demócratas de alentar las manifestaciones.

La muerte de Pretti ocurrió apenas semanas después del fallecimiento de Renée Good, otra ciudadana estadounidense de 37 años, también abatida por un agente federal en Minneapolis.

Ambos casos detonaron protestas, críticas de organizaciones civiles y una creciente presión sobre la estrategia migratoria de Trump, que prometió deportaciones masivas desde el inicio de su segundo mandato.

La Casa Blanca busca bajar la tensión

En un intento por contener la crisis, el presidente anunció el envío de su “zar de la frontera”, Tom Homan, a Minneapolis para supervisar directamente las operaciones. Trump dijo haber tenido una “muy buena conversación” con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y aseguró que ambos estaban “en la misma onda” para reducir las tensiones.

Mientras tanto, líderes demócratas de Texas condenaron el operativo del ICE y renovaron los llamados a investigar a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. La congresista Jasmine Crockett reiteró su oposición a financiar a la agencia federal, al considerar que “viola los derechos de las personas todos los días”.

Analistas advierten que el episodio puede convertirse en un punto de quiebre para la agenda migratoria del presidente. Encuestas recientes muestran una caída en el respaldo público al uso de agentes de inmigración para contener protestas, incluso entre votantes republicanos.

Con las investigaciones federales aún en curso, la presión política sigue aumentando. Para Abbott y otros líderes conservadores, el desafío ahora es mantener el discurso de seguridad fronteriza sin que las muertes en Minneapolis sigan erosionando el apoyo a una de las banderas centrales del trumpismo.

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