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Reportes desmienten a Trump y rechaza que aumento de la inmigración en EE.UU. incrementó la violencia

Según estudios, no existe evidencia de que el crecimiento de la inmigración incremente los tiroteos o violencia en el país

Tratar a los inmigrantes como una explicación general de la violencia puede ser un discurso sin sustento.

Tratar a los inmigrantes como una explicación general de la violencia puede ser un discurso sin sustento. Crédito: Adam Gray | AP

Pese a la retórica impulsada por Donald Trump, la realidad contrasta con su discurso, pues el aumento de la inmigración en Estados Unidos no representaría una amenaza para la seguridad pública ni está vinculado a un incremento de la violencia, según un estudio reciente de la Universidad de Cincinnati, Cato Institute y la organización American Immigration Council.

La investigación académica analizó tiroteos mortales y no mortales en 77 vecindarios de Chicago entre 2010 y 2021, y evaluó si los cambios en la población inmigrante se traducían en mayores niveles de violencia grave. La conclusión fue contundente: no existe evidencia de que el crecimiento de la inmigración incremente los tiroteos, incluidos aquellos relacionados con pandillas.

“Los resultados son claros: no encontramos evidencia de que el aumento de la inmigración incremente los tiroteos de pandillas, mortales o no”, señalaron los autores del estudio.

El análisis distingue entre tiroteos clasificados como relacionados con pandillas y aquellos que no lo son, utilizando datos oficiales de las fuerzas del orden. Aunque los investigadores reconocen que esta clasificación no es perfecta, subrayan que Chicago es una de las pocas grandes ciudades que documenta de forma sistemática la participación de pandillas, lo que convierte a la ciudad en un caso clave para este tipo de estudios.

Si bien algunos casos aislados suelen dominar los titulares, los investigadores destacan que, a lo largo del tiempo, los barrios de Chicago que registraron un aumento de población inmigrante no experimentaron un aumento correspondiente en los niveles de violencia armada.

Los autores, Calvin Proffit, estudiante de criminología; John Leverso, profesor adjunto; y Ben Feldmeyer, profesor de la Escuela de Justicia Criminal, afirman que sus hallazgos coinciden con un amplio cuerpo de investigaciones previas que concluyen que la inmigración no incrementa la delincuencia violenta.

Operativos migratorios y tensión social

El estudio se da a conocer en un contexto de fuerte tensión por los operativos migratorios federales. En Chicago, el Gobierno desplegó la polémica Operación Midway Blitz, que luego se extendió a otras ciudades con el objetivo declarado de combatir “lo peor de lo peor”, incluidos presuntos pandilleros.

Estas acciones provocaron resistencia popular duramente reprimida, con al menos una persona muerta en Chicago. Posteriormente, operativos similares se trasladaron a Mineápolis, donde agentes federales dispararon fatalmente contra Renee Nicole Good y Alex Pretti, ambos ciudadanos estadounidenses.

Los investigadores aclararon que su análisis se centra en vecindarios, no en individuos.

“No afirmamos que los inmigrantes individuales nunca cometan delitos, ni los etiquetamos como ‘buenos’ o ‘malos’”, explicaron. “Pero si el crecimiento de la inmigración impulsara la violencia, los tiroteos deberían aumentar en los barrios donde crece la población inmigrante. En Chicago, eso no ocurre”.

“Tratar a los inmigrantes como una explicación general de la violencia puede ser políticamente conveniente, pero no hará que nuestras ciudades sean más seguras”, concluyeron.

Datos nacionales refuerzan los hallazgos

Datos del American Immigration Council refuerzan estas conclusiones a nivel nacional. Entre 1980 y 2022, mientras la proporción de inmigrantes en la población estadounidense se duplicó del 6.2% al 13.9%, la tasa total de delincuencia cayó más de un 60%. En ese mismo periodo, los delitos violentos se redujeron un 34.5% y los delitos contra la propiedad un 63.3%.

Análisis estatales basados en datos del FBI y de la Oficina del Censo tampoco encontraron una correlación estadísticamente significativa entre una mayor proporción de inmigrantes y mayores tasas de delincuencia.

Además, 19 estudios académicos publicados entre 2017 y 2024 concluyeron que la inmigración no tiene efecto en la delincuencia o, en muchos casos, se asocia con menores tasas de delitos violentos y contra la propiedad, incluso en condados con rápido crecimiento de población inmigrante.

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