Condenan a Uber a pagar $8.5 millones en caso de agresión sexual de un conductor
El tribunal federal de Phoenix, tras varios días de deliberación del jurado, concluyó que Uber tenía responsabilidad en al menos uno de los cargos presentados
El veredicto podría tener amplias repercusiones legales. Uber enfrenta actualmente miles de demandas similares en distintos estados del país. Crédito: Jeff Chiu/ Archivo | AP
Un jurado federal en Estados Unidos ordenó a la empresa de transporte Uber, pagar $8.5 millones de dólares en daños compensatorios a una pasajera que denunció haber sido agredida sexualmente por un conductor de la plataforma en Arizona.
El fallo marca un precedente inédito, al ser la primera vez que la compañía es declarada responsable civilmente y condenada a indemnizar a una víctima por un caso de agresión sexual ocurrido durante un viaje solicitado a través de su aplicación.
La resolución fue emitida en un tribunal federal de Phoenix tras varios días de deliberación del jurado, integrado por nueve personas, que concluyó que Uber tenía responsabilidad en al menos uno de los cargos presentados en la demanda. Aunque los abogados de la víctima solicitaron una indemnización mucho mayor, el jurado rechazó imponer daños punitivos adicionales.
El caso fue presentado por Jaylynn Dean, residente de Oklahoma, quien relató que en noviembre de 2023 fue violada por un conductor de Uber cuando regresaba a su hotel en Tempe, Arizona, después de haber consumido alcohol. De acuerdo con su testimonio, se encontraba en un estado de ebriedad que le impedía otorgar consentimiento.
Argumentos clave durante el juicio
Durante el proceso judicial, los abogados de Dean sostuvieron que Uber se promocionaba como una opción segura para mujeres, en especial para aquellas que habían bebido alcohol y necesitaban un traslado nocturno, pese a que la propia empresa contaba con datos que mostraban que ese grupo era el más vulnerable a sufrir agresiones sexuales. También argumentaron que la compañía no verificó de forma adecuada los antecedentes penales del conductor, ni en Estados Unidos ni en su país de origen.
La defensa destacó además que, al momento de la agresión, Uber no ofrecía opciones como conductoras mujeres ni contaba con sistemas de grabación de audio o video durante los viajes, medidas que, según la parte demandante, habrían podido prevenir el ataque o aportar pruebas inmediatas.
Por su parte, Uber argumentó que no debía ser considerada responsable, ya que los conductores que utilizan la plataforma son contratistas independientes y no empleados de la empresa. También sostuvo que la relación sexual fue consensuada, a pesar de que el propio conductor reconoció que la pasajera estaba demasiado intoxicada para dar consentimiento. Tras el incidente, la empresa desactivó al conductor por violar sus normas internas, que prohíben cualquier contacto sexual durante un viaje.
El veredicto podría tener amplias repercusiones legales. Uber enfrenta actualmente miles de demandas similares en distintos estados del país. Tan solo en California, más de 500 mujeres han presentado acciones legales contra la compañía, mientras que en tribunales federales se han consolidado más de 3,000 casos relacionados con presuntas agresiones sexuales cometidas por conductores de la plataforma.
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