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Dos compañeros de mineros secuestrados rechazan “confusión” y aseguran que ya habían sido amenazados

Dos empleados de la minera canadiense Vizsla Silver revelaron que desde hace más de un año existían amenazas directas en la zona

Empleados de minería

Las víctimas fueron secuestradas en un fraccionamiento que la empresa minera rentó para alojar a su personal. Crédito: Vizsla Silver | Cortesía

A casi tres semanas del secuestro de 10 trabajadores mineros en Concordia, Sinaloa, cinco de ellos han sido hallados sin vida en fosas clandestinas, mientras continúa la búsqueda de los otros cinco desaparecidos. Las autoridades federales y estatales mantienen operativos en la zona, donde también se han encontrado otros restos humanos que siguen en proceso de identificación.

De acuerdo con información oficial, los cuerpos identificados corresponden a José Ángel Hernández Vélez, Jesús Antonio de la O Valdez, Ignacio Aurelio Salazar Flores, José Manuel Castañeda Hernández y José Antonio Jiménez Nevárez. Sus restos serán trasladados a Zacatecas, Chihuahua, Sonora y Guerrero. 

En entrevista con Juan Carlos Zúñiga para el noticiero Reporte 100, dos trabajadores de la mina operada por la empresa canadiense Vizsla Silver, quienes pidieron el anonimato y fueron identificados como José y Juan, rechazaron la versión de que sus compañeros hayan sido “confundidoscon integrantes de un grupo criminal rival, y aseguraron que desde hace más de un año existían amenazas directas en la zona.

“Los levantaron de su cama en Clementina. Clementina era un residencial que se rentaba para el campamento. Entonces, ellos sabían perfectamente a dónde iban, con quién iban y se los llevaron de ahí, de su casa”, afirmó uno de los entrevistados al descartar la hipótesis de confusión planteada por autoridades en el contexto de la disputa entre facciones del crimen organizado.

Los trabajadores sostuvieron que los cinco mineros asesinados eran personas de “excelente calidad humana” y sin vínculos delictivos. “Nosotros trabajamos con personas de excelente calidad moral. Todos ellos eran amigos, eran conocidos. Y como les dije, nunca hicieron nada malo. Sabemos de la vida personal de cada uno de ellos y ninguno estaba metido en nada”, expresaron.

Según su testimonio, durante labores de campo fueron objeto de revisiones, vigilancia con drones y advertencias por parte de grupos armados. “Tuvimos algunos encuentros con grupos delictivos… ellos nos dijeron literalmente: ‘Por favor, sálganse, que no podemos garantizar su seguridad’. Los grupos delictivos son los que nos dijeron eso. Realmente la empresa no tuvo esa delicadeza”, relató uno de los mineros.

Añadieron que desde el año pasado se les pidió abandonar la zona y que incluso se realizó un paro técnico en abril, impulsado por la presión de los propios trabajadores ante el riesgo que enfrentaban. Sin embargo, las actividades se reanudaron en mayo.

“Cuando se realizó este paro técnico fue por presión de nosotros mismos… volvemos inmediatamente, a menos de un mes, se vuelve a trabajar en mayo”, explicó uno de ellos, pese a que, dijeron, en comunidades cercanas se reportaban homicidios, vehículos incendiados y desplazamientos forzados.

“¿Cómo es posible que la gente se salga de sus casas y tú mandes a tus trabajadores a la boca del lobo?”, cuestionaron.

Los entrevistados aseguraron que la empresa conocía el nivel de riesgo en Concordia, pero no suspendió operaciones de forma definitiva ni reforzó la seguridad. Indicaron que una de las medidas adoptadas fue cambiar el color de los chalecos de identificación.

“A nosotros se nos pidió cambiar de color de chaleco… El chaleco era naranja y cambiábamos a color amarillo para que nos pudieran identificar uno de los grupos y que no nos hicieran daño”.

También denunciaron que, tras la privación de la libertad ocurrida en enero en el campamento residencial, la empresa emitió un comunicado tardío y pidió a empleados y familiares no hablar del caso. “A algunos compañeros los han estado stalkeando o espiando por sus redes sociales y hostigando por WhatsApp. Que no hablemos porque puede tener repercusiones en nuestros trabajos”, señalaron.

Sobre el posible móvil, descartaron que se tratara de extorsión o cobro de piso relacionado con la extracción de mineral. Afirmaron que el proyecto se encontraba en etapa de prueba y construcción de infraestructura.

“Nada más quiero dejar en claro que el proyecto se encuentra ahorita en un minado de prueba. Es decir, no han sacado ni una tonelada de mineral, no han beneficiado ningún mineral, solamente estaban construyendo la rampa principal para extraer”, explicó uno de los trabajadores.

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