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También hay crisis en Stellantis y reciben fuerte crítica

La compañía anticipa pérdidas millonarias y suspende dividendos mientras en Italia crece la presión política. Apuntaron directamente a su estrategia eléctrica

Sede de Stellantis

Sede de Stellantis. Crédito: Stellantis. Crédito: Cortesía

Las cifras no dejan margen para interpretaciones optimistas. El grupo automovilístico Stellantis enfrenta uno de los momentos más delicados desde su creación, con una previsión de pérdidas que alcanza los $22,680 millones de dólares en 2025.

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La magnitud del agujero financiero ha encendido las alarmas en Italia, país clave en la estructura industrial del conglomerado.

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El deterioro coincide con un momento especialmente competitivo en la industria global. El avance del fabricante chino BYD amenaza la quinta posición mundial del grupo, mientras la transición hacia el vehículo eléctrico muestra señales de fatiga en varios mercados europeos. A este contexto se suma la presión interna por los resultados ya negativos del primer semestre.

Un ajuste multimillonario y sin dividendos

La compañía ha comunicado que el reajuste de su negocio, junto con la caída en la demanda de vehículos eléctricos, implicará cargos extraordinarios por $23,976 millones de dólares en el segundo trimestre de 2025.

A pesar de prever ingresos netos de entre $75,600 millones y $86,400 millones de dólares para el conjunto del ejercicio, el balance final seguirá teñido de rojo.

Como consecuencia directa, Stellantis anunció que no distribuirá dividendos en 2026. La medida busca preservar liquidez y reforzar el músculo financiero ante un escenario incierto. La decisión afecta a miles de accionistas y confirma que la prioridad absoluta es estabilizar la estructura económica del grupo.

El trasfondo del problema no es solo contable. La estrategia industrial adoptada en los últimos años, centrada de manera intensa en la electrificación total de la gama, está siendo cuestionada desde distintos frentes políticos y sindicales.

Fiat Fastback
Fiat Fastback. Crédito: Fiat.
Crédito: Cortesía

El señalamiento político desde Roma

El debate se trasladó esta semana a la Cámara de los Diputados italiana. Allí, el ministro de Industria, Adolfo Urso, fue interpelado sobre la crisis que atraviesa el fabricante, surgido de la expansión internacional de FIAT tras la compra de Chrysler.

Urso no evitó la polémica y apuntó directamente a la anterior dirección del grupo. En concreto, responsabilizó al ex consejero delegado Carlos Tavares por haber apostado con demasiada firmeza por la movilidad eléctrica.

El ministro fue tajante al afirmar que “la crisis de Stellantis se atribuye ampliamente al Pacto Verde y, en concreto, al liderazgo de Tavares”. Añadió que el ex directivo “obligó a la empresa a seguir el camino forzado de los vehículos eléctricos, con resultados que ahora son un fracaso”.

Sus declaraciones no solo cuestionan la estrategia empresarial, sino también el marco regulatorio europeo que impulsó la electrificación acelerada del sector.

Chrysler Pacifica
Chrysler Pacifica. Crédito: Chrysler.
Crédito: Cortesía

“Necesitamos volver a la realidad”

Ante los diputados, Urso insistió en que Europa debe replantear su enfoque. Según explicó, “necesitamos volver a la realidad” con “el objetivo de que la neutralidad tecnológica prevalezca sobre los dictados ideológicos”.

El concepto de neutralidad tecnológica implica permitir que convivan distintas soluciones —eléctricos, híbridos y motores de combustión más eficientes— sin imponer una única vía obligatoria.

El Gobierno italiano pretende promover una revisión de los objetivos de electrificación para flotas corporativas y vehículos pesados, con el fin de aliviar la presión sobre los fabricantes instalados en el país.

Una de las sedes de Stellantis
Una de las sedes de Stellantis. Crédito: Stellantis.
Crédito: Cortesía

Sindicatos y fábricas: el caso Melfi

El cambio de rumbo ha sido recibido con cierto alivio por parte de los sindicatos del motor. En una audiencia ante la Comisión de Actividades Productivas, Gianluca Ficco, secretario general del sindicato UIL, defendió que la planta de Melfi podría beneficiarse de la asignación de nuevos modelos híbridos.

Entre los proyectos mencionados figuran el Lancia Gamma y el DS Nº7, vehículos que encajarían en esa estrategia intermedia entre combustión y electrificación total.

Ficco sostuvo que la neutralidad tecnológica, representada por la oferta híbrida, tendría una respuesta de mercado “mucho más significativa”, lo que abriría la puerta a un aumento de la producción y, potencialmente, a una mayor estabilidad laboral.

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