Trump busca ahora tecnología antidrones de Ucrania que antes rechazó
Ante la amenaza de drones iraníes, EE. UU. recurrió a la experiencia militar de Ucrania desarrollada en su guerra con Rusia
Un instructor de la compañía ucraniana General Cherry demuestra el funcionamiento de un dron interceptor antiaéreo diseñado para destruir drones de ataque rusos en la región de Kiev Crédito: Efrem Lukatsky | AP
La guerra de drones que se libra en distintos frentes del mundo está generando alianzas inesperadas. Estados Unidos pidió recientemente apoyo a Volodymyr Zelensky para reforzar la defensa de sus bases en Medio Oriente, recurriendo a una tecnología antidrones desarrollada por Kiev durante su guerra con Rusia.
El movimiento resulta llamativo porque, meses atrás, el presidente Donald Trump había descartado ese mismo tipo de cooperación. Sin embargo, el aumento de ataques con drones Shahed —aeronaves de diseño iraní utilizadas en distintos conflictos— obligó a reconsiderar la estrategia.
Según relató Zelensky en una entrevista con The New York Times, Washington solicitó asistencia y la respuesta de Ucrania fue casi inmediata.
“Reaccionamos de inmediato”, dijo el mandatario ucraniano. “Dije: ‘Sí, por supuesto, enviaremos a nuestros expertos’”.
Expertos y tecnología en el terreno
Tras la petición estadounidense, Ucrania envió a Jordania un pequeño equipo de especialistas en drones junto con sistemas diseñados para interceptar aeronaves no tripuladas. El objetivo: ayudar a proteger instalaciones militares estadounidenses en la región.
La experiencia de Ucrania en este terreno no es menor. Desde el inicio de la invasión rusa, el país ha desarrollado un amplio sistema de contramedidas para detectar y neutralizar drones enemigos, especialmente aquellos de fabricación iraní que Moscú ha utilizado en el campo de batalla.
Ese sistema combina distintas herramientas: drones interceptores, dispositivos de guerra electrónica y unidades móviles de defensa aérea capaces de localizar y derribar aeronaves no tripuladas antes de que alcancen su objetivo.
Drones baratos contra amenazas costosas
Uno de los elementos que más ha llamado la atención de analistas militares es el enfoque de bajo costo adoptado por los ingenieros ucranianos.
En lugar de depender exclusivamente de costosos sistemas antimisiles, Kiev apostó por desarrollar drones interceptores relativamente baratos que puedan destruir objetivos más grandes y costosos.
Un ejemplo es el interceptor conocido como Sting, un dron diseñado para perseguir y destruir en vuelo a los Shahed. Se trata de una especie de munición merodeadora capaz de alcanzar velocidades superiores a las 180 millas por hora.
El atractivo de estos sistemas radica precisamente en su costo. Mientras que algunos drones de ataque pueden valer millones de dólares, los interceptores desarrollados por Ucrania pueden costar apenas unos miles, lo que permite desplegar grandes cantidades para saturar y neutralizar amenazas.
Una cooperación incómoda
El apoyo de Kiev a Washington llega, además, en un momento políticamente delicado. En semanas recientes, Trump había criticado a Zelensky y lo calificó como un obstáculo para avanzar hacia un acuerdo de paz con Rusia.
Aun así, el gobierno estadounidense decidió recurrir a la experiencia ucraniana en materia de defensa contra drones, un campo en el que el país ha acumulado años de experiencia bajo condiciones reales de combate. Hasta ahora, la Casa Blanca no ha ofrecido detalles sobre el alcance de esta cooperación ni ha confirmado oficialmente la solicitud de asistencia a Ucrania.
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