Dolores Huerta rompe el silencio y narra abusos sexuales de César Chávez
Huerta, de casi 96 años, afirmó que fue manipulada y posteriormente forzada a mantener relaciones sexuales con Chávez en la década de 1960
Dolores Huerta, líder sindical, activista por los derechos civiles y cofundadora de la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas. Crédito: Damian Dovarganes/Archivo | AP
La histórica líder campesina Dolores Huerta reveló públicamente que durante décadas guardó en secreto episodios de abuso sexual que, asegura, sufrió por parte de César Chávez, figura central del movimiento de trabajadores agrícolas en Estados Unidos.
En una declaración difundida tras una investigación de The New York Times, Huerta, de casi 96 años, afirmó que fue manipulada y posteriormente forzada a mantener relaciones sexuales con Chávez en la década de 1960, cuando ella era una joven madre y colaboradora cercana del dirigente.
Según su testimonio, ambos episodios derivaron en embarazos que decidió mantener en secreto, dando a sus hijos en adopción para proteger tanto su vida personal como la causa que defendía.
Huerta explicó que optó por el silencio durante más de seis décadas para no afectar el movimiento campesino, al que dedicó su vida, pero ahora decidió hablar al conocer que no fue la única víctima.
La activista señaló que otras mujeres también han comenzado a denunciar abusos, incluidos casos ocurridos cuando eran menores de edad. Aunque subrayó que las acciones de Chávez no deben eclipsar los logros colectivos alcanzados por miles de trabajadores, condenó enérgicamente su conducta y reafirmó su compromiso con la defensa de los derechos laborales y de las mujeres.
“Mi silencio acaba aquí”:
“Tengo casi 96 años y durante los últimos 60, he guardado un secreto porque creí que exponer la verdad dañaría al movimiento de campesinos por el cual he luchado mi vida entera.”
Siempre he motivado a las personas a utilizar su voz. Después de la investigación del New York Times de varios años sobre la conducta sexual inapropiada de César Chávez, ya no puedo mantenerme en silencio y debo compartir mis propias experiencias.
Como madre joven en los años 1960, viví dos actos sexuales separados con César. La primera vez fui manipulada y presionada para tener sexo con él, y sentí que no podía decir que no porque él era alguien a quien yo admiraba: mi jefe y el líder del movimiento al que ya le había dedicado años de mi vida. La segunda vez fui forzada, contra mi voluntad y en un ambiente en el que me sentía atrapada.
Había vivido abuso y violencia sexual antes y me convencí de que tenía que soportar estos incidentes sola y en secreto. Ambos actos sexuales con César resultaron en embarazos. Decidí mantener mis embarazos en secreto y después de que nacieron mis niños, hice arreglos para que fueran criados por otras familias que pudieran darles una vida estable.

A lo largo de los años, tuve la fortuna de desarrollar una relación profunda con estos niños, quienes ahora son muy cercanos a mis otros hijos, sus hermanos. Pero, aun así, nadie sabía la verdad completa sobre el modo en que fueron concebidos hasta hace unas semanas.
Cargué con este secreto durante todo este tiempo porque construir el movimiento y asegurar los derechos de los campesinos fue el trabajo de mi vida. El desarrollo de la unión fue el único vehículo para lograr y asegurar esos derechos y no iba a dejar que César ni nadie más obstruyeran el camino. Puse todo lo que tenía en la abogacía y defensa de miles de campesinos y de otros que sufrían y merecían los mismos derechos.
Nunca me he identificado como una víctima, pero ahora entiendo que soy una sobreviviente — de violencia, de abuso sexual, de hombres manipuladores que me veían a mí y a otras mujeres como propiedad y objetos de control.
Estoy compartiendo mi historia porque el New York Times ha indicado que no fui la única — había otras. Más mujeres están alzando su voz, compartiendo que fueron abusadas sexualmente y agredidas por César cuando eran niñas y adolescentes.
Saber que él dañó a niñas me enfurece. Mi corazón sufre por aquellas que han tenido que sufrir solas y en silencio durante años. No hay palabras lo suficientemente fuertes para condenar las acciones deplorables que él cometió. Las acciones de César no reflejan los valores de nuestra comunidad ni los de nuestro movimiento.
El movimiento de los campesinos siempre ha sido mayor y mucho más importante que el de cualquier individuo. Las acciones de César no disminuyen los avances permanentes logrados a favor de los campesinos con la ayuda de miles de personas. Debemos continuar participando y apoyando a nuestra comunidad, que más que nunca necesita abogacía y activismo.
Continuaré con mi compromiso con los trabajadores, así como con los derechos de las mujeres, para asegurar que tengamos una voz, que nuestras comunidades sean tratadas con dignidad y que se les dé la equidad que se les ha negado durante mucho tiempo. He guardado este secreto demasiado tiempo. Mi silencio acaba aquí.”
Si eres sobreviviente o has sido afectado por cualquier tipo de violencia sexual, visita la página web de la Fundación de Dolores Huerta y encontrarás una lista de recursos de apoyo.
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