¿Otras falacias proferidas por influencers? Mitos y realidades de la terapia con luz roja en la salud dermatológica
La terapia con luz roja ha demostrado cierta eficacia en el tratamiento de condiciones como la alopecia androgénica y la reducción de arrugas
Panel de tratamiento de la luz roja para la salud de la piel, alivio del dolor, recuperación y rendimiento muscular y reducción de la inflamación. Crédito: marekuliasz | Shutterstock
La terapia con luz roja ha ganado popularidad gracias a influencers que afirman su eficacia para una variedad de problemas, desde el cuidado de la piel hasta el alivio del dolor. Se comercializan diversos dispositivos, desde paneles hasta mascarillas faciales, que prometen mejorar la salud general.
Expertos como la Dra. Zakia Rahman, profesora clínica de dermatología en la Facultad de Medicina de Stanford y miembro del cuerpo docente del Centro de Longevidad de Stanford, enfatizan que la terapia con luz roja, o fotobiomodulación, tiene una base científica real. Se ha comprobado que impacta positivamente las mitocondrias, lo que potencia la producción de energía celular.
La terapia ha demostrado eficacia en el tratamiento de condiciones como la alopecia androgénica y la reducción de arrugas. Sin embargo, los resultados pueden ser modestos y requieren un uso constante y prolongado, recoge la National Public Radio (NPR).
Limitaciones y consideraciones
Los resultados dependen de diversos factores, como el estado del problema a tratar y la tipología del dispositivo utilizado. Expertos advierten que, aunque la terapia es segura, no es un sustituto de tratamientos médicos probados.
Señalan que, en el caso del cabello y la piel, se necesita tiempo para apreciar los beneficios de la terapia con luz roja, que se requieren meses, no días, de uso constante, generalmente varias veces por semana. Y las instrucciones específicas varían según el dispositivo.
Se deben considerar precauciones al emplear la terapia con luz roja, como la protección ocular y la atención a posibles efectos secundarios como dolores de cabeza o la exacerbación de trastornos de pigmentación.
“Puede ser útil para algunos cambios superficiales en la piel, pero no para las arrugas profundas”, afirma
la Dra. Elma Baron, dermatóloga y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Case Western Reserve.

Selva de productos en el mercado
El mercado de dispositivos de terapia con luz roja está saturado, lo que plantea dudas sobre su efectividad.
Especialistas recomiendan buscar certificaciones de seguridad e investigar sobre longitudes de onda adecuadas al problema específico que se desea tratar.
Precauciones al utilizar terapia con luz roja
Al usar dispositivos de terapia con luz roja en casa, las precauciones primordiales son proteger los ojos, seguir el manual del fabricante y no exceder el tiempo ni la frecuencia recomendados. También conviene empezar con sesiones cortas, vigilar la reacción de la piel y suspender el uso si aparece irritación, dolor o molestias visuales.
Precauciones principales
- Usa gafas protectoras si el tratamiento se aplica cerca del rostro o de los ojos, o si el dispositivo es de alta intensidad.
- Respeta la distancia, duración y frecuencia indicadas por el fabricante para evitar sobreexposición.
- Comienza con menos tiempo y menos sesiones, y aumenta gradualmente solo si la piel lo tolera bien.
- No la apliques sobre piel quemada por el sol, heridas abiertas, infecciones activas o lesiones cutáneas no diagnosticadas.
- Si estás embarazada, tomas medicamentos fotosensibilizantes, tienes epilepsia fotosensible o cáncer activo, consulta antes con un profesional de salud.
Uso seguro en casa. Mantén el dispositivo limpio y desinfecta los accesorios que toquen la cara o la piel según las instrucciones. Evita compartir piezas de contacto sin limpieza adecuada para reducir irritación o contaminación.
Señales para suspender. Deja de usarlo y busca valoración médica si notas ampollas, dolor fuerte, cambios en la visión o una reacción cutánea inusual. También es prudente evitar combinarlo de forma brusca con productos muy irritantes, como exfoliantes fuertes o ácidos intensos.
Ejemplo práctico. Una forma prudente de empezar es hacer sesiones cortas, con protección ocular, dejando al menos un día de por medio al principio y observando la piel durante varios usos antes de aumentar la exposición.
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