Identifica los alimentos que te causan inflamación
Los daños provocados por estos alimentos incluyen la alteración de la flora intestinal y el aumento de mediadores proinflamatorios en el torrente sanguíneo
Aceite vegetal poliinsaturado con omega-6 en la tela de juicio. Crédito: lucky_pics | Shutterstock
La inflamación es una respuesta del sistema inmunológico que puede ser aguda o crónica. La inflamación aguda es beneficiosa para la reparación de lesiones, mientras que la inflamación crónica puede generar problemas de salud significativos, incluyendo enfermedades cardíacas y trastornos mentales.
“Ciertos alimentos pueden alterar la flora intestinal, lo que a la larga puede desencadenar una inflamación crónica”, explica la dietista Megan Hilbert, recoge Newsweek.
“En otras ocasiones, la inflamación es causada por alimentos, como las grasas saturadas o las grasas trans, que liberan proteínas inflamatorias en el torrente sanguíneo”, agrega. Y una vez que las proteínas están en la sangre, la inflamación puede extenderse a otras partes del cuerpo y provocar problemas como afecciones cardíacas, dolor en las articulaciones y confusión mental.
Alimentos inflamatorios y su impacto en la salud
Algunos alimentos son responsables de desencadenar o aumentar la inflamación. Los ácidos grasos omega-6, azúcares refinados, grasas saturadas en carnes y productos lácteos, y carne procesada son algunos de los principales culpables.
Los ácidos grasos poliinsaturados omega-6 se encuentran en aceites como el de soja y el de girasol.
Mientras, los azúcares refinados se encuentran en productos horneados, refrescos y otras bebidas azucaradas, así como en dulces, señala otra dietista como Alyssa Simpson.
Los daños provocados por estos alimentos incluyen la alteración de la flora intestinal y el aumento de mediadores proinflamatorios en el torrente sanguíneo, lo que puede llevar a enfermedades crónicas.

Papel del alcohol
Además, el consumo frecuente de alcohol juega un papel crucial en la generación de inflamación en el organismo.
“El alcohol puede dañar el estómago, el hígado y otros órganos al alterar el equilibrio de las bacterias en el intestino, haciendo que la mucosa intestinal sea más permeable y afectando al sistema inmunitario intestinal”, explica Simpson.
Vale destacar que el intestino permeable es una afección digestiva hipotética en la que la mucosa intestinal permite que las bacterias y las toxinas se filtren al torrente sanguíneo.
“Con el tiempo, esto puede provocar una mayor inflamación en el cuerpo, aumentando el riesgo de problemas como enfermedades hepáticas y cardíacas”, asevera.
Necesidad de cambios en la dieta
Para reducir la inflamación, se sugieren cambios dietéticos como adoptar la dieta mediterránea, que enfatiza el consumo de ingredientes como cereales integrales (trigo, cebada, avena, mijo), frutas, verduras, aves de corral, pescado rico en omega-3 (salmón, caballas, sardinas) y cerdo.
Además de los alimentos mencionados, incluir especias como la cúrcuma y el jengibre puede proporcionar beneficios antioxidantes que ayudan a combatir la inflamación.

La inflamación crónica es una problemática que puede afectar múltiples aspectos de la salud. Llevar a cabo cambios conscientes en la dieta puede ser una estrategia eficaz para reducir la inflamación y mejorar el bienestar general.
Otros factores que pueden contribuir a la inflamación
Además de la dieta, varios factores del estilo de vida, el entorno y la salud general pueden mantener o empeorar la inflamación crónica.
Estilo de vida y hábitos
- Estrés crónico. El estrés prolongado eleva hormonas como el cortisol y citoquinas proinflamatorias, lo que favorece inflamación de bajo grado.
- Sedentarismo. La falta de actividad física se asocia con mayor inflamación y peor regulación inmune; el ejercicio regular tiene efecto antiinflamatorio.
- Sueño insuficiente o de mala calidad. Dormir poco o mal altera citoquinas y hormonas, aumentando marcadores inflamatorios.
Factores metabólicos y corporales
- Obesidad y grasa visceral. El tejido adiposo, sobre todo abdominal, libera sustancias proinflamatorias como interleucina‑6 y factor de necrosis tumoral.
- Resistencia a la insulina y síndrome metabólico. Estos estados se acompañan de inflamación crónica de bajo grado, ligada a enfermedades cardiovasculares y diabetes.
Toxinas y exposición ambiental
- Tabaquismo y alcohol en exceso. El humo del tabaco y el consumo elevado de alcohol aumentan marcadores inflamatorios y dañan tejidos.
- Contaminación y toxinas ambientales. La exposición prolongada a partículas finas del aire, químicos industriales o humo del tabaco puede inducir o agravar la inflamación.
Enfermedades e infecciones
- Infecciones crónicas. Hepatitis C, ciertas infecciones por bacterias o virus persistentes activan respuestas inmunes prolongadas.
- Enfermedades autoinmunes. Lupus, artritis reumatoide, enfermedad inflamatoria intestinal, entre otras, se caracterizan por inflamación crónica mediada por el propio sistema inmune.
Factores adicionales
- Exposición a ciertos medicamentos o tratamientos. Algunos fármacos y ciertas terapias pueden desencadenar inflamación como efecto secundario en personas susceptibles.
- Factores genéticos y envejecimiento. La predisposición hereditaria y el proceso natural de envejecimiento (“inflammaging”) aumentan la propensión a inflamación crónica.
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