Tesla pone fin a una era con sus eléctricos más icónicos
Tesla lanza ediciones Signature para despedir a los Model S y X con lujo, potencia y producción limitada solo para clientes especiales
Tesla Model S. Crédito: Tesla. Crédito: Cortesía
No todos los finales se anuncian a lo grande, pero algunos dejan huella sin necesidad de hacer bulla. Tesla acaba de dar uno de esos pasos que marcan época al cerrar la producción de dos de sus modelos más emblemáticos, y lo ha hecho con un gesto pensado para quienes estuvieron desde el principio.
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A principios de abril, la firma estadounidense puso fin al ensamblaje del Model S y Model X en su planta de Fremont, California.
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Entre las últimas unidades fabricadas apareció una serie muy especial, apenas 350 vehículos bautizados como Signature, reservados exclusivamente para un grupo selecto de clientes.
Una despedida reservada para pocos
No cualquiera puede acceder a estas versiones. Tesla ha decidido que su comercialización sea únicamente por invitación, reforzando ese aire de exclusividad que rodea toda la operación. El precio tampoco pasa desapercibido, cada unidad alcanza los $159,420 dólares, colocándose en lo más alto de la gama.
La estrategia no es casual. El Model S, lanzado en 2012, ya había contado con una edición Signature limitada a 1,000 unidades en sus inicios. Aquella primera serie estaba dirigida a los pioneros de la movilidad eléctrica premium.
Ahora, más de una década después, la marca recupera el nombre para cerrar el ciclo, aunque con un enfoque mucho más exclusivo y con cifras bastante más elevadas.

Potencia sin concesiones
Las ediciones Signature no son solo una cuestión estética. Bajo la carrocería, tanto el Model S como el Model X toman como base las versiones Plaid, las más extremas del catálogo de Tesla.
Ambos modelos desarrollan 1,020 caballos de potencia, lo que los mantiene entre los eléctricos más radicales que se producen en serie. A eso se suma un paquete completo que incluye el sistema de conducción autónoma FSD, el peculiar volante tipo Yoke y una serie de beneficios pensados para reforzar la experiencia de propiedad.
Entre esos extras destacan cuatro años de servicio VIP y acceso sin costo a la red Supercharger durante el mismo periodo, un guiño claro a quienes forman parte de este cierre de etapa.
Detalles que apuntan a colección
El trabajo visual en estas versiones busca que cada unidad tenga carácter propio. Los logotipos exteriores en acabado dorado, las pinzas de freno específicas en el Model S y los distintivos Signature repartidos por la carrocería refuerzan esa sensación de pieza única.
Puertas adentro, el ambiente apuesta por una combinación de Alcántara blanca con contrastes en negro e iluminación ambiental. Todo está pensado para transmitir exclusividad sin caer en excesos.

Cada vehículo incluye además dos llaves personalizadas en tono rojo granate, entregadas en una caja especial que muestra el número de producción. La serie se divide en 250 unidades del Model S Plaid Signature y solo 100 del Model X Plaid Signature, todas con una pintura exclusiva en ese mismo color granate acompañada de detalles dorados.
Un cierre que abre otra etapa
Aunque ambos modelos todavía aparecen en la web de Tesla en Estados Unidos, ya no es posible configurarlos desde cero. La marca está enfocando a los clientes en el stock disponible, una señal clara de que el ciclo está completamente cerrado.
Mientras tanto, Tesla ya mira hacia adelante. La compañía prepara el inicio de producción de nuevos proyectos, y uno de los más llamativos no tiene ruedas. Se trata de Optimus, su robot humanoide, con el que pretende abrir una nueva línea dentro de su negocio.
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