“EE.UU no tiene ninguna urgencia de terminar la guerra con Irán, tenemos todo el tiempo del mundo”, afirmó el mandatario
Trump comparó la actual intervención con otros conflictos históricos, mencionando que EE.UU. permaneció en Vietnam por 18 años y en Irak durante casi una década
Mientras Trump insiste en que Irán ha pasado de ser una potencia regional a una "banda de piratas", el mundo observa con cautela a mujeres iraníes con armas largas. Crédito: Vahid Salemi/ Archivo | AP
En una nueva demostración de su estilo confrontativo, el presidente Donald Trump aseguró que no siente ninguna urgencia por alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto bélico con Irán. Desde el Despacho Oval, el mandatario republicano afirmó que, a diferencia del régimen de Teherán, al que describió como militarmente devastado y económicamente asfixiado, él goza de una posición de ventaja absoluta.
“Para aquellas personas que leen el decadente The New York Times o ven las noticias falsas de la CNN, y que creen que estoy ‘ansioso’ por poner fin a la guerra (¡si es que a eso se le puede llamar guerra!) con Irán, les informo que soy, posiblemente, la persona que menos presión ha sentido jamás al ocupar este cargo. Tengo todo el tiempo del mundo, pero Irán no”, señaló en un mensaje en su red Truth Social, subrayando que el reloj corre en contra de la nación persa.
Un conflicto sin fecha de caducidad
La postura de la Casa Blanca ha generado incertidumbre en los mercados internacionales, especialmente por la falta de un calendario claro para el cese de las hostilidades. Al ser cuestionado por la prensa sobre cuánto tiempo más podría prolongarse esta situación, Trump comparó la actual intervención con conflictos históricos de larga duración, mencionando que Estados Unidos permaneció en Vietnam por 18 años y en Irak durante casi una década.
“No me presionen”, respondió tajante el mandatario ante las preguntas sobre los plazos que inicialmente se habían estimado entre cuatro y seis semanas. Según el republicano, la decisión de mantener un alto el fuego indefinido responde a la supuesta desorganización interna de Irán tras la muerte del líder Alí Jameneí en febrero pasado. “No sabemos con quién tratar”, justificó Trump, señalando que la lentitud en las negociaciones es una estrategia deliberada para forzar una propuesta unificada y beneficiosa para los intereses estadounidenses.
“Solo se llegará a un acuerdo cuando sea apropiado y beneficioso para los Estados Unidos de América, nuestros aliados y, de hecho, para el resto del mundo”, advirtió el mandatario.
Trump también defendió la estrategia militar de su gobierno y aseguró que las capacidades navales y aéreas iraníes han sido severamente debilitadas. Según el mandatario, el bloqueo marítimo impuesto por Estados Unidos es “hermético y contundente”, lo que incrementa la presión sobre la República Islámica.
Pese a que inicialmente su administración había planteado un plazo de entre cuatro y seis semanas para avanzar en un acuerdo, ese periodo ya fue superado sin resultados concretos.
Impacto global y presión sobre el petróleo
El conflicto también ha tenido repercusiones en los mercados internacionales, particularmente en el suministro energético. El estrecho de Ormuz, uno de los puntos clave para el tránsito de petróleo a nivel mundial, permanece bajo fuerte tensión debido a restricciones impuestas tanto por Irán como por Estados Unidos.
Mientras Teherán ha limitado el paso de embarcaciones, Washington mantiene un bloqueo que impide el tránsito de buques con origen o destino en puertos iraníes. Esta situación ha contribuido a la volatilidad en los precios del crudo y ha generado preocupación entre aliados internacionales.
Trump reconoció que los precios de la gasolina podrían mantenerse elevados “por un tiempo”, aunque defendió que el costo es justificable si se logra evitar que Irán desarrolle armas nucleares.
Por ahora, la Casa Blanca no ha confirmado nuevas fechas para retomar negociaciones, aunque el propio presidente ha señalado que existe la posibilidad de reanudar el diálogo en los próximos días si las condiciones son favorables.
En este contexto, la postura del mandatario refleja una estrategia de presión sostenida, sin compromisos inmediatos, mientras el conflicto se acerca a los dos meses sin una resolución clara y con crecientes implicaciones económicas y geopolíticas.
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