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Apps de inicio en Windows: cómo evitar que tu computadora tarde siglos en arrancar

Desactivar las apps que no necesitas del inicio de Windows puede acelear los tiempos de carga del sistema operativo en tu computadora

Reducir al mínimo posible las apps que inician con Windows favorece que el sistema operativo arranque lo más rápido posible

Reducir al mínimo posible las apps que inician con Windows favorece que el sistema operativo arranque lo más rápido posible Crédito: Shutterstock

Cuando Windows tarda demasiado en arrancar, muchas veces el culpable no es el sistema en sí, sino la cantidad de apps que se cargan automáticamente al encender la computadora. Mientras más alto sea el número de programas que inician con Windows, más lento será el proceso de arranque, porque el sistema tiene que repartir memoria, procesador y disco entre más tareas desde el primer segundo.

Por qué el inicio se vuelve más lento

Cada app que se abre junto con Windows añade una carga extra al arranque. Eso significa que el equipo no solo debe cargar el sistema operativo, sino también levantar servicios, procesos en segundo plano y utilidades que, muchas veces, ni siquiera necesitas en ese momento. En la práctica, esto se nota como una espera más larga antes de poder usar la PC con fluidez.

Hay programas que tienen sentido al inicio, como herramientas de seguridad o drivers de sonido, pero otros son puro lastre. Aplicaciones como clientes de mensajería, lanzadores de juegos, sincronizadores en la nube o suites de productividad suelen arrancar aunque no las vayas a usar de inmediato. Ahí es donde conviene poner orden.

Cómo controlar las apps de inicio

Windows ya incluye varias formas de administrar esto sin instalar nada extra. La más simple es ir a Configuración > Aplicaciones > Inicio y revisar la lista de programas que tienen permiso para arrancar automáticamente. Desde ahí puedes activar o desactivar cada app con un interruptor, según lo que realmente necesites.

Otra ruta útil es abrir el Administrador de tareas con Ctrl + Shift + Esc y entrar a la pestaña de aplicaciones de inicio. Allí Windows muestra qué apps están habilitadas y también te deja desactivarlas con un clic derecho. Si quieres una revisión más completa, herramientas como Autoruns permiten ver incluso entradas de inicio que no siempre aparecen en la vista básica del sistema.

Lo importante es no desactivar todo por impulso. Algunas aplicaciones sí cumplen una función útil desde el arranque, pero muchas otras solo consumen recursos desde el minuto uno. La regla práctica es simple: si no la usas apenas prendes la PC, probablemente no necesita arrancar sola.

¿Qué conviene dejar y qué no?

Una forma sensata de decidir es separar lo esencial de lo prescindible. Mantén activas las apps ligadas a seguridad, audio o hardware específico si realmente las necesitas desde el inicio. En cambio, desactiva servicios como mensajería, tiendas de juegos, reproductores de música, sincronizadores secundarios o utilidades que solo abres de vez en cuando.

También vale la pena revisar cada cierto tiempo, porque muchas apps vuelven a activarse tras una actualización o después de instalar otros programas. Ese es un detalle bastante común y explica por qué una computadora que antes arrancaba rápido puede empezar a ponerse lenta sin que el usuario haya cambiado nada importante.

Un ajuste pequeño que se nota mucho

Este es uno de esos cambios simples que suelen dar una mejora visible sin tocar configuraciones raras. No convierte una PC vieja en una máquina nueva, pero sí puede recortar varios segundos del arranque y dejarte un escritorio más limpio desde el principio. Además, reduce el ruido de procesos en segundo plano y ayuda a que la computadora responda mejor justo después de encenderla.

La idea de fondo es fácil de recordar: menos apps al inicio, menos trabajo para Windows al arrancar. Si el sistema no tiene que cargar media docena de programas que no usas, el inicio se vuelve más ágil y la experiencia completa mejora. En una época en la que todo quiere abrirse solo, revisar ese listado de inicio es casi un pequeño acto de higiene digital. 

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