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Actualizar el software de tu televisor puede ser útil, pero no siempre conveniente

Instalar las actualizaciones de software de tu TV garantiza que esté protegido y que sea capaz de ejecutar las apps sin problemas

Instalar actualizaciones en televisores antiguos puede ser una mala idea si quieres evitar problemas de rendimiento en el día a día

Instalar actualizaciones en televisores antiguos puede ser una mala idea si quieres evitar problemas de rendimiento en el día a día Crédito: Shutterstock

Actualizar el software del televisor sí importa, pero no siempre conviene hacerlo a ciegas, sobre todo en modelos antiguos. La clave está en encontrar el equilibrio entre seguridad, compatibilidad y rendimiento: si tu TV sigue siendo útil, una actualización puede alargar la vida; si ya va justo de recursos, a veces la nueva versión lo puede volver más lento. 

Por qué vale la pena actualizar el software del televisor

Un smart TV ya no es solo una pantalla, también es un sistema operativo con apps, Wi‑Fi, menús y funciones conectadas. Por eso, las actualizaciones suelen traer parches de seguridad, correcciones de errores, mejoras de compatibilidad y, en algunos casos, nuevas funciones o ajustes de interfaz. Samsung y Sony explican que mantener el software al día ayuda a corregir fallos y mejorar el rendimiento general del equipo. 

Además, muchas apps de streaming cambian constantemente y necesitan versiones recientes del sistema para seguir funcionando bien. Si el televisor queda desactualizado, puede empezar a fallar Netflix, Prime Video u otras plataformas, o incluso dejar de mostrar correctamente ciertas funciones modernas. En otras palabras, actualizar no es un capricho: muchas veces es la forma más simple de evitar problemas que parecen “misteriosos” pero en realidad vienen de un software viejo. 

Instalar actualizaciones en televisores antiguos puede ser un dolor de cabeza

Sin embargo no todo es positivo pues en el caso de televisores viejos, una actualización puede sentirse como echarle más carga a un procesador que ya va al límite. Algunos reportes y guías de soporte señalan que, aunque el firmware nuevo corrige errores, también puede hacer que el menú se vuelva más lento o que las apps tarden más en abrir si el hardware es modesto. Esto no significa que actualizar sea malo; significa que el hardware viejo no siempre acompaña el ritmo del software moderno. 

De hecho, en equipos antiguos el problema suele ser más amplio que el propio firmware. Si el televisor tiene poca memoria, un procesador débil o un sistema operativo ya fuera de soporte, una actualización puede mejorar seguridad y compatibilidad, pero al mismo tiempo hacer más evidente la limitación del hardware. No siempre actualizar convierte un televisor viejo en uno nuevo; a veces solo evita que se vuelva inseguro o incompatible por completo. 

Cuándo actualizar y cuándo pensarlo dos veces

La regla práctica es sencilla: si tu televisor aún responde bien, usa apps actuales y recibe soporte del fabricante, conviene actualizarlo. Los fabricantes recomiendan mantener activadas las actualizaciones automáticas o revisar el menú de soporte para instalar la versión más reciente cuando esté disponible. Esto ayuda a cerrar fallos de seguridad, mejorar estabilidad y evitar que las apps se queden “tiradas” por incompatibilidad. 

En cambio, si tu TV ya tarda demasiado en moverse por los menús, se congela con frecuencia o tiene varios años y pocas especificaciones, conviene ser más prudente. En esos casos, una actualización puede resolver bugs, pero también puede aumentar la sensación de lentitud, así que vale la pena leer las notas del fabricante o esperar si no hay un motivo urgente para instalarla. Actualizar por actualizar no siempre es la jugada más inteligente cuando el equipo ya está muy justo. 

Mantener actualizado el software del televisor suele ser buena idea, sobre todo por seguridad, compatibilidad y correcciones de errores. Pero en TVs antiguas hay que aceptar una realidad incómoda: a veces el software nuevo va más rápido que el hardware viejo, y eso puede traducirse en más lentitud. Si el equipo todavía cumple, actualizar tiene sentido; si ya está muy limitado, quizá sea mejor usar una solución externa, como un reproductor de streaming, antes que forzarlo con más software pesado.

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