¿Cuántas bacterias acumula una esponja para lavar platos? Jamás volverás a usarla
Una investigación de la Universidad de Arizona reveló cuántas bacterias por pulgada cuadrada puede acumular una esponja para lavar platos después de varios usos
Muchas personas cometen el error de dejar la esponja para lavar platos dentro del fregadero o remojadas, lo que agrava la proliferación de bacterias. Crédito: Svetlyachock | Shutterstock
La esponja para lavar platos, después de muchos usos, comienza a deteriorarse a simple vista, adopta un color similar al de la grasa de comida e incluso pierde su elasticidad. Aún así, hay quienes son capaces de seguir utilizándola, una y otra vez, sin analizar cuántas bacterias podría tener acumuladas.
Pero después de leer esto, jamás volverás a hacerlo: diversos estudios han demostrado que esa esponja de la cocina se convierte en un verdadero foco de bacterias, incluso más que otras superficies que ya se consideran sucias, como el propio fregadero.
Una investigación realizada por la Universidad de Arizona reveló que puede acumular hasta 10 millones de bacterias por pulgada cuadrada. Esto significa que puede ser hasta 200,000 veces más sucia que el asiento de un inodoro.
El problema no es solo la cantidad, sino el tipo de microorganismos que pueden alojarse en su superficie. Entre ellos se encuentran bacterias potencialmente peligrosas que, al entrar en contacto con platos, vasos y cubiertos, pueden transferirse directamente a los alimentos.
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¿Por qué la esponja para lavar platos es un foco de bacterias?
Las esponjas reúnen las condiciones ideales para la proliferación de microorganismos: humedad constante, restos de comida y temperatura ambiente. Este entorno favorece el crecimiento bacteriano en cuestión de horas.
Además, muchas personas cometen el error de dejarlas dentro del fregadero o remojadas, lo que agrava el problema. Incluso si se enjuagan con jabón o se perfuman con desinfectantes, las bacterias pueden permanecer en su interior.
El uso continuo de una esponja contaminada puede provocar la llamada contaminación cruzada. Esto ocurre cuando los gérmenes pasan de la esponja a los utensilios de cocina y, posteriormente, a los alimentos.
Entre los posibles efectos se incluyen infecciones gastrointestinales, malestares estomacales e intoxicaciones alimentarias. Aunque una persona sana puede no presentar síntomas graves, el riesgo aumenta en niños, adultos mayores o personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Cada cuánto debes cambiarla
No es necesario desechar la esponja después de cada uso, pero sí es importante renovarla con frecuencia. Los especialistas recomiendan cambiarla al menos una vez por semana o cada dos semanas como máximo, dependiendo del uso.
También es fundamental dejarla secar completamente después de cada lavado y evitar que permanezca en agua estancada.
Asimismo, expertos consideran una opción más higiénica los estropajos de acero inoxidable o aluminio, conocidos como “nanas”. Estos materiales retienen menos humedad y dificultan la proliferación de bacterias.
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