El MacBook Neo fue un éxito rotundo, y ahora Apple tiene que lidiar con las consecuencias
La alta demanda de la MacBook Neo podría obligar a Apple a tener que aumentar su precio para poder mantener su producción
El precio de la MacBook Neo por debajo de los $600 dólares ha sido uno de los elementos que la ha convertido en un éxito de ventas Crédito: Apple | Cortesía
Cuando Apple lanzó el MacBook Neo en marzo de 2026, nadie esperaba que la jugada saliera tan bien. Un portátil de entrada a $599 dólares, con el chip A18 Pro a bordo y el ecosistema Mac completo, se convirtió casi de inmediato en uno de los productos más vendidos de la compañía. El problema es que ese éxito aplastante vino acompañado de un dolor de cabeza que pocos anticiparon dentro de Cupertino.
La demanda superó todos los cálculos y lo que debía ser un lanzamiento controlado terminó siendo una tormenta perfecta que pone en jaque la continuidad del modelo más económico de la línea.
El chip que hizo posible el precio barato ahora es el cuello de botella
Para entender el problema hay que conocer el truco detrás del precio. Apple no fabricó chips A18 Pro específicamente para el MacBook Neo. En cambio, reutilizó procesadores sobrantes de la producción del iPhone 16 Pro, aquellas unidades que no superaban los controles de calidad porque presentaban fallas menores en la GPU. En lugar de descartarlos, la compañía los aprovechó desactivando uno de los seis núcleos gráficos por software, resultando en el chip de cinco núcleos que lleva el Neo.
Esa decisión fue brillante para bajar costos, pero tiene un límite físico muy concreto. Los chips descartados no son infinitos, y cuando la demanda del Neo superó cualquier proyección razonable, el inventario de esos procesadores empezó a agotarse rápidamente. Según el analista Tim Culpan, ex-Bloomberg, Apple agotó esas reservas mucho antes de lo esperado.
La respuesta natural fue pedir a TSMC una nueva tanda de producción. Pero aquí surge otro inconveniente. Para cumplir los plazos de entrega, TSMC tendría que entregar núcleos idénticos a los del iPhone 16 Pro, completamente funcionales, que Apple desactivaría por software para mantener la coherencia entre los distintos lotes del portátil. Eso no solo encarece el chip, sino que implica fabricar capacidad que no se usa, algo que pesa mucho en los márgenes de un producto cuyo atractivo principal es el precio.
Costos al alza y márgenes que se encogen: el dilema real de Apple
El problema no termina en los chips. La memoria DRAM también sigue encareciéndose a nivel global, impulsada por la demanda de centros de datos para inteligencia artificial. En ese contexto, mantener el MacBook Neo de 256 GB a $599 dólares se está volviendo cada vez menos sostenible desde un punto de vista financiero.
Apple proyectó fabricar entre 5 y 6 millones de unidades durante todo 2026, pero la demanda real apunta a que podría necesitar hasta 10 millones antes de que termine el año. Ese volumen, combinado con el encarecimiento de componentes, obliga a la compañía a repensar toda la ecuación de costos.
La capacidad de fabricación de chips en nodos de 3 nanómetros, el proceso que usa el A18 Pro, es limitada y muy cotizada. Cada unidad adicional que Apple le pida a TSMC tiene un precio que no existía cuando se diseñó la estrategia original del Neo. En pocas palabras, el portátil más barato de Apple corre el riesgo de dejar de ser rentable a ese precio.
¿Qué podría hacer Apple con el MacBook Neo de 256 GB?
Según el análisis de Culpan, hay un camino que Apple ya ha tomado en otras líneas de producto como el Mac mini y el Mac Studio. La compañía podría retirar silenciosamente el modelo de 256 GB y dejar disponible únicamente la versión de 512 GB a 699 dólares, que incluye Touch ID en el teclado. De esa forma, el precio base subiría 100 dólares sin que Apple tuviera que anunciar explícitamente una subida de precios, evitando el tipo de reacciones negativas que suelen generar ese tipo de comunicados.
Otra alternativa que sigue sobre la mesa es simplemente no hacer nada. Dejar que el stock actual se consuma de forma natural mientras el equipo trabaja en la próxima generación del Neo, que según se espera llegaría en 2027 con el chip A19 Pro. Apple ha optado por esa táctica antes, dejando que los productos vayan muriendo de forma orgánica sin un descontinuado formal.
Lo curioso es que hoy mismo el MacBook Neo de 256 GB todavía aparece disponible en la tienda online de Apple a 699 euros, pero con demoras de entrega de varias semanas tanto en España como en Estados Unidos, señal clara de que el stock está bajo presión real. Si Apple decide compensar a sus usuarios más fieles, podría lanzar nuevos colores exclusivos para la versión de 512 GB como gancho adicional.
Nadie dentro de Cupertino esperaba que un portátil de entrada se convirtiera en el producto estrella del año. El MacBook Neo convenció a miles de personas que nunca habían tenido un Mac, lo superó al MacBook Air M1 en rendimiento de CPU y se posicionó como la entrada más atractiva al ecosistema Apple en años. Pero ahora, ese mismo éxito es el que fuerza a la compañía a tomar decisiones difíciles sobre su futuro más inmediato, antes de que los números dejen de cuadrar.
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