¿Por qué a medida que envejecemos tendemos a acostarnos y levantarnos más temprano?
Entre las prácticas para optimizar la calidad del sueño están evitar siestas largas, establecer una rutina de descanso y crear un ambiente propicio para dormir
Hombre mayor duerme profundamente. Crédito: Verin | Shutterstock
Aunque los problemas asociados al sueño pueden suceder en cualquier etapa, se complican cuando llegan en edad prolongada, cuando se siente más en la calidad de vida. Los cambios en el sueño son comunes entre adultos mayores, con modificaciones en el ritmo circadiano, ciclos de sueño más cortos y aumento del sueño ligero.
La diferencia entre el envejecimiento natural y el deterioro cognitivo es clave para la comprensión de estos fenómenos, acotó al medio Clarín el neurólogo Luigi Ferini Strambi, jefe del Centro de Medicina del Sueño de IRCCS Ospedale San Raffaele en Italia.
“A medida que envejecemos, tendemos a acostarnos y levantarnos más temprano. Esto se debe a que el pico mínimo de temperatura corporal se produce más temprano y modifica los horarios de sueño y vigilia”, explica el experto.
Esto sucede porque, con la edad, el reloj biológico adelanta sus fases, y ese descenso de la temperatura corporal central se traduce en señales de somnolencia más temprano. Se produce por el aumento del sueño ligero, más sensible a los estímulos externos, y crece la frecuencia de los despertares, recoge Clarín.
“El sueño fragmentado no es bueno para el cuerpo y afecta las fases del sueño”, asevera.
Importancia del sueño profundo
Para comprenderlo mejor, es fundamental conocer sobre las fases del sueño. La etapa del sueño profundo es esencial para la salud cognitiva y física. Permite la limpieza del cerebro de proteínas dañinas y mejora la consolidación de la memoria. Sin embargo, se observa una disminución de esta etapa en adultos mayores.
La alteración del sueño puede manifestarse de diferentes maneras. Señales como el cansancio diurno, dificultad para despertarse y cambios en el horario de sueño podrían ser indicativos de problemas de salud subyacentes. La consulta médica se vuelve necesaria ante el cansancio debilitante que afecta las actividades cotidianas.

Recomendaciones para mejorar la higiene del sueño
Expertos sugieren prácticas simples para optimizar la calidad del sueño, como evitar siestas largas, establecer una rutina de descanso saludable y crear un ambiente propicio para dormir.
Estos cambios pueden ayudar a mitigar problemas asociados a la alteración del sueño en la vejez.
Síntomas de problemas de sueño en mayores
En adultos mayores, además de dormir mal o poco, pueden aparecer somnolencia diurna, dificultad para conciliar o mantener el sueño, despertarse muy temprano y cambios en la respiración durante la noche, como ronquidos, jadeos o pausas respiratorias.
Otras señales de alerta
También pueden indicar un problema de sueño los movimientos molestos durante la noche, la necesidad incómoda de mover las piernas, comportamientos inusuales al dormir como sonambulismo o comer dormido, y despertarse sin sentirse descansado.
Cuándo prestar más atención
Conviene sospechar un trastorno del sueño si estos síntomas se acompañan de cansancio durante el día, dificultad para concentrarse o quedarse dormido en momentos inapropiados, como al conducir o durante actividades cotidianas.
Cuándo buscar ayuda
Si los síntomas son frecuentes, empeoran o afectan la seguridad y la vida diaria, es recomendable consultar a un profesional de salud, porque en personas mayores pueden coexistir con otros problemas médicos.
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