Suicidios de inmigrantes bajo custodia de ICE alcanzan niveles históricos, revela AP
Expertos alertan sobre graves fallas médicas y psicológicas en centros migratorios
Las muertes bajo custodia del ICE reavivan críticas contra el sistema migratorio. Crédito: Olga Fedorova | AP
Una investigación de Associated Press reveló un incremento sin precedentes en el número de suicidios de inmigrantes detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, encendiendo nuevas alarmas sobre las condiciones de detención y el acceso a atención de salud mental en Estados Unidos.
De acuerdo con el reportaje, al menos 10 detenidos se han suicidado desde enero de 2025, una cifra que supera ampliamente los registros históricos de la agencia. Desde octubre pasado, siete muertes ya fueron clasificadas oficialmente como suicidios, convirtiéndose en el año más letal del que se tenga registro dentro del sistema de detención migratoria del ICE.
Un sistema bajo presión
La investigación sostiene que el aumento de suicidios ocurre mientras la administración Trump endurece su política migratoria y acelera las deportaciones masivas. Actualmente, la población detenida por ICE ronda las 60 mil personas, un incremento cercano al 50% respecto al inicio del mandato.

Expertos consultados por AP consideran que el crecimiento acelerado de la población migrante detenida ha dejado al descubierto graves deficiencias dentro del sistema.
“Algo está fallando profundamente desde cualquier perspectiva de salud pública o salud mental”, declaró el doctor Sanjay Basu, epidemiólogo de la Universidad de California en San Francisco.
Según el análisis, varios centros ignoraron señales evidentes de crisis emocional, retrasaron tratamientos psicológicos y dejaron sin vigilancia adecuada a personas consideradas en riesgo.
La mayoría de los fallecidos eran hombres hispanos de entre 19 y 45 años provenientes de México, Colombia, Nicaragua y otros países latinoamericanos. Siete de ellos no tenían antecedentes por delitos violentos en Estados Unidos.
El caso de Brayan Rayo Garzón
Uno de los casos que más impacto generó fue el de Brayan Rayo Garzón, un colombiano de 26 años detenido en Misuri.

Según documentos revisados por AP, Rayo estaba aislado tras contagiarse de COVID-19 y había solicitado atención psicológica mientras sufría ansiedad, fiebre y dificultad para respirar. También pidió varias veces poder hablar con su madre.
“Siento en mi corazón que está muy preocupada por mí”, escribió en español en una nota entregada a los guardias.
Horas después, fue encontrado inconsciente en su celda. La autopsia determinó que murió por suicidio.
Su madre, Adriana Garzón, contó que el joven había logrado adaptarse rápidamente a la vida en Estados Unidos después de emigrar desde Colombia en 2023. Trabajaba como pintor y repartidor de comida mientras intentaba resolver su situación migratoria.
La investigación señala que la cárcel del condado de Phelps, donde permanecía detenido, incumplió protocolos básicos del ICE, incluyendo retrasos en evaluaciones médicas y cancelaciones de consultas de salud mental.

Aislamiento y barreras lingüísticas
La agencia también documentó otros casos donde los detenidos permanecieron aislados, incomunicados o sin acceso a atención en su idioma.
Uno de ellos fue Chaofeng Ge, ciudadano chino detenido en Pensilvania tras enfrentar cargos menores de fraude. Su abogado aseguró que el inmigrante presentaba problemas mentales graves y no recibió ayuda psicológica durante los cinco días que estuvo bajo custodia.
“Es evidente que el ICE ha tomado muy pocas medidas para garantizar la seguridad de estas personas”, afirmó el abogado David Rankin.
Otro caso ocurrió en Texas, donde un inmigrante fue enviado a aislamiento tras denunciar acoso de otros detenidos. Días después murió en una aparente crisis suicida.
Empresas privadas bajo escrutinio
La investigación también puso bajo presión a empresas privadas como CoreCivic y GEO Group, responsables de operar varios de los centros donde ocurrieron las muertes.
Inspectores del ICE encontraron múltiples violaciones a las normas internas, incluyendo herramientas peligrosas sin asegurar, falta de monitoreo y fallas en prevención de autolesiones.

“El aumento refleja fallos graves en las primeras etapas del proceso de detención”, afirmó Homer Venters, exdirector médico del sistema penitenciario de Nueva York y exasesor del ICE.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional defendió los protocolos actuales. Lauren Bies, subsecretaria interina del DHS, aseguró que los suicidios continúan siendo “extremadamente raros” y afirmó que los detenidos reciben atención médica y psicológica adecuada.
Sin embargo, defensores de inmigrantes sostienen que el incremento de muertes evidencia una crisis más profunda dentro del sistema migratorio estadounidense, especialmente en un momento donde las políticas de deportación se han intensificado y miles de personas permanecen detenidas por largos periodos sin representación legal ni apoyo psicológico.
Busque ayuda / Revise información en: Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis
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