Arsénico, plomo y otros metales detectados en tampones: FDA afirma que no representan riesgos para la salud
Para un estudio de detección de metales pesados, se probaron 30 tampones de 14 marcas de Estados Unidos, Reino Unido y Grecia
Tampón, producto de higiene menstrual. Crédito: Anastasiya 99 | Shutterstock
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) concluye que el arsénico, el plomo y otros metales detectados en tampones no presentan riesgos significativos para la salud de las mujeres. Este dictamen se produce tras un riguroso estudio diseñado para evaluar la seguridad de los productos menstruales.
Investigaciones previas habían levantado alarmas sobre la seguridad de los tampones, centrándose en la posibilidad de que las mujeres absorban pequeñas cantidades de metales tóxicos. Es conocido que ciertos metales y grupos químicos alteran el sistema endocrino del cuerpo, que regula el desarrollo sexual, el metabolismo, el azúcar en sangre, el estado de ánimo, el sueño y más factores. De allí la preocupación.
Estas inquietudes motivaron a la FDA a llevar a cabo un estudio exhaustivo sobre la composición de los productos menstruales. Según los expertos, una persona que menstrúa en promedio pasará alrededor de cinco años de su vida reproductiva total usando aproximadamente 11,000 tampones, toallas sanitarias, protectores diarios y otros productos menstruales, recoge CNN.
Proyecto de laboratorio
El esfuerzo de la FDA incluyó pruebas en laboratorio para detectar los niveles de metales en tampones y evaluar su absorción. Las metodologías empleadas fueron rigurosas, garantizando resultados precisos y confiables que ahora respaldan la decisión de la agencia.
La declaración de la FDA podría aliviar las preocupaciones de muchas mujeres respecto a la seguridad de los productos menstruales. La conclusión también reafirma la importancia del control regulatorio en productos de uso cotidiano.
Metales pesados en el organismo
Para el estudio se probaron 30 tampones de 14 marcas adquiridos en importantes tiendas y minoristas online de Estados Unidos, Reino Unido y Grecia. Los investigadores realizaron un estudio ciego, por lo que no conocían las marcas, acotan.
Se realizaron pruebas para 16 metales pesados: arsénico, bario, calcio, cadmio, cobalto, cromo, cobre, hierro, manganeso, mercurio, níquel, plomo, selenio, estroncio, vanadio y zinc.
“Encontramos un promedio de 100 nanogramos por gramo de plomo y 2 nanogramos por gramo de arsénico en los tampones, pero no había ningún nivel detectable de cromo ni de mercurio, lo cual es muy bueno”, señaló la autora principal del estudio, Kathrin Schilling, profesora adjunta de ciencias de la salud ambiental en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.
“No quiero que la gente entre en pánico, pero que sea consciente de que se encontraron metales pesados en estos productos menstruales. Obviamente, el siguiente paso es realizar una investigación que demuestre si los metales se filtran del tampón al cuerpo”, matizó Schilling.

Efectos de la exposición a metales pesados
A largo plazo, la exposición a metales pesados como plomo, arsénico y cadmio puede asociarse con daño neurológico, renal y cardiovascular, además de mayor riesgo de diabetes y algunos cánceres; también puede afectar la reproducción y, durante el embarazo, el desarrollo fetal.
En el caso de productos menstruales, el principal punto de incertidumbre es cuánto de esos metales llega realmente al organismo, porque los estudios recientes han detectado su presencia, pero todavía no han demostrado con claridad la absorción a través del epitelio vaginal ni el riesgo exacto para la salud.
Qué se sabe
Los estudios recientes encontraron metales tóxicos en tampones de distintas marcas, incluidos plomo y arsénico, y plantean que podrían ser una fuente potencial de exposición en personas que menstrúan. Sin embargo, los autores también reconocen que todavía falta demostrar si esos metales se liberan del producto y entran en el torrente sanguíneo durante el uso.
Posibles efectos
La toxicidad crónica por metales pesados puede acumularse con el tiempo y, según la evidencia general en salud ambiental, puede causar problemas como deterioro cognitivo, fatiga, dolor de cabeza, náuseas, debilidad muscular, irritación cutánea, daño renal y problemas cardíacos. La exposición prolongada también se ha vinculado con enfermedades crónicas, incluyendo diabetes, enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer.
Lo que falta por confirmar
No existe todavía una conclusión sólida sobre cuánta exposición real producen los productos menstruales ni si esa exposición basta para causar daño medible a largo plazo. Por eso, hoy el mensaje más prudente es de precaución informada, no de alarma: hay detección de metales, pero falta evidencia directa de absorción y de consecuencias clínicas en usuarias.
Cuándo consultar
Conviene buscar atención médica si hay síntomas persistentes que podrían encajar con toxicidad por metales, como dolor de cabeza frecuente, náuseas, cansancio marcado, debilidad, problemas de memoria o irritación inexplicable, sobre todo si existe otra fuente posible de exposición.
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