¿Por qué se hinchan y se cansan las piernas? Claves para entenderlo y prevenirlo

La hinchazón en las piernas tiene explicaciones fisiológicas concretas y, en la mayoría de los casos, se puede prevenir con hábitos simples

¿Por qué se hinchan y se cansan las piernas? Claves para entenderlo y prevenirlo

Hinchazón de las piernas.  Crédito: Svetlyachock | Shutterstock

Llegar a casa después de una jornada larga y sentir las piernas pesadas, hinchadas o adoloridas es una experiencia tan común que muchas personas la asumen como algo normal e inevitable.

Sin embargo, este malestar —que suele empeorar con el calor, las horas de pie o los viajes largos— tiene explicaciones fisiológicas concretas y, en la mayoría de los casos, se puede prevenir con hábitos simples.

Un problema de circulación, gravedad y tiempo

Las piernas son, literalmente, la parte del cuerpo que más trabajo le exige al sistema circulatorio. La sangre debe recorrer un largo trayecto desde el corazón hasta los pies y luego regresar cuesta arriba, venciendo la fuerza de la gravedad. Ese retorno depende de las venas, de las válvulas que impiden que la sangre retroceda y, sobre todo, de la contracción de los músculos de la pantorrilla, que actúan como una especie de bomba natural cada vez que caminamos.

Cuando pasamos muchas horas sentados o de pie sin moverse, esa “bomba muscular” deja de funcionar con eficacia. La sangre y los líquidos tienden a acumularse en la parte baja de las piernas, lo que provoca la sensación de pesadez, hinchazón (edema) y, con el tiempo, fatiga muscular.

A esto se suman otros factores que agravan el cuadro:

  • El calor, que dilata los vasos sanguíneos y dificulta aún más el retorno venoso.
  • El sedentarismo, que debilita la musculatura encargada de impulsar la sangre.
  • El exceso de peso, que aumenta la presión sobre las venas de las piernas.
  • Los cambios hormonales, especialmente durante el embarazo o el ciclo menstrual, que afectan la retención de líquidos.
  • La edad, ya que las válvulas venosas pierden elasticidad con los años.
  • Ciertos medicamentos y el consumo de sal en exceso, que favorecen la retención de líquidos.

En algunos casos, la hinchazón persistente puede ser también un signo de insuficiencia venosa crónica, várices, problemas renales o cardíacos, por lo que los especialistas insisten en que un edema que no cede, que es asimétrico o que viene acompañado de dolor intenso, enrojecimiento o dificultad para respirar debe ser evaluado por un médico sin demora.

Recomendaciones para prevenirlo

Los especialistas en angiología y medicina vascular coinciden en que la mayoría de los casos leves y ocasionales pueden prevenirse o aliviarse con medidas sencillas incorporadas a la rutina diaria:

  • Moverse con frecuencia. Levantarse y caminar unos minutos cada hora, especialmente en trabajos de oficina o viajes largos, reactiva la circulación.
  • Elevar las piernas. Mantenerlas en alto durante 15 o 20 minutos al final del día, por encima del nivel del corazón, favorece el retorno venoso.
  • Ejercicio regular. Caminar, nadar o andar en bicicleta fortalece la musculatura de las pantorrillas, el motor natural del retorno sanguíneo.
  • Hidratarse bien. Beber suficiente agua ayuda a regular el equilibrio de líquidos en el organismo.
  • Reducir el consumo de sal. El exceso de sodio favorece la retención de líquidos y agrava la hinchazón.
  • Evitar ropa y calzado ajustados. Las prendas muy ceñidas en la cintura o las piernas, y los tacones muy altos, pueden dificultar la circulación.
  • Usar medias de compresión cuando el médico lo recomiende, sobre todo en personas con predisposición a várices o que pasan muchas horas de pie.
  • Aplicar agua fría sobre las piernas o alternar con duchas de agua fría al final del día, ya que el frío ayuda a contraer los vasos sanguíneos.
  • Controlar el peso corporal, dado que el sobrepeso incrementa la presión sobre el sistema venoso.
  • Consultar a un especialista si la hinchazón es frecuente, dolorosa o no mejora con estas medidas.

Una molestia común

Aunque las piernas cansadas e hinchadas suelen asociarse a jornadas exigentes y calor, los médicos recuerdan que se trata de una señal del cuerpo que conviene escuchar. Prevenir este malestar no solo mejora la calidad de vida cotidiana, sino que también protege la salud vascular a largo plazo, reduciendo el riesgo de complicaciones como las várices o la insuficiencia venosa crónica.

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