Administración Trump fija nuevos criterios para la vacunación infantil: ¿qué cambios traen?
Se cambia el curso de décadas de directrices federales sobre cómo se administran las vacunas a los niños. Incluso, no se comercializan como dosis separadas
Diferentes viales de triple vacuna viral de sarampión, rubéola y parotiditis, conocida como MMR. Crédito: digicomphoto | Shutterstock
El presidente Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva que modifica las recomendaciones actuales de vacunación infantil, sugiriendo la división de vacunas en niveles y proponiendo la administración separada de la MMR (sarampión, paperas y rubéola).
Esto cambiaría el curso de décadas de directrices federales sobre cómo se administran las vacunas a los niños. Incluso, estas vacunas no se comercializan en Estados Unidos como dosis separadas.
A esto se aúna que las vacunas contra el VRS (virus respiratorio sincitial) y la hepatitis A y B solo se recomendarían para niños de alto riesgo.
Comenta CBS News, que señala que conoció la orden ejecutiva antes de que incluso el presidente la firmara, que también se ordenaba al Departamento de Salud y Servicios Humanos que reevaluara la secuencia y el calendario de vacunación en un plazo de 90 días.
Relaciona las vacunas con el autismo
La orden, afirma las CBS, no mencionaba el autismo, pero el presidente sí lo hizo, en repetidas ocasiones. Sin embargo, Trump ha enfatizado que la orden es parte de un esfuerzo por investigar las causas del autismo, aunque muchos expertos han refutado sus afirmaciones sobre las vacunas como factor contribuyente.
“Hace décadas, los niños recibían solo una pequeña fracción de las vacunas necesarias hoy en día”, dijo Trump, adelantando por dónde iría su argumentación: “En aquella época, la gente gozaba de mucha mejor salud y, por supuesto, no existían las altas tasas de autismo que se observan actualmente. Por lo tanto, existe una razón para estas tasas epidémicas de autismo. Y vamos a reducirlas hasta niveles mucho más cercanos a los de antes”.
“Si bien desconocemos la causa exacta del autismo, es fundamental para nuestra investigación contar con las mejores recomendaciones de vacunación del mundo. Por eso, estamos reduciendo la frecuencia de las dosis y las estamos distribuyendo en visitas a lo largo de un año o año y medio, de modo que reciban el 20 % de la dosis que habrían recibido en una sola inyección”, afirmó.
Mientras, el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha indicado que se realizarán nuevas investigaciones sobre el autismo, prometiendo una evaluación exhaustiva de sus posibles causas biológicas.
“Examinaremos todas las hipótesis biológicamente plausibles y no dejaremos ninguna cuestión científica legítima sin explorar”, sostiene Kennedy.
Reacciones de la comunidad médica
La Academia Estadounidense de Pediatría calificó en un comunicado a las nuevas directrices como “desalentadoras” y “peligrosas”, mientras que organizaciones médicas destacan la falta de evidencia que vincule las vacunas con el autismo.
Voces dentro de la comunidad médica han expresado su preocupación, advirtiendo que la medida podría aumentar la inseguridad en torno a la vacunación, haciendo que más padres duden de su importancia.
“No existen nuevas pruebas que justifiquen cambios significativos en las recomendaciones de vacunación infantil. Decenas de estudios con millones de personas demuestran que no hay relación entre las vacunas y el autismo, y aun así, los líderes federales siguen promoviendo esta idea obsoleta y desacreditada para asustar a las familias”, declaró el Dr. Andrew Racine, presidente de la Academia.
“Retrasar u omitir las vacunas es arriesgado, especialmente ahora que el sarampión sigue propagándose y los niños regresan a la escuela”, agregó en el comunicado.
En consonancia, también reaccionó el senador republicano Bill Cassidy, médico de Luisiana, quien criticó la orden. “El presidente no tiene la experiencia necesaria para implementar estos cambios. Las vacunas son sumamente seguras. Las vacunas son efectivas. Las vacunas NO causan autismo”, aseveró.

Orden de vacunación
La nueva orden exige dividir las vacunas por consultas. ¿Qué quiere decir esto?: que en una misma consulta médica no se pueden ordenar administrar las tres dosis por separado, en diferentes momentos, sino que se necesitarán tres consultas distintas para hacerlo.
“En una consulta pediátrica no se puede recetar la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola”, advierte la Dra. Katherine Matthias, una pediatra que ejerce cerca de Greenville, Carolina del Sur, recoge CNN.
Así, se considera cada vacuna independientemente, en cada consulta. Da suspicacia que los fines que priman sean más comerciales que médicos.
Consecuencias de separar las vacunas MMR
Separar la administración de las vacunas contra sarampión, paperas y rubéola —en lugar de usar la vacuna triple vírica SRP/MMR— generalmente no ofrece una ventaja médica, pero puede tener varias consecuencias prácticas.
Posibles consecuencias
- Protección incompleta o retrasada: si se aplican las vacunas por separado y alguna dosis se pospone u omite, la persona puede quedar temporalmente vulnerable a una o más enfermedades.
- Más visitas e inyecciones: se necesitan más citas y pinchazos, lo que puede aumentar el temor, el malestar y la probabilidad de abandonar el esquema.
- Menor cobertura de vacunación: los calendarios más complejos favorecen retrasos y oportunidades perdidas de vacunación, especialmente en niños.
- Mayor riesgo de brotes: mientras falte protección contra sarampión, paperas o rubéola, aumenta la posibilidad de transmisión; la rubéola es especialmente peligrosa durante el embarazo porque puede causar daños graves al feto.
- Necesidad de intervalos específicos: cuando se administran vacunas vivas inyectables en días diferentes, normalmente deben separarse por al menos 28 días; esto puede prolongar aún más la protección completa.
- Más complejidad logística y de costos: separar las vacunas requiere disponer de productos, registros y controles adicionales, y puede aumentar el riesgo de errores administrativos.
Seguridad y eficacia
La vacuna combinada SRP/MMR protege contra las tres enfermedades y puede administrarse simultáneamente con muchas otras vacunas sin reducir de forma relevante su eficacia o tolerabilidad. Los efectos secundarios habituales son leves y pasajeros, como fiebre, malestar o erupción; las convulsiones febriles son poco frecuentes y no se asocian con secuelas permanentes en la mayoría de los casos.
Por tanto, separarlas no suele ser recomendable, salvo que exista una indicación médica o una razón específica del programa de vacunación. Si ya se administró una vacuna individual, el esquema no debe reiniciarse: un profesional puede indicar cómo completar las dosis respetando los intervalos correspondientes.
Impacto en la salud pública
El cambio se produce en un contexto donde los casos de sarampión están aumentando en Estados Unidos, con advertencias de que la división de vacunas podría poner en riesgo la salud de los niños.
Expertos en salud pública insisten en que los padres deben continuar siguiendo las recomendaciones de los pediatras y destacan la importancia de una comunicación clara y fundamentada sobre la vacunación.
Es válido traer a colación las palabras de la doctora Céline Gounder, corresponsal médica de CBS News, quien afirmó que dividir la dosis de la vacuna ya se ha intentado en el pasado, con algunos resultados desafortunados. “Japón dividió su vacuna en la década de 1990. Allí, la vacunación contra las paperas se redujo a aproximadamente un tercio de los niños, y los médicos documentaron cientos de casos de niños que perdieron la audición”, señaló.
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