Células madre: qué son y por qué despiertan tanto interés científico

Células que son materia prima con la que el cuerpo se construye, se repara y puede llegar a curarse a sí mismo

Células madre: qué son y por qué despiertan tanto interés científico

Investigador prepara en su laboratorio una muestra biológica en placa de Petri. Crédito: Gorodenkoff | Shutterstock

Dentro del cuerpo humano existe un tipo de célula que no se parece a las demás: no tiene una función fija ni una forma definitiva. Se trata de las células madre, unidades biológicas capaces de dos cosas que ninguna otra célula del organismo puede hacer con la misma eficacia: multiplicarse indefinidamente y transformarse en distintos tipos de tejido.

Esa doble capacidad —autorrenovación y diferenciación— las convierte en la materia prima con la que el cuerpo se construye, se repara y, según numerosas investigaciones, podría llegar a curarse a sí mismo con ayuda de la ciencia.

De allí su importancia y por qué representa la gran promesa de la medicina regenerativa.

Un menú de posibilidades

No todas las células madre tienen el mismo potencial. Los especialistas las clasifican según su capacidad de convertirse en distintos tipos de tejidos:

  • Totipotentes: pueden dar origen a un organismo completo, incluidas las membranas y estructuras necesarias para el desarrollo embrionario. Solo existen en las primeras divisiones del óvulo fecundado.
  • Pluripotentes: pueden transformarse en casi cualquier tipo de célula del cuerpo (músculo, piel, neuronas, sangre), aunque no en un organismo entero. Es el caso de las células madre embrionarias.
  • Multipotentes: tienen un rango más limitado de transformación, generalmente restringido a las células de un mismo linaje o tejido, como ocurre con las células madre de la médula ósea, capaces de generar distintos tipos de células sanguíneas.

Dónde se obtienen

Las fuentes de células madre son variadas y cada una plantea ventajas, limitaciones y debates propios:

Embriones en etapas tempranas de desarrollo. Las células madre embrionarias se extraen de embriones de pocos días, generalmente sobrantes de tratamientos de fecundación in vitro y donados con consentimiento. Son las más versátiles, pero su uso ha generado históricamente controversia ética, ya que el proceso de extracción implica la destrucción del embrión.

Médula ósea y sangre periférica de adultos. Es una de las fuentes más utilizadas en la práctica clínica desde hace décadas, especialmente en trasplantes para tratar leucemias y otras enfermedades de la sangre. Se obtienen mediante punción de hueso (habitualmente de la cadera, un procedimiento realizado bajo anestesia) o a través de la sangre, tras estimular su liberación con medicamentos.

Cordón umbilical y placenta. Al nacer un bebé, la sangre que queda en el cordón umbilical es rica en células madre y puede extraerse sin riesgo para la madre ni el recién nacido. Muchos países cuentan hoy con bancos públicos y privados que conservan esta sangre para eventuales tratamientos futuros.

Tejidos adultos diversos. Prácticamente todos los órganos albergan un pequeño reservorio de células madre adultas que participa en el mantenimiento y reparación de los tejidos: piel, grasa, dientes, intestino o cerebro, entre otros.

Células madre inducidas (iPS). Uno de los avances más celebrados de las últimas dos décadas permite “reprogramar” células adultas comunes —de la piel, por ejemplo— para devolverlas a un estado similar al embrionario mediante manipulación genética. Este hallazgo, premiado con el Nobel de Medicina en 2012, abrió la puerta a obtener células con alto potencial terapéutico sin recurrir a embriones.

¿Por qué importan?

El interés por las células madre no es solo teórico. Ya forman parte de tratamientos consolidados y son el eje de investigaciones que buscan ampliar sus usos:

  • Trasplantes de médula ósea, empleados desde hace más de cincuenta años para tratar leucemias, linfomas y otras enfermedades de la sangre.
  • Regeneración de tejidos, con investigaciones avanzadas en piel para grandes quemados y en córneas para ciertos tipos de ceguera.
  • Modelos de enfermedades en laboratorio, que permiten estudiar patologías como el Alzheimer o el Parkinson en células cultivadas, acelerando la búsqueda de tratamientos.
  • Medicina regenerativa experimental, con ensayos clínicos en curso para lesiones de médula espinal, diabetes tipo 1, cardiopatías y enfermedades neurodegenerativas.
  • Desarrollo y prueba de fármacos, ya que permiten evaluar la toxicidad y eficacia de nuevos medicamentos sin necesidad de experimentar directamente en pacientes.

Los desafíos pendientes

A pesar del entusiasmo, la comunidad científica coincide en que aún quedan obstáculos por resolver. El riesgo de que las células trasplantadas formen tumores, el posible rechazo del sistema inmunológico y los costos elevados de los tratamientos son algunos de los retos técnicos.

A estos se suman los debates éticos y regulatorios, en particular en torno al uso de embriones, que varían considerablemente entre países y siguen siendo objeto de discusión pública y legislativa.

Una ciencia en construcción

Las células madre representan uno de los campos más dinámicos de la biomedicina contemporánea. Lo que hace treinta años era apenas una hipótesis de laboratorio hoy salva vidas en hospitales de todo el mundo, y lo que hoy es experimental podría convertirse, en los próximos años, en tratamiento estándar para enfermedades que actualmente no tienen cura.

Entender qué son, de dónde provienen y qué pueden ofrecer no es solo un ejercicio de curiosidad científica: es una forma de comprender hacia dónde se dirige buena parte de la medicina del futuro.

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