EE.UU. ya intentó implementar el horario de verano permanente: ¡Vuelve a intentar!, ¿funcionará ahora?
La American Medical Association y la American Academy of Sleep Medicine respaldan un horario fijo, destacando la importancia de los ritmos biológicos
El horario de verano es el período entre la primavera y el otoño en el que los relojes en la mayor parte de Estados Unidos se adelantan una hora con respecto al horario estándar. Crédito: Ty ONeil | AP
La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha votado para aprobar un proyecto de ley que establece el horario de verano permanente. Este cambio busca eliminar la necesidad de ajustar los relojes dos veces al año, una práctica cada vez menos popular entre los ciudadanos, reseña Associated Press (AP).
A pesar de las intenciones de los legisladores, una encuesta reciente reveló que solo el 12% de los adultos estadounidenses apoyan el cambio de hora, mientras que casi la mitad se opone.
La American Medical Association y la American Academy of Sleep Medicine respaldan un horario fijo, destacando la importancia de los ritmos biológicos.
Lecciones del pasado
La historia muestra que el horario de verano permanente se intentó previamente en la década de 1970, pero terminó rápidamente tras preocupaciones sobre la seguridad de los niños en las escuelas.
Expertos sugieren que cualquier intención de cambio debe considerar las diferencias de luz diurna que variarán según la ubicación geográfica.
El proyecto enfrenta resistencia en el Senado, donde algunos senadores republicanos, como Tom Cotton, han expresado su descontento, argumentando que podría significar inviernos más oscuros. Además, se plantean dudas sobre la adecuación de las zonas horarias en un país tan extenso como EE.UU.

Posibles beneficios de un horario de verano permanente
Mantener un horario de verano permanente podría tener algunos beneficios indirectos para la salud (más actividad física, socialización, algo menos de delincuencia y cierta mejora del estado de ánimo en algunas personas), pero la mayoría de sociedades científicas considera que, comparado con el horario estándar, no es la opción más saludable para el reloj biológico.
Beneficios potenciales directos
- Más actividad física: al anochecer más tarde todo el año, la gente tiende a pasar más tiempo al aire libre después del trabajo, lo que se asocia con más ejercicio moderado (caminar, salir en bici, etc.).
- Menos delincuencia y más sensación de seguridad: tener luz natural en las últimas horas de la tarde se relaciona con menos delitos y menos percepción de riesgo al regresar a casa.
- Menos depresión estacional: al concentrar más horas de luz en la tarde, algunas personas vulnerables al trastorno afectivo estacional podrían notar mejor ánimo en invierno.
Un ejemplo sencillo: en ciudades donde el sol se pone muy temprano en invierno, adelantar la hora hace que la salida del trabajo coincida con luz, favoreciendo caminar y hacer recados a pie en lugar de ir directamente a casa.
Beneficios por eliminar el cambio bianual
- Fin del “jet lag social” dos veces al año: muchos expertos en sueño coinciden en que lo más dañino es cambiar la hora cada marzo y octubre, porque desajusta el ritmo circadiano, sobre todo en niños y ancianos.
- Menos eventos agudos tras el cambio de hora: los cambios bianuales se han relacionado con aumento de infartos, accidentes de tráfico y otros problemas en los días posteriores; mantener una hora fija (sea de verano o estándar) reduce estos picos.
- Posible reducción de obesidad y accidentes cerebrovasculares respecto al sistema de cambio bianual: modelos realizados en EE.UU. estiman que tener un horario fijo ayuda a reducir, aunque ligeramente, obesidad y derrames cerebrales, al estabilizar los ritmos de sueño y actividad.
Efectos positivos discutidos
- Supuesto ahorro energético: históricamente se defendió el horario de verano para ahorrar electricidad por más luz en la tarde, aunque los estudios modernos encuentran efectos modestos y muy dependientes del país y de los hábitos.
- Menos accidentes de tráfico por más luz al volver a casa: algunos análisis señalan menos siniestros en la franja vespertina cuando hay luz natural, lo que podría ser un beneficio si la jornada laboral coincide con esa franja.
- Posible mejora del bienestar social: tardes más largas favorecen reuniones, actividades culturales y vida comunitaria, factores que se relacionan con mejor salud mental y menor aislamiento.
Matices importantes para la salud
Aunque el horario de verano permanente tiene estos beneficios potenciales, las principales sociedades de medicina del sueño y neurología recomiendan como opción más saludable el horario estándar permanente, porque se alinea mejor con la salida y puesta real del sol, mejora la calidad del sueño y reduce la carga crónica sobre el reloj interno.
Con horario de verano fijo, en invierno muchas personas se despertarían aún más lejos del amanecer real, lo que puede favorecer falta de sueño, peor rendimiento cognitivo y más riesgo metabólico a largo plazo, sobre todo en adolescentes y personas con horarios rígidos.
En definitiva
Si se compara “horario de verano permanente” con el sistema actual de cambio bianual, sí hay posibles beneficios de salud: menos desajustes circadianos repetidos, más luz por la tarde, más actividad física, menos delincuencia y cierto alivio de la depresión estacional.
Si se compara “verano permanente” con “horario estándar permanente”, la evidencia actual sugiere que el estándar gana en salud del sueño y del metabolismo, y que el horario de verano fijo es más bien un compromiso que privilegia luz vespertina y estilo de vida sobre la alineación óptima con el reloj biológico.
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