Cómo el ruido hace sufrir trastornos neurológicos a personas que viven en zonas de gran tráfico vehicular

Un estudio resalta que un incremento de 11.5 dB en el ruido se asocia significativamente con una mayor incidencia de Parkinson

Cómo el ruido hace sufrir trastornos neurológicos a personas que viven en zonas de gran tráfico vehicular

Caos vehicular producto del tráfico urbano. Crédito: samoila ionut | Shutterstock

Investigadores del Instituto Danés del Cáncer han identificado una correlación entre la exposición prolongada al ruido del tráfico y un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. El análisis abarcó 3.1 millones de adultos daneses durante un período de 13 años.

Los científicos utilizaron datos de registros nacionales de salud y posiciones residenciales para estimar los niveles de ruido. La metodología abarcó diferentes años, ajustando las variables sociodemográficas y ambientales a fin de obtener una visión clara de los efectos del ruido sobre la salud.

El estudio, referido por MedPageToday, mostró que un incremento de 11.5 dB en el ruido se asocia significativamente con una mayor incidencia de Parkinson. Los participantes expuestos a un nivel de ruido superior en sus fachadas han mostrado un riesgo considerablemente mayor en comparación con aquellos que disfrutaron de un ambiente más tranquilo.

Es de tomar en cuenta que, a pesar de que el incremento en el riesgo es modesto a nivel individual, el gran número de personas expuestas a estas condiciones resalta una preocupación considerable para la salud pública. Los expertos sugieren que la contaminación acústica, especialmente durante las horas de descanso nocturno, podría tener un impacto significativo en la salud a nivel de población.

¿Qué explica la relación entre el ruido y el Parkinson?

Los mecanismos biológicos más plausibles apuntan a una combinación de estrés oxidativoinflamaciónactivación de ejes de estrés y cambios en circuitos cerebrales dopaminérgicos que pueden volver más vulnerables a las neuronas de la sustancia negra.

En estudios experimentales, la exposición al ruido también se ha vinculado con menor expresión de VMAT2, una proteína clave para manejar la dopamina dentro de la neurona, lo que podría aumentar el daño neuronal.

Mecanismos propuestos

  • Estrés oxidativo. El ruido crónico puede aumentar la producción de especies reactivas de oxígeno y superar las defensas antioxidantes, dañando neuronas especialmente sensibles como las dopaminérgicas.
  • Inflamación neurobiológica. El ruido puede activar vías inflamatorias sistémicas y cerebrales, y esa inflamación facilita la disfunción neuronal y la pérdida de neuronas vulnerables.
  • Activación del estrés fisiológico. La exposición prolongada al ruido puede elevar hormonas del estrés y alterar la regulación autonómica, lo que se asocia con mayor carga biológica para el cerebro.
  • Cambios en circuitos auditivo-motores. En modelos animales, el ruido activó el circuito entre el colículo inferior y la sustancia negra, y esa activación empeoró la vulnerabilidad motora y neuronal en un modelo de Parkinson.
  • Alteración del manejo de dopamina. La reducción de VMAT2 sugiere que el ruido podría empeorar cómo la neurona almacena y protege la dopamina, aumentando el riesgo de toxicidad intracelular.

Medidas para reducir la exposición al ruido urbano

Las medidas más efectivas combinan reducir el ruido en su origen, frenar su propagación y proteger a las personas expuestas. En zonas urbanas, suelen funcionar mejor la reducción de velocidad, el desvío o restricción del tráfico, el uso de pavimentos fonoabsorbentes y la instalación de barreras acústicas o franjas verdes.

Medidas en la vía

  • Bajar límites de velocidad y diseñar calles para que se conduzca más despacio; esto reduce el ruido del motor y del neumático.
  • Usar pavimento poroso o de bajo ruido, que absorbe parte del sonido generado por el contacto rueda-asfalto.
  • Colocar pantallas acústicas en vías muy transitadas o junto a viviendas sensibles.
  • Mantener la calzada y los vehículos en buen estado, porque una mala conservación aumenta vibraciones y ruido.

Medidas de movilidad

  • Reducir el volumen de tráfico privado con peajes urbanos, restricciones de acceso o zonas de bajas emisiones.
  • Mejorar el transporte público para que sea una alternativa real al coche.
  • Fomentar caminar y usar bicicleta, lo que baja el número de vehículos y, con ello, el ruido total.
  • Reordenar rutas de reparto y horarios de carga y descarga para evitar picos de ruido en calles residenciales.

Diseño urbano

  • Crear calles peatonales e “islas acústicas” donde el tránsito motorizado sea limitado.
  • Separar viviendas de vías muy ruidosas con franjas verdes, arbolado o espacios intermedios, que ayudan a amortiguar parte del sonido.
  • Ubicar usos sensibles, como escuelas y hospitales, lejos de los corredores más ruidosos cuando sea posible.

En casa

  • Sellar ventanas, usar doble acristalamiento y mejorar el aislamiento de fachadas para reducir la entrada de ruido exterior.
  • Dormir en habitaciones que den al patio o a calles menos transitadas.
  • Usar cortinas pesadas y muebles que ayuden a amortiguar algo del sonido interior.

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