Caso Princhard Colón: el “golpe de conejo”, la técnica prohibida que puede destruir un cerebro

El término "golpe de conejo" está asociado históricamente a la forma de sacrificar conejos mediante un impacto en la parte posterior del cráneo

Caso Princhard Colón: el "golpe de conejo", la técnica prohibida que puede destruir un cerebro

Captura de video. Crédito: Aztec Boxing | Cortesía

El boxeo puertorriqueño está de luto. Este 13 de agosto de 2026, la familia de Prichard Colón confirmó su fallecimiento a los 33 años, después de más de una década postrado con secuelas neurológicas irreversibles provocadas por una serie de golpes ilegales recibidos en octubre de 2015.

Once años antes, Colón era una de las promesas más sólidas del boxeo latinoamericano. Con apenas 23 años, había noqueado a su rival anterior en el cuarto asalto y acumulaba un récord invicto de 16 victorias, 13 de ellas por la vía rápida. Sin embargo, la noche del 17 de octubre de 2015, en el EagleBank Arena de Fairfax, Virginia, una pelea que se había agregado a último momento se convirtió en el escenario de una tragedia que conmocionó al mundo del boxeo.

Cuando Colón bajó del ring tras enfrentarse a Terrel Williams, le comentó a sus padres que se sentía mareado y que no podía ver con claridad; sus piernas temblaban y, al llegar al vestidor, colapsó. Ese colapso fue la puerta de entrada a un calvario médico que marcaría el resto de su vida.

El polémico “golpe de conejo”

El término “golpe de conejo” proviene de una práctica asociada históricamente a la forma de sacrificar conejos mediante un impacto en la parte posterior del cráneo o del cuello; de ahí que en inglés se conozca como “rabbit punch” y que la expresión pasara al boxeo para identificar los puñetazos dirigidos a esa región. En el argot pugilístico, se trata de cualquier golpe dirigido a la nuca, la base del cráneo o la parte posterior del cuello, zonas que las reglas del boxeo excluyen expresamente como blanco legítimo.

Durante un combate, puede producirse cuando un boxeador gira el cuerpo o baja la cabeza en medio de un intercambio, pero también puede ocurrir como una acción deliberada. Esta ambigüedad —¿accidente táctico o infracción intencional?— es precisamente lo que ha hecho tan difícil sancionarlo a tiempo dentro del ring, incluso cuando las consecuencias son devastadoras.

En la pelea que cambió la vida de Colón, el boxeador se quejó en más de una ocasión con el réferi por los golpes que recibía en la nuca; su padre relató después que Prichard estaba frustrado porque el árbitro no intervenía. El combate continuó hasta el noveno asalto, incluso cuando el boxeador ya reportaba mareo y un fuerte dolor en la parte posterior de la cabeza. Finalmente, Williams perdió la pelea por descalificación, pues ese tipo de golpes está prohibido.

Daño físico y neurológico

A diferencia de un golpe frontal, que el cráneo y el cuello están mejor preparados para absorber mediante el movimiento natural de la cabeza, el impacto en la nuca actúa sobre estructuras mucho más vulnerables: la unión craneocervical, el tronco encefálico y los vasos sanguíneos que irrigan esa zona. El golpe puede provocar una sacudida brusca del cerebro dentro del cráneo, generando lo que en medicina se conoce como lesión por contragolpe, además de romper vasos sanguíneos superficiales.

Eso fue justamente lo que le ocurrió a Colón. Los golpes repetidos en la nuca le provocaron un hematoma subdural que causó lesiones cerebrales irreversibles y obligó a los médicos a intervenirlo quirúrgicamente. El exboxeador permaneció en coma durante 221 días en el Instituto Shepherd, en Atlanta, Georgia, uno de los centros de referencia en Estados Unidos para lesiones cerebrales y de médula espinal.

Tras salir del coma, Colón quedó en un estado vegetativo persistente del que despertó solo parcialmente, sin recuperar nunca la movilidad ni la capacidad de comunicarse con normalidad, dependiendo de una silla de ruedas y del cuidado permanente de su familia durante once años. Con el tiempo y gracias al acompañamiento de los suyos, mostró una leve mejoría que le permitió comunicarse de forma básica con sus padres y ser movilizado en silla de ruedas, aunque nunca recuperó una vida independiente. Nieves Meléndez, su madre, quedó a cargo de su salud durante años, buscando nuevas formas de atender su bienestar físico y mental, ya que Colón también perdió facultades cognitivas básicas.

Los especialistas coinciden en que este tipo de traumatismo puede desencadenar, según la intensidad y la zona exacta del impacto:

  • Hemorragias intracraneales (como el hematoma subdural que sufrió Colón), que comprimen el tejido cerebral y requieren cirugía urgente.
  • Daño en el tronco encefálico, que regula funciones vitales como la respiración y el ritmo cardíaco.
  • Lesión axonal difusa, por el movimiento brusco de rotación que sufre el cerebro dentro del cráneo.
  • Estados de conciencia alterados que van desde el coma hasta estados vegetativos persistentes o de mínima conciencia.
  • Secuelas cognitivas y motoras permanentes, incluso cuando el paciente logra recuperar cierto nivel de conciencia.

El propio Consejo Mundial de Boxeo (CMB) ha advertido que las consecuencias de los “golpes de conejo” pueden ser mucho más graves para los boxeadores, señalando que pueden “llevar hasta la muerte a quien los recibe”.

El caso generó una nueva regla

El impacto del caso de Colón trascendió lo médico y llegó a lo normativo. Debido a la repercusión de su historia, el CMB estableció la llamada “Regla Prichard Colón”, que impone tolerancia cero con la técnica del golpe de conejo.

La norma, instituida en 2016, obliga a los árbitros a reunirse con los boxeadores antes del combate para advertirles específicamente sobre este tipo de golpes y establece sanciones más severas —incluida la descalificación inmediata— para quien los cometa.

También te puede interesar:

· Estudio recomienda qué hacer en la mediana edad para prevenir hasta 13 años la demencia
· ¿Cuántos pasos necesitas al día para ser saludable?
· “Cuello tecnológico”: cómo el uso del teléfono nos arruga el cuello y debilita las manos

En esta nota

Boxeo daño cerebral
Contenido Patrocinado