Experto afirma que la dieta más eficaz es la más fácil de mantener
Un estudio compara tres tipos de dietas: la cetogénica, la mediterránea y otra basada en vegetales. Se resalta su aplicabilidad según necesidades
Alimentos que conforman un modelo de dieta cetogénica, también llamada dieta keto. Crédito: Tatjana Baibakova | Shutterstock
Un reciente estudio publicado en Cell Metabolism analizó a 42 pacientes con obesidad metabólicamente no saludable. Durante seis meses, los participantes siguieron tres tipos de dietas: cetogénica (llamada también dieta keto), mediterránea y basada en vegetales.
Como resultado, todas las dietas lograron reducir el peso en un 10%, pero la dieta cetogénica destacó en mejorar indicadores de salud metabólica.
Se observó un aumento significativo en la sensibilidad a la insulina entre los grupos, siendo mayor en aquellos que siguieron la dieta baja en carbohidratos.
Sostenibilidad de una dieta
Los investigadores subrayan que la elección de una dieta tiene impactos en la salud más allá de la mera pérdida de peso. La adherencia a un plan nutricional bien estructurado y las interacciones sociales en torno a la comida son elementos importantes a considerar en los tratamientos.
El estudio sugiere que, aunque la dieta cetogénica mostró efectos positivos sobre la función hepática y en la reducción de triglicéridos, puede no ser sostenible a largo plazo, lo que provoca cuestionamientos respecto a su viabilidad como opción dietética.
A esto, dietistas como Mario Gómez Duréndez, fundador de Nution, consultado por el medio español El País, expresan sus reservas sobre la sostenibilidad de la dieta cetogénica, prefiriendo la dieta mediterránea por su mayor aceptación y adaptabilidad a la vida diaria.
“Hoy el hidrato de carbono está en cualquier comida, en cualquier celebración, y es muy difícil restringirlo”, explica, además de advertir sobre la “carbofobia” y el “efecto rebote” que puede provocar una dieta como la cetogénica, en la cual no solo se pierde grasa, sino también glucógeno muscular, que necesita agua para mantenerse.
“Por eso, al principio se pierde mucho peso, pero algunas personas entienden que el problema está en los carbohidratos y temen volver a incorporarlos en la dieta”, dice.
“Sinceramente, no he conocido a nadie que lleve a gusto una dieta cetogénica, y sí a personas que la hacen para compensar una época de excesos, que exige una disciplina difícil de mantener y que no hace falta si sabes lo que tienes que comer; esa es mi filosofía”, afirmó Gómez.

Testimonios de pacientes
Los testimonios de individuos que han seguido múltiples dietas refuerzan la idea de que la variedad y el placer en la alimentación son fundamentales para el éxito a largo plazo en la pérdida de peso.
Este estudio destaca la necesidad de seguir investigando y entendiendo las dietas y sus efectos. La comunidad médica debe considerar tanto la evidencia científica como los aspectos prácticos de la alimentación para ofrecer soluciones efectivas en el tratamiento de la obesidad.
Factores individuales a considerar para la elección
Al elegir entre una dieta cetogénica, mediterránea o basada en vegetales, conviene mirar primero tus objetivos de salud, tus preferencias y qué tan sostenible será para ti en la vida real. La elección ideal suele depender más de la adherencia y de tus condiciones médicas que de cuál dieta “gana” en abstracto.
- Objetivo principal. No es lo mismo buscar pérdida de peso, control de glucosa, salud cardiovascular, reducción de hígado graso o una dieta alineada con valores éticos. En estudios recientes, la cetogénica puede dar ventajas en ciertos contextos metabólicos, pero la mediterránea y la basada en vegetales también ofrecen beneficios relevantes según el objetivo y el perfil de la persona.
- Estado de salud y comorbilidades. Si tienes diabetes, prediabetes, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal, hígado graso o antecedentes de trastornos alimentarios, la dieta debe individualizarse más. La literatura revisada recalca que las comorbilidades influyen en la respuesta y en la seguridad de cada patrón alimentario.
- Adherencia y estilo de vida. La dieta más útil suele ser la que puedes mantener sin sentir que tu rutina social o familiar se rompe. La evidencia citada insiste en que la sostenibilidad y la facilidad de mantenimiento pesan mucho en el resultado final.
- Preferencias personales y culturales. Tus gustos, horarios, presupuesto, disponibilidad de alimentos y costumbres familiares pueden hacer que una opción sea mucho más realista que otra. Esto es especialmente importante porque una dieta técnicamente “perfecta” sirve poco si no la puedes sostener.
- Necesidades nutricionales y riesgos de déficit. En una dieta basada en vegetales, suele ser clave planificar bien proteínas y micronutrientes como vitamina B12 e hierro. En la cetogénica, la atención suele centrarse en la calidad de grasas, fibra y seguimiento clínico.
- Respuesta del cuerpo. Algunas personas toleran mejor una reducción fuerte de carbohidratos; otras se sienten mejor con más frutas, legumbres y granos integrales. Por eso tiene sentido revisar energía, hambre, sueño, digestión, peso y marcadores como glucosa y lípidos después de iniciar cualquier patrón.
Cómo pensar la elección
- Cetogénica: puede ser más útil si necesitas una reducción marcada de carbohidratos y te resulta fácil seguirla, pero requiere más planificación y puede ser menos sostenible para muchas personas.
- Mediterránea: suele ser una opción equilibrada, flexible y fácil de mantener a largo plazo, con buen respaldo para salud cardiometabólica.
- Basada en vegetales: puede ser excelente si valoras fibra, variedad vegetal y un enfoque más sostenible, pero necesita buena planificación para cubrir proteína y micronutrientes críticos.
Regla práctica. La mejor elección suele salir de esta combinación: tu objetivo clínico + tu estado de salud + lo que realmente puedes sostener. Si quieres, puedo convertir esto en una guía rápida tipo “qué dieta encaja mejor según tu caso” con una tabla comparativa.
También te puede interesar:
· El poder del tomate en la salud cardiovascular: uno de sus compuestos ayuda a proteger el corazón
· Intervalos más largos entre comidas se asocian con enfermedades crónicas
· ¡Cuidado! Adultos mayores que toman 5 o más medicamentos recetados presentan más riesgo de muerte