Intervalos más largos entre comidas se asocian con enfermedades crónicas

Un estudio pone en la palestra la duda de cuán beneficiosa es en realidad la práctica del ayuno en algunos rangos de edad, sobre todo en los adultos mayores

Intervalos más largos entre comidas se asocian con enfermedades crónicas

Adulto mayor toma un bocado entre comidas. Crédito: Dikushin Dmitry | Shutterstock

Un estudio reciente del Instituto Karolinska revela que los adultos mayores con intervalos más largos entre comidas tienden a acumular enfermedades crónicas más rápidamente. Este fenómeno es más evidente en personas de 78 años o más.

Esto lleva a preguntarnos cuán beneficiosa es en realidad la práctica del ayuno, tendencia muy en boga, en algunos rangos de edad, sobre todo en los adultos mayores.

Los investigadores utilizaron datos del Estudio Nacional Sueco sobre Envejecimiento y Cuidados en Kungsholmen, que abarca a 2981 personas mayores de 60 años. Se realizó un seguimiento durante hasta 15 años, analizando hábitos alimenticios con un enfoque en los intervalos entre comidas.

Las personas con intervalos más largos entre comidas (14 a 24 horas) presentaron un aumento más acelerado en la acumulación de enfermedades crónicas en comparación con aquellos con intervalos más cortos (6 a 11.5 horas). Esta tendencia se observó especialmente en enfermedades cardiovasculares y neuropsiquiátricas.

“Gran parte de la investigación sobre el ayuno se ha realizado en poblaciones jóvenes o de mediana edad. Nuestros hallazgos sugieren que las asociaciones pueden ser diferentes en adultos mayores, particularmente en los grupos de mayor edad”, expresó Adrián Carballo Casla, último autor del estudio e investigador postdoctoral en el Centro de Investigación sobre el Envejecimiento, Departamento de Neurobiología, Ciencias del Cuidado y Sociedad, Instituto Karolinska, cuyas declaraciones fueron recogidas por el portal especializado News Medical Life Sciencies.

Limitaciones y consideraciones futuras

A pesar de la correlación encontrada, los autores advierten que el estudio, publicado en Journal of Internal Medicine, no puede establecer relaciones de causa y efecto.

Se requiere más investigación para entender cómo los patrones de alimentación pueden influir en la salud de los adultos mayores y si el ayuno tiene un impacto independiente.

Ayuno intermitente en adultos mayores y jóvenes

En general, el ayuno intermitente tiende a mostrar beneficios metabólicos más claros en adultos mayores con exceso de peso o resistencia a la insulina, pero también implica más riesgos que en jóvenes, sobre todo pérdida de masa muscular, desnutrición y mareos si se hace de forma muy restrictiva.

Diferencias principales

  • En adultos mayores, puede ayudar a bajar peso y grasa, mejorar glucosa, insulina, lípidos y algunos marcadores cardiovasculares, especialmente con esquemas moderados como 12:12 o 16:8.
  • En jóvenes, esos mismos efectos metabólicos también pueden aparecer, pero suelen tolerar mejor los periodos de ayuno y tienen menor riesgo basal de sarcopenia o fragilidad.
  • En mayores, los estudios y revisiones alertan que ayunos demasiado largos o muy frecuentes pueden asociarse con pérdida de masa magra, peor estado nutricional y posibles alteraciones electrolíticas.
  • También se ha descrito que, en personas mayores, un ayuno nocturno excesivo podría relacionarse con peor función cognitiva y mayor rigidez arterial en ciertos contextos.

Pérdida de peso. En adultos mayores: suele ocurrir, sobre todo con obesidad o sobrepeso. En jóvenes: también ocurre, generalmente con mayor facilidad de adaptación.

Masa muscular. En adultos mayores: riesgo más alto de perder músculo si no hay suficiente proteína y fuerza. En jóvenes: menor riesgo relativo.

Glucosa e insulina. En adultos mayores: puede mejorar bastante, especialmente si hay diabetes tipo 2. En jóvenes: suele mejorar también, pero el beneficio clínico depende del contexto.

Seguridad. En adultos mayores: requiere más supervisión médica. En jóvenes: suele ser mejor tolerado.

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